Nuevas marquesinas laterales de la estación intermodal de A Coruña, donde estará la parada de taxis.
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La intermodal de A Coruña afronta su fase final y se perfila como una "oportunidad" para Os Mallos
La pasarela entre avenidas o el acceso al aparcamiento están ya muy avanzados mientras que la apertura de la estación de buses está pendiente de la reordenación del tráfico interurbano
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Con la llegada de octubre las obras de la estación intermodal de A Coruña encaran ya su recta final, con el horizonte de finalización de la parte ferroviaria todavía puesto en finales de este mismo año. La estación de autobuses ya está lista, aunque la Xunta no la pondrá en funcionamiento hasta que se reordene la movilización interurbana y se oficialice la nueva concesión.
En la zona de la estación de tren el pasado mes de julio comenzó la última fase, que incluye la creación de la zona de viajeros y servicios, los accesos y la urbanización y su integración en el entorno
Ahora, ya en octubre, algunos avances son más visibles.
Dentro, las vías ya están finalizadas.
Con la nueva configuración, hay seis vías de ancho ibérico y tres andenes de 8 metros de anchura bajo una nueva marquesina diseñada como emblema de la nueva estación.
Vías de la estación intermodal de A Coruña.
Además, desde la fachada principal se atisba ya la nueva entrada, donde la antigua marquesina histórica se convertirá ahora en un nuevo gran vestíbulo de viajeros y una zona comercial.
Esta zona sigue llena de maquinaria pero sobre ella se ve ya la pasarela de cristal que servirá para unir la avenida de A Sardiñeira y la del Ferrocarril.
Obras en el exterior de la estación intermodal de A Coruña.
Desde la primera de estas, junto a la estación de bus, el acceso está finalizado.
Los trabajos se concentran ahora del lado de la avenida del Ferrocarril, donde se ve ya la estructura de escaleras que salva el desnivel.
La nueva pasarela entre avenidas desde el acceso de la estación de autobuses de A Coruña.
De lado a lado, los elementos decorativos se mueven de un azul oscuro en la zona de autobuses a uno más claro y grisáceo en la de trenes que se repite tanto en arcos interiores como en las estructuras exteriores que protegerán de la lluvia.
Otra de las novedades ya terminada es el edificio administrativo de la nueva estación.
Nuevo corte en noviembre y apertura de la estación de buses pendiente
Pese a los avances, estos últimos meses no estarán exentos de incomodidades para los viajeros.
La estación provisional seguirá previsiblemente en funcionamiento hasta finales de año y en la primera quincena de noviembre se espera un nuevo corte en la circulación, aunque ni Renfe ni Adif confirman las fechas. Estas se sabrán cuando el segundo de ellos tenga cerrado el Plan Alternativo de Transporte.
Y respecto a la estación de autobuses, con la obra ya finalizada, la Xunta recuerda que la intervención terminó en plazo junto con la obra del aparcamiento y elementos comunes. Ahora su puesta en funcionamiento está pendiente de la reordenación de las líneas interurbanas así como de la puesta en marcha de la nueva concesión.
En cuanto a lo que es la infraestructura en sí, esta se extiende desde aproximadamente el número 9 de la avenida de A Sardiñeira, pasado el edificio de Correos, hasta el edificio Aliko. En la primera parte se ubica la rampa de acceso al aparcamiento, que se finaliza en esta fase de los trabajos. En total sumará más de 560 plazas.
Rampa de acceso al aparcamiento de la intermodal de A Coruña, con la pasarela de cristal a la izquierda.
La estación de buses continúa con cerca de una veintena de dársenas de operación y otras tantas de regulación. A mayor altura que las vías del tren, los autobuses saldrán y entrarán por una rampa que da a la nueva rotonda de A Sardiñeira que la une a avenida de Arteixo.
Interior de la nueva estación de autobuses de A Coruña.
Antes de la rampa, una explanada servirá para que los autobuses estén estacionados.
Una oportunidad para un barrio que continúa encareciéndose
El principal barrio que se verá influido por la nueva estación es el de Os Mallos.
La presidenta de la asociación vecinal, Pili Neira, resume esta nueva infraestructura en una palabra: oportunidad.
"Para todo o barrio dos Mallos e da Sardiñeira vai ser unha gran oportunidade de transformación urbana, porque vai derivar en moitas posibilidades para o barrio", resalta.
