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Una IA le acusa falsamente de robar miles de euros y pasa 6 meses en la cárcel: esta historia no es cine, es realidad

Una mujer de 50 años de Estados Unidos ha perdido su casa, su coche y su perro después de ser identificada erróneamente por una inteligencia artificial.

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El uso de inteligencia artificial de parte de la policía y las fuerzas de seguridad del estado es de esas cosas que parecen salida de una historia distópica de ciencia ficción, pero que ya ocurre a diario en todo el mundo, y no siempre con buenos resultados.

El testimonio de Angela Lipps, una mujer de Tennessee que se ha hecho público en los Estados Unidos, es tal vez el caso más flagrante hasta ahora de las consecuencias que puede tener un mal uso de la IA en la lucha contra el crimen.

Un buen día del pasado mes de julio, agentes de policía se presentaron en su casa y la detuvieron a punta de pistola mientras estaba haciendo de niñera de cuatro niños; fue acusada de fraude bancario y de robar decenas de miles de dólares usando una identificación falsa del ejército de los EEUU.

La única prueba que tenían los detectives para acusar a Lipps fue la identificación automática realizada por inteligencia artificial, en base a la grabación obtenida de las cámaras de seguridad cuando la persona culpable hacía las retiradas de dinero en Fargo, Dakota del Norte.

Según el abogado de la mujer, la policía no realizó ningún tipo de investigación ni verificación, y confiaron en el resultado de la inteligencia artificial que indicaba una coincidencia en facciones faciales, tipo de cuerpo y pelo.

Los policías tampoco tuvieron en cuenta detalles importantes, como que Tennessee y Fargo se encuentran a miles de kilómetros de distancia, ni intentaron primero concertar un interrogatorio con la sospechosa. Simplemente ordenaron el arresto porque en sus mentes, el caso estaba cerrado.

Pero eso fue solo el principio de la pesadilla para Lipps, que fue considerada una "fugitiva" porque la policía aún creía que había cruzado la frontera entre estados para cometer este supuesto delito; como resultado, terminó en la cárcel sin fianza, donde estuvo cuatro meses hasta que le asignaron un abogado para la extradición a Dakota del Norte, que ella nunca había visitado.

Tras varios retrasos de la policía de Fargo, finalmente Lipps fue interrogada, cinco meses después de ser arrestada en su casa; fue entonces cuando su abogado pudo descubrir que lo único que la policía tenía en contra de su cliente era una detección automática basada en IA.

Lo único que hizo falta para conseguir la libertad de Lipps fue un extracto bancario que demostraba que Lipps estaba a más de 1.900 kilómetros de distancia en el momento de los hechos, y la policía retiró los cargos.

Sin embargo, los agentes aún tenían un "regalo" para Lipps: la soltaron en Dakota del Norte en vez de en su estado de Tennessee, sin dinero ni disculpa; para cuando pudo volver gracias a la generosidad de ONGs y abogados, se encontró sin casa, coche ni perro.