A Coruña vivió una noche marcada por el fuerte temporal provocado por la borrasca Ingrid. El viento, la lluvia, el granizo y las tormentas eléctricas tuvieron en vela a muchos la pasada noche.
Ya desde media noche, las rachas de viento fueron ganando intensidad, provocando el balanceo de árboles y el movimiento de elementos urbanos. La lluvia cayó de manera irregular, con episodios de granizo, mientras los relámpagos y truenos se sucedían sobre la ciudad.
A partir de la medianoche, se activó la alerta roja por temporal costero. En el litoral, el oleaje alcanzó alturas de hasta nueve metros, con un mar muy agitado que golpeaba con fuerza la costa y los acantilados. Pese a ello, desde el interior de la ciudad el ruido del mar apenas era perceptible debido a la intensidad del viento y de la tormenta.
Las calles permanecieron casi vacías durante la noche. Se registraron incidencias menores como ramas caídas, objetos desplazados y algunos toldos arrancados. Los servicios de emergencia se mantuvieron en alerta ante posibles intervenciones.
El temporal se prolongó durante la madrugada con viento constante y precipitaciones intermitentes. Al amanecer, A Coruña seguía bajo los efectos de la borrasca, con el mar aún muy alterado y rachas de viento persistentes, además de daños visibles en distintos puntos de la ciudad.
