El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi.

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi. Efe

LA TRIBUNA

Sabino Arana votaría hoy a EH Bildu

Sabino Arana votaría hoy sin duda al candidato de EH Bildu en las elecciones autonómicas porque es bastante más vasco que Imanol Pradales Gil. 

15 marzo, 2024 02:14

Imanol Pradales Gil, el candidato del PNV a lehendakari para las inminentes elecciones autonómicas vascas, procede de esa inmigración española de la segunda mitad del siglo XX que configuró un País Vasco completamente distinto del que hubo en toda su historia.

Actualmente, la población vasca responde en más de un 50% al perfil de Imanol Pradales Gil. Y ese es el factor más importante a considerar aquí.

Esa base sociológica mayoritaria es la que vota en masa (nunca mejor dicho) al nacionalismo en sus dos versiones, el PNV más vizcaíno y esa EH Bildu más guipuzcoana, y la que le da su fuerza política en el País Vasco.

El nuevo candidato del PNV a lehendakari, Imanol Pradales, franqueado por Andoni Ortuzar e Iñigo Urkullu.

El nuevo candidato del PNV a lehendakari, Imanol Pradales, franqueado por Andoni Ortuzar e Iñigo Urkullu. Efe

El tipo sociológico que representa Pradales ya nos era conocido. Ahí está Aitor Esteban Bravo, de orígenes sorianos y sin apellidos eusquéricos. Y Oskar Matute, por parte de EH Bildu. Pero llaman menos la atención porque ejercen de avanzadilla en Madrid.

En Cataluña, el tipo sociológico lo representa Gabriel Rufián y también el propio presidente de la Generalitat, Pere Aragonès i Garcia. El primero entraría en el grupo de los de Madrid. El president, por su parte, ha catalanizado sus apellidos con el truco de las tildes para dar más el pego.

Con los apellidos de Imanol Pradales Gil, en cambio, no hay posibilidad de tuneo: son más claros que el agua. Es lo que el propio fundador de su partido, Sabino Arana, llamaría "un maketazo".

"Es con la elección de Imanol Pradales Gil cuando el dogma fundacional del PNV se rompe oficialmente"

Porque si Sabino Arana no hubiera sido tan extremista marcando los perfiles de la militancia respecto de la "pestífera influencia" de los maketos, no tendríamos nada que decir ahora. Pero no es el caso.

A Sabino Arana, sus seguidores le homenajean oficialmente tres veces al año. Nada equiparable a esto ocurre en ningún otro partido en España. Y, aun así, los dos mayores pilares que sostenían su ideología (la pureza racial y la ultraortodoxia católica) han desaparecido ya del programa del partido.

La segunda, la ultraortodoxia católica, lo hizo durante esta última época, cuando el PNV adoptó una orientación social más abierta en aspectos como el aborto, el matrimonio y la libertad sexual.

Pero la primera cuestión, la racial, se seguía manteniendo con los apellidos de sus principales cargos electos, tanto del partido como del Gobierno vasco, con alguna excepción de segundo orden como la del burgalés de nacimiento y presidente actual de la Diputación de Álava Ramiro González.

Pero es con la elección de Imanol Pradales Gil cuando todo ese dogma fundacional se rompe oficialmente. Y es el aspecto en el que la contradicción es mayor.

Porque la relajación en lo religioso responde, de hecho, a una tendencia social generalizada en nuestro tiempo. Pero el tema racial, con sus apellidos, era la marca de identidad del PNV desde su mismo nacimiento como partido.

De hecho, si algo diferenciaba al PNV inicial de sus rivales políticos vascos de la época era despotricar de los maketos. Resulta espeluznante leer los vituperios de Sabino Arana contra los maketos teniendo delante una de las recientes entrevistas a Imanol Pradales Gil, donde nos dice que él sólo se siente vasco.

"En el PNV creen que lo más importante de Sabino Arana no es lo de la religión y lo de la raza, sino lo de que Euskadi es la patria de los vascos"

Eso de "sentir" en política, sobre todo en temas identitarios, se puede entender en relación con las masas, por ejemplo, a las que se mueve haciéndolas sentir algo como propio. Pero los individuos que las dirigen lo hacen desde una convicción más sólida, más aquilatada por la reflexión, más calculada.

Por eso, que Imanol Pradales Gil diga que se siente "sólo vasco" da qué pensar en si no será en realidad un muñeco teledirigido en manos de la nomenclatura pata negra del partido. Esto quedará claro con el tiempo.

En el PNV creen que lo más importante de Sabino Arana no es lo de la religión y lo de la raza, que serían cosas del pasado, sino lo de que Euskadi es la (única) patria de los vascos.

Pero, primero, ese lema no lo escribió él. Fue cosa del olvidado Engracio de Aranzadi. Y, sobre todo, lo que es seguro es que los vascos en los que Sabino Arana pensaba no eran para nada los vascos que representa un Imanol Pradales Gil.

La ikurriña inventada por Sabino Arana Goiri y representada en un pañuelo diseñado por Luis Arana, con la efigie de Sabino Arana.

La ikurriña inventada por Sabino Arana Goiri y representada en un pañuelo diseñado por Luis Arana, con la efigie de Sabino Arana.

En la parte más intensa de su obra, que va de 1892 a 1898, con los periódicos Bizkaitarra y Baserritarra como estandartes, y sólo considerando las menciones de Sabino Arana, no las de sus colaboradores, que eran mucho peores y más radicalizadas (para ganarse la confianza del "maestro"), tenemos no menos de 600 apariciones del término "maketo" y derivados.

La inquina demostrada aquí es tan proverbial que un Imanol Pradales Gil nunca convencería a Sabino Arana afirmando que se siente sólo vasco y jurando que luchará hasta el final por la independencia. Porque, para el fundador del nacionalismo vasco, "no hay destreza como la del maketo en punto a hipocresía".

Es más, Sabino Arana se imaginó lo que podría venir si todos los maketos hicieran como Pradales Gil y se apresuró a exorcizarlo: "Si fuese moralmente posible una Bizkaya foral y euskalduna (o con euskera), pero con raza maketa, su realización sería la cosa más odiosa del mundo, la más rastrera aberración de un pueblo, la evolución política más inicua y la falsedad más estupenda de la historia".

Sabino Arana votaría hoy sin dudar al candidato de EH Bildu, porque ese sí es bastante más vasco, tal como él entendía lo de ser vasco y tal como lo entiende todavía, seamos claros, la mayoría de la población vasca y española actual. Aunque el segundo apellido de Pello Otxandiano (Kanpo) lo pondría en duda.

Imanol Pradales Gil es la expresión más acabada del adocenamiento que ha insuflado el PNV a la sociedad vasca durante más de cuarenta años de aculturación y clientelismo. En lo formal, volvemos a la etapa de Arzalluz, con un presidente todopoderoso en el partido y con un lehendakari más manejable todavía que Ardanza.

Pero es en lo personal donde Imanol Pradales Gil se lo debe todo, absolutamente todo, a lo que el partido ha hecho de él. Incluido el vaciamiento completo de su identidad originaria y la inculcación de una nueva identidad postiza.

Sólo pensarlo da grima.

*** Pedro Chacón es profesor de Historia del Pensamiento Político en la UPV/EHU

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