Orient Express Corinthian

Orient Express Corinthian Omicrono

Tecnología

El espectacular Orient Express cambia las reglas en el mar: así es el crucero a vela más grande, moderno y lujoso del mundo

Accor presenta el Orient Express Corinthian, el velero más grande del mundo con velas rígidas tecnológicas que revolucionan el lujo naval sostenible.

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El mundo de la tecnología y la ingeniería no deja de sorprendernos con hitos que parecen sacados de una novela de Julio Verne. Si hace unas décadas el lujo extremo se asociaba a enormes motores de combustión y chimeneas humeantes, el futuro que se dibuja ante nosotros es radicalmente distinto.

El sector náutico está viviendo una transformación sin precedentes, y el último gran protagonista tiene un nombre que evoca romanticismo, misterio y, sobre todo, una exclusividad fuera del alcance de la mayoría. Es el Orient Express Corinthian.

Accor, el gigante hotelero detrás de la marca Orient Express, ha decidido llevar el espíritu del tren más famoso de la historia a las aguas internacionales. No lo hace de cualquier manera, sino rompiendo récords.

El Corinthian no es solo un barco de lujo; es el velero de pasajeros más grande jamás construido.

Con 220 metros de eslora, esta mole tecnológica busca redefinir lo que entendemos por navegación sostenible sin renunciar a un ápice del confort que se espera de un emblema con tanta solera.

Velas rígidas

Lo que realmente separa al Corinthian de cualquier otro megayate o crucero convencional es su sistema de propulsión. Estamos acostumbrados a ver barcos de recreo con velas de lona que dependen totalmente de la pericia de la tripulación y de vientos favorables.

Aquí, la ingeniería francesa ha dado un golpe sobre la mesa con el sistema SolidSail. Este despliegue consiste en tres mástiles basculantes de más de 100 metros de altura que sostienen velas rígidas de panel plegable.

Este sistema no es solo una cuestión estética. Estas velas pueden alcanzar una superficie de 1.500 metros cuadrados cada una, permitiendo que el barco se desplace aprovechando la fuerza del viento de manera óptima. Lo más impresionante es su capacidad de plegado y su automatización.

Gracias a sensores de última generación, los mástiles pueden inclinarse para pasar bajo puentes, algo impensable para veleros de este calibre hace solo unos años. Es una apuesta clara por la eficiencia energética, reduciendo drásticamente la dependencia de combustibles fósiles durante la travesía.

Un diseño que mira al pasado para conquistar el futuro

El diseño del Corinthian corre a cargo del arquitecto Maxime d'Angeac, quien ha recibido el encargo de trasladar la opulencia de los años 20 al siglo XXI. Al entrar en este gigante del mar, la sensación debe ser la de estar en un palacio flotante.

Con solo 54 suites, el ratio de espacio por pasajero es sencillamente ridículo comparado con los estándares de la industria. Aquí no hay masificación, no hay colas para el buffet, solo hay silencio y exclusividad.

Interior del barco

Interior del barco Omicrono

Cada rincón del barco está pensado para homenajear la edad de oro de la navegación. El uso de maderas nobles, cueros finos y detalles en bronce se combina con pantallas táctiles ocultas y sistemas de domótica que controlan desde la iluminación hasta la temperatura de las estancias.

El Orient Express Corinthian ha sido diseñado con un sistema de propulsión híbrido. Además de sus imponentes velas, cuenta con motores que pueden funcionar con gas natural licuado (GNL), el combustible fósil más limpio disponible actualmente.

La estructura está preparada para integrar hidrógeno verde en cuanto la infraestructura portuaria y la tecnología de almacenamiento lo permitan. Este enfoque modular asegura que el barco no quede obsoleto en pocos años, adaptándose a las normativas ambientales cada vez más estrictas de la Unión Europea y otros organismos internacionales. Es, en esencia, un laboratorio flotante de soluciones energéticas.

Dispone de dos piscinas, una de ellas de natación contracorriente, varios restaurantes de alta cocina y un bar clandestino que rinde tributo a la época de la prohibición. Además, cuenta con una marina privada en la popa, permitiendo a los huéspedes acceder directamente al agua para practicar deportes náuticos o simplemente bañarse en alta mar.

Orient Express Corinthian

Orient Express Corinthian Omicrono

El nivel de personalización es tal que el servicio promete adelantarse a las necesidades del pasajero. Con una tripulación que casi duplica en número a los huéspedes, la atención al detalle es la norma, no la excepción. Es una vuelta a los orígenes del viaje como rito de paso, donde el trayecto es tan importante, o más, que el destino final.

¿El fin de los cruceros como los conocemos?

Es difícil decir si el modelo del Corinthian se estandarizará. El coste de construcción de una pieza de ingeniería de este tipo es astronómico y el precio de los pasajes estará solo al alcance de las fortunas más importantes del planeta.

Orient Express Corinthian

Orient Express Corinthian Omicrono

Sin embargo, su importancia reside en el efecto cascada. La tecnología de velas rígidas SolidSail, la gestión inteligente de la energía y el uso de materiales sostenibles terminarán llegando, de una forma u otra, al transporte marítimo comercial y a cruceros más modestos.

Lo que Accor y Orient Express han demostrado es que es posible construir algo masivo, lujoso y tecnológico que respete el medio ambiente. Es un desafío directo a la industria tradicional, que a menudo se escuda en la complejidad técnica para retrasar la transición ecológica.

El Corinthian es la prueba de que, si hay voluntad e inversión, el futuro de la navegación puede ser limpio, silencioso y, por qué no, increíblemente sofisticado.