Una vez esté finalizada, augura que "atraerá tamén actividade económica, impulsará oportunidades, servicios, hostalaría e pode axudar a revitalizar os baixos que levan anos pechados", en otras palabras, "vai reforzarse o papel dos Os Mallos como un nudo central na mobilidade".
"Ata que esté iniciado totalmente e en funcionamento pleno non poderemos evaluar totalmente, pero todos os cambios están relanzando en positivo e moita xente pregunta, acude e se interesa por este novo escenario", señala Neira.
Alberto Méndez, del Asador Coruña, señala por su parte que sí está aumentando la actividad en la zona. Desde su restaurante, en las inmediaciones de la estación, esperan que la nueva intermodal les vaya a "beneficiar" porque en la zona ya se percibe más movimiento, aunque permanecen "expectantes" ante los cambios en el tráfico.
Como vecino de la zona de toda la vida, observa que más gente joven se está mudando a Os Mallos, por lo que el barrio "está rejuveneciendo".
Pero precisamente, en lo relativo a la vivienda, las interpretaciones varían.
En un momento convulso, con el acceso a la vivienda como un problema para cada vez más parte de la población y en una ciudad en la que incluso quienes tienen ingresos regulares no pueden vivir en un alojamiento digno, el barrio de Os Mallos ha experimentado una subida de precios.
Lo ha hecho, sobre todo, en el alquiler. Comparando los datos de Idealista de septiembre del 2022, cuando comenzaron los trabajos en la intermodal, a septiembre de este año, el precio para alquilar un piso aquí se ha incrementado en un 36%, por encima de la media de la ciudad, de un 32,56%.
También el coste de adquirir una vivienda ha subido.
Si hace cuatro años el metro cuadrado en el barrio costaba 1.814 euros, ahora está en 2.616 euros por m2. La subida fue de un 44,21%, en este caso muy similar al resto de la ciudad, donde comprar una vivienda es un 42,79% más caro que hace cuatro años.
Ricardo Rochela, de la inmobiliaria Luz, señala que en estos momentos "la vivienda tiene una alta demanda en cualquier parte de la ciudad", así que no percibe un "efecto intermodal".
Con él coincide en su análisis Álex Álvarez, de Procesos Inmobiliarios, que desecha la idea del tirón de la intermodal, por lo menos, en este contexto de mercado tensionado.
"Hay mucha demanda y crecerá por la estación, pero si vas a unos metros, en Cuatro Caminos, los precios se incrementan en 100.000 euros", ejemplifica.
La tendencia, explica, consiste en un descenso de la compraventa pero no así de los precios, al tiempo que lo que sí se vende es más caro, de entre un 10 y 12% interanual.
Respecto a Os Mallos, sí ve oportunidad en lugares donde quedan bloques de viviendas por rehabilitar.
El tirón que sí tenga la intermodal podrá influir para él no solo en este barrio, si no también en Sagrada Familia, Vioño o A Falperra por su proximidad, a un paseo de 10 minutos.
A futuro, con la intermodal terminada, Rochela admite que "puede influir con la creación de vivienda nueva y revalorización".
Algo más optimista es Margarita Leira, de Asinmo.
Ella sí cree que se va a producir un aumento en los precios de venta vinculado a la modernización del barrio —donde además de la intermodal también se ha reconfigurado el tráfico en su entorno y se han realizado intervenciones en varias calles— que ve como una oportunidad para revalorizarlo.
Pili Neira, de la asociación vecinal, señala en este sentido como ejemplo la peatonalización de Ramón Cabanillas, "un exemplo de dotar de vida a toda a rúa".
"Ahora queda por ver cómo de operativo será", apunta por su parte Leira señalando a la movilidad aunque "parece que será para mejor, desde luego".
Elviña, el otro beneficiado
Otro barrio que se verá beneficiado es Elviña.
Desde la agrupación vecinal, Leandro 'Lalo' García comenta que ya se ve más movimiento y dinamismo en el barrio .
"Mucha gente viene hasta aquí para coger los buses. Ves ya una dinámica diferente, pero es necesario reorganizar el planteamiento", demanda, augurando que el mayor paso de gente podrá beneficiar también a los comercios y locales de hostelería de la zona, aunque no espera cambios en lo relativo a la vivienda.