La Asamblea Popular China celebrada en Pekín.

La Asamblea Popular China celebrada en Pekín. Reuters Omicrono

Tecnología

El ambicioso plan quinquenal de China para ganar la carrera tecnológica a EEUU: robots, IA y cohetes espaciales reutilizables

La Asamblea Popular Nacional ha aprobado una estrategia para liderar todos los sectores tecnológicos y completar el sorpasso a su rival geopolítico.

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Con el Pentágono embarcado en una guerra de incierto final contra Irán y en una cruenta batalla legal contra Anthropic, una de las compañías estadounidenses más punteras del sector de la inteligencia artificial (IA), China toma posiciones para conseguir el definitivo sorpasso en la hegemonía mundial frente a su gran rival geopolítico.

La IA, la robótica y la industria aeroespacial son algunos de los pilares fundamentales de este asalto al imperio estadounidense. Así lo recoge el 15º plan quinquenal de China aprobado en la Asamblea Popular Nacional la semana, la declaración más ambiciosa que Pekín ha firmado jamás en materia tecnológica.

La estrategia responde directamente a las restricciones de exportación de semiconductores avanzados impuestas por Washington, al tiempo que proyecta una China autosuficiente y capaz de competir con Occidente en todos los sectores y niveles de la cadena tecnológica global.

El documento de 141 páginas subraya la necesidad de dominar la industria de los chips, con una inversión específica en litografía avanzada y software de diseño de procesadores. Pero el gobierno de Xi Jinping va más allá: también quiere apostar por el hidrógeno verde y la fusión nuclear, expandir las flotas de vehículos autónomos y seguir ampliando los corredores ferroviarios de levitación magnética con nuevos trenes y líneas de larga distancia.

Fábricas automatizadas, computación cuántica y expansión del 6G completan un mapa tecnológico que aspira a rediseñar por completo el modelo productivo chino de aquí a 2030. El objetivo es un crecimiento del presupuesto en I+D mínimo del 7% anual, lo que elevaría el gasto total hasta aproximadamente 5,5 billones de yuanes (unos 735.000 millones de euros) al final del período.

Robótica humanoide

La imagen que abrió el año en China fue de lo más reveladora. Decenas de robots humanoides saltando, dando volteretas y bailando en la gala del Festival de Primavera de la CCTV, la emisión más vista del país.

Fue una exhibición de los avances en un sector que el plan quinquenal consolida como eje industrial: la fabricación masiva de robots capaces de trabajar junto a (y en lugar de) los humanos en cadenas de producción.

Robots Unitree en la Gala del Festival de Primavera Chino del 2026.

Robots Unitree en la Gala del Festival de Primavera Chino del 2026. CCTV Omicrono

El plan contempla expresamente usar robots en sectores con escasez de mano de obra, una referencia directa al envejecimiento demográfico acelerado de China. El modelo de innovación adoptado es colaborativo: centros de innovación financiados por el Estado, construidos con institutos de investigación y empresas privadas, que coordinan simulación virtual, pruebas físicas y participación industrial para reducir el tiempo entre los prototipos y su despliegue comercial.

El entrenamiento de estos robots humanoides es una prioridad nacional. Desde principios de 2025, el gobierno de Xi Jinping está levantando una red de grandes centros dedicados en exclusiva a generar datos de la interacción física de los robots con entornos reales.

El objetivo es que los robots se enfrenten a las mismas situaciones que encontrarán después en fábricas, hogares o residencias, pero en un entorno controlado y repleto de cámaras y sensores para captar cada detalle.

En estos centros, los humanoides son controlados por operarios humanos a través de joysticks, cascos de realidad virtual y exoesqueletos, mientras realizan tareas como doblar ropa, planchar o limpiar mesas cientos de veces al día.

Decenas de robots en el centro de entrenamiento de Shijingshan, Pekín.

Decenas de robots en el centro de entrenamiento de Shijingshan, Pekín. ECSN Omicrono

Ese trabajo genera un flujo constante de trayectorias y datos que después se utilizan para entrenar los modelos de inteligencia artificial que permitirán automatizar todas sus tareas.

A medida que se multiplican estos centros, crece también el riesgo de una burbuja. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China ha advertido de la proliferación de empresas de humanoides, más de 150 en todo el país, con epicentro en Shenzhen, y del peligro de que la fiebre inversora no se corresponda con una demanda real en el corto plazo.

Al mismo tiempo, la existencia de una red nacional de instalaciones de este tipo ofrece a China una ventaja estratégica: la capacidad de generar, a gran velocidad, una base de datos común para todos los robots fabricados en el país.

En todo caso, los resultados ya son tangibles. Xiaomi ha instalado sus robots bípedos en una planta de producción de coches eléctricos, donde han completado tres horas consecutivas de trabajo autónomo instalando tuercas con una tasa de éxito del 90,2%.

El modelo que los gestiona, Xiaomi-Robotics-0, tiene 4.700 millones de parámetros y fusiona visión, tacto y retroalimentación articular en decisiones motoras en tiempo real. El CEO de la compañía, Lei Jun, fue honesto sobre los retos pendientes al presentar el proyecto ante la Asamblea Popular: "La brecha entre el laboratorio y la planta de producción es enorme", admitió, aunque marcó un horizonte de cinco años para el despliegue a escala.

Una IA abierta y común

En el texto de 141 páginas del plan quinquenal, la IA aparece citada más de 50 veces: es el eje sobre el que pivota toda la estrategia tecnológica del país.

