El presidente chino Xi Jinping, durante una recepción oficial en Pekín.

El presidente chino Xi Jinping, durante una recepción oficial en Pekín. Maxim Shemetov. Reuters.

Tecnología

China da una lección al mundo: logra lo imposible al crear una batería que jubila al litio y duplica el vuelo de los drones

Investigadores de la Universidad de Tsinghua estabilizan el "santo grial" de las baterías, el litio-azufre, gracias a una molécula inteligente que se activa sola.

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N.C.
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Ya es oficial: el principal talón de Aquiles de la tecnología aérea está a punto de desaparecer. Los drones eléctricos han avanzado a una velocidad de vértigo, pero siempre chocaban contra un muro infranqueable: la batería. Si querías más autonomía, tenías que añadir peso; y si añadías peso, el motor consumía mucha más energía. Un bucle infinito que ha limitado a la industria durante años. Sin embargo, un grupo de investigadores chinos acaba de encontrar la clave para romper esa barrera con un invento revolucionario.

Un equipo científico, liderado por la prestigiosa Universidad Tsinghua en Shenzhen (China), ha desarrollado una nueva generación de baterías de litio-azufre que alcanzan una asombrosa densidad energética de 549 vatios-hora por kilogramo.

Esta cifra, publicada en la revista Nature, es un absoluto hito: en la práctica, significa duplicar la capacidad de las baterías de iones de litio que utilizan actualmente la inmensa mayoría de drones y vehículos eléctricos.

Las baterías tradicionales de iones de litio han tocado techo. Resulta casi imposible aumentar su capacidad sin disparar su peso o su coste. Por eso, durante años, la industria ha mirado hacia el litio-azufre como el "santo grial" de la energía.

El azufre es barato, extremadamente ligero y abundante, lo que sobre el papel prometía baterías milagrosas. ¿El problema? Su química interna era inestable. En cada ciclo de carga, se generaban compuestos rebeldes que degradaban la batería rápidamente, arruinando su vida útil.

El dron AIR Cargo

El dron AIR Cargo AIR

Pero la solución china parece de ciencia ficción. Los ingenieros han introducido una molécula "dormida" en el interior del sistema. Este aditivo inteligente permanece inactivo y solo despierta cuando comienzan las reacciones químicas de la carga.

Al activarse, esta molécula actúa como un guardián: captura los compuestos problemáticos antes de que dañen la batería y acelera el movimiento de los electrones.

Los resultados son demoledores. En las pruebas de laboratorio, este sistema ha conseguido reducir la resistencia interna en un 75 % frente a los diseños convencionales y, lo más importante, ha mantenido más del 82 % de su capacidad tras 800 ciclos de uso intenso.

Este avance técnico cambia por completo las reglas del juego. Hasta ahora, un dron de reparto o de rescate tenía que elegir entre volar lejos o cargar peso.

Con esta nueva batería, un dron mensajero podrá recorrer distancias impensables sin estaciones de recarga; los equipos de salvamento tendrán más tiempo vital en el aire y los esperados taxis voladores eléctricos por fin tendrán la autonomía que necesitan para ser rentables.

Además, el impacto geopolítico es enorme. Mientras que las baterías actuales dependen de minerales críticos, caros y polémicos (como el níquel, el manganeso o el cobalto), el litio-azufre se basa en un material barato que no requiere de una minería tan agresiva.

Y esto es solo el principio. Los investigadores de Tsinghua confían en que su estrategia de "moléculas durmientes" no se limite a los drones. Ya apuntan a que esta misma tecnología podría aplicarse a las inmensas baterías de la red eléctrica, a los futuros coches eléctricos e incluso a los complejos procesos de reciclaje de materiales. La revolución energética no ha hecho más que despegar.