El hormigón hecho con caña de azúcar.

El hormigón hecho con caña de azúcar. Results in Engineering Omicrono

Tecnología

El hormigón para construir casas ultra resistentes: se fabrica con caña de azúcar y contamina un 30% menos

Unos investigadores de Indonesia crean un material de construcción más fuerte, barato y sostenible a partir de residuos de la industria azucarera.

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N.C.
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El mundo se enfrenta a un desafío arquitectónico sin precedentes. Según las previsiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a mediados de la década de 2080 seremos más de 10.300 millones de personas en el planeta. Esta explosión demográfica exige construir infraestructuras a un ritmo frenético.

Sin embargo, la realidad es que nuestro método tradicional de construcción es ambientalmente insostenible. La industria del cemento se posiciona como una de las más contaminantes a nivel mundial.

La fabricación de cemento Portland convencional, el estándar en casi cualquier obra, es responsable de aproximadamente el 7 % de las emisiones globales de CO₂.

Para solucionar este enorme problema climático, un nuevo estudio de la Universidad Hasanuddin, en Indonesia, publicado recientemente en la revista científica Results in Engineering, propone una alternativa disruptiva: fabricar hormigón utilizando los restos de la caña de azúcar.

El equipo liderado por el Dr. Fakhruddin ha centrado su investigación en la ceniza de bagazo de caña de azúcar, conocida como SCBA, un subproducto industrial masivo.

A nivel mundial, cada año se procesan más de 1.800 millones de toneladas de caña, generando montañas de ceniza que habitualmente acaban desechadas en vertederos.

Los investigadores han descubierto que, al mezclar esta ceniza con soluciones alcalinas, reacciona formando un potente material aglutinante.

El hormigón hecho con caña de azúcar.

El hormigón hecho con caña de azúcar. Results in Engineering Omicrono

Para solucionar la fragilidad inherente que suelen presentar este tipo de materiales ecológicos, el equipo añadió fibras de polipropileno a la mezcla.

Estos minúsculos filamentos actúan como puentes microscópicos dentro de la estructura, impidiendo que las grietas se propaguen y dotando al nuevo material de una flexibilidad y resistencia excepcionales.

El estudio se llevó a la práctica creando un hormigón geopolimérico en el que se sustituyeron diferentes porcentajes del material tradicional por esta ceniza de caña de azúcar.

Los resultados de la mezcla óptima, que utilizaba un 5 % de este residuo, demostraron ser muy superiores a las métricas del hormigón tradicional.

Concretamente, esta mezcla logró un 41 % más de resistencia a la compresión, soportando mucho más peso sin ceder, y un 29 % más de resistencia a la tracción.

Además, aumentó en un 56 % la energía de fractura, haciéndolo mucho más difícil de romper por impactos, todo ello mientras lograba reducir el CO₂ liberado entre un 25 % y un 30 % frente al cemento Portland convencional.

El propio Dr. Fakhruddin ha señalado que la mezcla ofrece el equilibrio más favorable entre resistencia, ductilidad y durabilidad, haciéndola perfecta para aplicaciones estructurales como la construcción de edificios de poca altura.

A esto se suma que, al basarse en residuos, la rentabilidad económica mejora un 53 %, logrando un material ecológico y notablemente más barato.