En ese contexto se enmarca la iniciativa 'IA Plus', que tendrá un alcance sin precedentes: busca integrar la inteligencia artificial en manufactura, logística, educación y sanidad, y llevar la penetración de la IA al 70% de la economía en 2027 y al 90% en 2030.

Las grandes empresas estatales actuarán como integradoras que arrastran a startups y proveedores hacia aplicaciones reales, con enormes centros de datos "a hiperescala" respaldados por electricidad abundante y barata. Su apuesta por la energía solar y eólica es firme: ambas cubrieron el 97,1% de la nueva demanda eléctrica en 2025.

La revolución de DeepSeek

La revolución de DeepSeek

La gran novedad en cuanto a la IA es el decidido impulso al código abierto. "La mención del open source no estaba en informes anteriores, y marca una distinción clave entre los enfoques chino y estadounidense hacia la IA", señala Tilly Zhang, analista industrial especializada en el sector tecnológico chino, en declaraciones recogidas por Reuters.

"Creo que China ha analizado esto meticulosamente y ha elegido posicionar la IA de código abierto como estrategia insignia y ventaja competitiva frente a Estados Unidos". El impacto de DeepSeek, que demostró que China podía competir en IA a pesar de las sanciones sobre chips avanzados, resuena con fuerza en esta decisión estratégica.

Mientras Anthropic denuncia que el modelo chino es una 'destilación' de Claude, su chatbot de IA, las compañías del gigante asiático siguen a lo suyo, con recientes lanzamientos como Seedance 2.0, que ha supuesto un terremoto en Hollywood por su capacidad de crear vídeos casi indistinguibles de los reales.

El plan también presta atención especial al despliegue de agentes de IA autónomos, sistemas capaces de ejecutar tareas complejas de forma encadenada sin supervisión humana constante, y a la llamada embodied AI o IA incorporada, modelos que procesan simultáneamente visión, tacto y datos de posición para guiar a robots físicos.

Esta convergencia entre software y hardware es precisamente lo que diferencia el enfoque chino del de ciclos anteriores: no se trata solo de entrenar modelos más grandes, sino de desplegarlos en fábricas, hospitales y redes de transporte.

Tecnología espacial

La ambición del gobierno de Xi Jinping también se extiende al espacio. Los continuos retrasos y la reestructuración completa del programa Artemis de la NASA ofrece una ventana de oportunidad para que los taikonautas (término que describe a los astronautas chinos) pisen por primera vez la Luna.

Hasta 2027, los esfuerzos se centrarán en la CSS o Estación Espacial China, llamada Tiangong, que ha estado en construcción estos últimos años hasta alcanzar las 100 toneladas de peso y un espacio habitable de unos 110 m2. Pero el programa espacial chino va mucho más allá y también abarca diversas misiones científicas para estudiar la materia oscura, las ondas gravitacionales, exoplanetas y la actividad solar, entre otras.

Sin embargo, lo más llamativo es el respaldo al programa 'Espacio Plus', presentado en enero durante una conferencia institucional aeroespacial en Shanghái. A diferencia de planes anteriores enfocados en misiones nacionales, esta hoja de ruta es explícitamente comercial y busca competir con el modelo occidental, liderado por SpaceX, en un mercado que China quiere colonizar industrialmente.

Estación Espacial china Tiangong.

Estación Espacial china Tiangong. CSME Omicrono

El plan articula un ecosistema completo que incluye exploración lunar y marciana, constelaciones de satélites, infraestructura digital espacial, minería espacial, generación de energía en órbita y turismo espacial.

La gran apuesta tecnológica de este ciclo son los cohetes reutilizables. En diciembre de 2025, dos vehículos completaron sus vuelos inaugurales: el Long March 12A de la estatal CASC, que no consiguió la recuperación, y el Zhuque-3, de la empresa privada LandSpace, el primero chino propulsado por motores de metano líquido y oxígeno líquido, la misma combinación que usa Starship.

Zhuque-3 alcanzó la órbita, pero la recuperación de su primera etapa falló por apenas 40 metros. En todo caso, LandSpace prevé un segundo intento para el segundo trimestre de 2026, con el objetivo de lograr la primera recuperación y reutilización completa en el cuarto trimestre del año.

Para no quedarse atrás en los centros de datos espaciales que ya plantean Nvidia, Meta o xAI, China también busca la integración de plataformas de inteligencia artificial capaces de procesar datos directamente en órbita, aprovechando la exposición solar continua para generar la energía necesaria para cálculos complejos sin ocupar espacio ni sobrecargar las redes terrestres.

El cohete Long March 12A despega desde la plataforma de Dongfeng en China

El cohete Long March 12A despega desde la plataforma de Dongfeng en China CMG Omicrono

El plan quinquenal también contempla que, antes de 2030, el país haya construido una red integrada de comunicación cuántica tierra-espacio y desplegado sus propias constelaciones de satélites de banda ancha como alternativa nacional a Starlink.

La agencia estatal CASC liderará la transición comercial, pero el plan contempla la participación creciente del sector privado, con 600 empresas aeroespaciales activas: los cohetes privados ya vuelan con más frecuencia para lanzar satélites, y los reguladores están relajando las restricciones para abrir nuevos mercados.

La inauguración de la primera Escuela de Exploración Espacial de China en la Academia de Ciencias de Pekín, dos días antes de que CASC presentara sus planes, no fue una coincidencia. Es la lógica aplastante de un país que no solo apuesta por la tecnología, sino que planifica con máximo detalle la formación de las generaciones que deberán ejecutar sus planes.