Un ingeniero japonés muestra el litio obtenido de baterías recicladas
Japón consigue un logro histórico: recupera el 90% del litio de las baterías para no tener que importarlo de China
Una empresa japonesa puede haber resuelto uno de los mayores problemas del reciclaje de baterías eléctricas.
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Mientras China sigue logrando lo imposible en el terreno de las baterías, es importante no olvidar que el gigante asiático controla gran parte de la extracción y refinamiento de litio. Eso está obligando a rivales como Japón a idear métodos para obtener litio de otras fuentes, como por ejemplo, móviles y coches viejos.
Sin embargo, el reciclaje de las baterías de ion de litio es un proceso que en la actualidad es caro, complejo, y no da los resultados deseados. El problema se encuentra en la recuperación del litio, algo especialmente difícil en comparación con otros metales usados en baterías como el cobalto o el níquel, que se pueden recuperar con eficiencias altas.
En cambio, el litio se pierde durante el proceso, e incluso los métodos de recuperación más avanzados apenas consiguen el 50% del material de vuelta. Por eso, el logro de la empresa japonesa JX Metals Circular Solutions de recuperar hasta el 90% del litio es tan impactante.
El 'milagro' se ha obtenido en la planta de Tsuruga, en la prefectura de Fukui, y se basa en una optimización de la hidrometalurgia. El proceso da inicio con el desmantelamiento y calcinación de las baterías usadas; primero se descargan, se separan y se queman para eliminar componentes plásticos y los electrolitos inflamables.
El producto calcinado se tritura hasta obtener un polvo fino, llamado coloquialmente "masa negra" ("Black Mass"), que contiene litio, cobalto, níquel y manganeso. Aquí es donde entra la gran innovación química de JX Metals, con el uso de nuevos reactivos químicos y un ajuste en el orden de la extracción de metales.
Normalmente, el litio es el último componente en ser extraído, pero al cambiar la química del proceso, ahora han conseguido aislarlo con mayor pureza y eficiencia, dando como resultado hidróxido de litio que se puede reutilizar en el propio proceso de refinado, lo que reduce la necesidad de químicos externos y disminuye la huella de carbono del reciclaje en un 40%.
Japón se ha convertido en el líder en el reciclaje de litio, y de hecho, este logro se ha conseguido en paralelo con otros desarrollos como el de la JAEA (la Agencia Japonesa de Energía Atómica), que ha desarrollado membranas de conducción iónica que actúan como "filtros inteligentes".
Producción de una batería de litio
Solo los iones de litio pueden atravesar estas membranas cuando se les aplica una corriente eléctrica, separándolos del resto de metales con una mayor pureza. Es un método de nanofiltración similar a otras membranas resistentes a ácidos que pueden filtrar el litio incluso en condiciones de alta acidez.
Que Japón se esté concentrando en reciclar el litio no es casualidad. Las islas japonesas no cuentan con minas de litio propias, por lo que su industria no tiene más remedio que importarlo de otros países, especialmente de China, que controla gran parte del refinamiento global.
La necesidad de importar litio de China es una debilidad en el contexto político actual, y de ahí que Japón tenga tanto interés en recuperar el litio de las baterías que ya están presentes en sus coches y dispositivos inteligentes.