Jeannette zu Fürstenberg, líder de la EU AI Champions Initiative y presidenta de General Catalyst Omicrono
Jeannette zu Fürstenberg (General Catalyst): "Europa tiene una oportunidad real de liderar la inteligencia artificial"
"En los últimos tres meses, el ritmo de la investigación en IA ha sido impresionante, y eso plantea un gran reto" / "Por primera vez las empresas europeas son percibidas como auténticos competidores de las estadounidenses" / "Podemos lograr competir si lo hacemos con plataformas paneuropeas: esa es la única manera de ganar"
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Europa se juega en los próximos años si será solo consumidora de inteligencia artificial... o también protagonista. Como presidenta de General Catalyst, uno de los grandes fondos de capital riesgo centrados en tecnología, Jeannette zu Fürstenberg (Alemania, 1982) es una de las grandes impulsoras de la soberanía tecnológica europea.
Al frente de la iniciativa EU AI Champions, esta empresaria trabaja para alinear a grandes corporaciones y startups en torno a un objetivo: acelerar la adopción de la IA en la economía real europea.
Es algo que ella conoce muy de cerca, ya que forma parte de los consejos de administración de compañías clave en este ecosistema europeo de la IA como la francesa Mistral, competencia directa de ChatGPT, Claude o Gemini, y la alemana Helsing, centrada en el sector de la defensa.
Fürstenberg defiende su convicción de que Europa necesita “plataformas paneuropeas” y sostiene que el continente sigue teniendo margen para disputar el liderazgo a Estados Unidos y China, si sabe explotar su músculo industrial y de datos.
Autora del libro Europe’s New Renaissance, Fürstenberg quiere impedir que Europa se quede atrás en este vertiginoso ciclo tecnológico, en el que serán claves los límites que plantea la regulación actual y las grandes oportunidades en IA aplicada que ofrecen sectores como la logística o la energía.
¿Cuál es a día de hoy la posición real de Europa en el escenario global de la IA?
En los últimos tres meses, el ritmo de la investigación en IA ha sido impresionante, y eso plantea un gran reto para Europa: cómo acelerar la difusión y adopción de estas tecnologías. Mientras compañías como Meta o Google avanzan muy rápido y ya exploran orquestaciones agénticas de capacidades humanas.
En Europa hay un potencial enorme si logramos acelerar la adopción de la IA. Contamos con ventajas competitivas muy claras en datos, especialmente ligados a sistemas industriales heredados de grandes marcas como Siemens, que han generado modelos de datos únicos a lo largo de décadas.
La gran pregunta ahora es cómo ayudar a estas empresas a explotar al máximo esos activos para acelerar sus hojas de ruta y seguir sirviendo a clientes que ya confían en ellas.
Mistral AI, una de las empresas clave para la soberanía digital europea Omicrono
La iniciativa European Union AI Champions reúne a empresas con un enorme potencial económico y de innovación. ¿Cómo puede traducir esta plataforma su influencia en impacto tangible?
Ese impacto ya empieza a verse. Lo primero es que estamos construyendo un espacio real de colaboración, y eso siempre empieza por arriba: necesitas que los CEOs se impliquen de verdad y se posicionen de forma clara.
El segundo paso es dotarlos de las herramientas adecuadas para avanzar hacia una cadena de suministro tecnológica más soberana que la que tenían antes. Una vez tienes ese compromiso desde la cúpula, los equipos de gestión empiezan a construir hacia abajo.
Con EU AI Champions hemos creado un ecosistema fuerte entre innovadores y adoptantes, donde pueden aprender unos de otros y generar confianza mientras el ecosistema madura.
En anteriores ciclos tecnológicos, Europa se quedó atrás...
En los últimos meses, la geopolítica ha demostrado una y otra vez que la tecnología es un factor crítico para el crecimiento de cualquier negocio, y que necesitas resiliencia. Hay que asegurarse de que este nuevo ciclo tecnológico no nos pilla a contrapié.
Europa estaba mal posicionada para liderar anteriores tecnología por razones estructurales. Basta pensar en la economía de internet: la fragmentación de nuestros mercados y la diversidad de idiomas hacía mucho más difícil escalar cualquier cosa, y ahí Estados Unidos tenía una ventaja natural.
Despúes surgió la nube, porque había una enorme capacidad de inversión en infraestructura, que se aprovechó para ganar cuota de cliente: primero te servías a ti mismo y luego servías también a otros.
En la IA no hay exactamente el mismo patrón: tenemos modelos de software, tenemos compañías de software extraordinarias construyéndose sobre ellos y contamos con una cantidad increíble de talento. La única pregunta es cómo podemos acelerar ahora la comercialización de ese talento lo suficientemente rápido.
La geopolítica ha demostrado una y otra vez que la tecnología es un factor crítico para el crecimiento de cualquier negocio, y que necesitas resiliencia.
¿Cree que Europa aún está a tiempo de liderar una industria hoy claramente dominada por EEUU y China?
Sí, Europa tiene todavía una oportunidad muy real de liderar la IA, precisamente porque contamos con un número creciente de empresas que están jugando en la primera división global. Hay compañías europeas de IA aplicada, como Legora o Parloa, que crecen tan rápido como sus homólogas estadounidenses y son globales desde el primer día.
Estamos viendo una dinámica competitiva distinta a ciclos anteriores: por primera vez las empresas europeas son percibidas como auténticos competidores de las estadounidenses. Eso es algo nuevo.
Lo que sí hay que tener en cuenta es que China lidera todo lo relacionado con sistemas físicos. Son muy buenos optimizando cadenas de suministro. Si piensas en robótica, por ejemplo, hay un componente de hardware y ahí están claramente muy avanzados.
En cuanto a la IA, ves casos como DeepSeek, Qwen y otros similares. Lo que pasa es que llevan mucho tiempo destilando los modelos occidentales, en muchos casos no están haciendo la investigación original ellos mismos, sino que están apropiándose de la propiedad intelectual de empresas estadounidenses.
Donde sí tienen un importante valor es en cómo conquistan la complejidad de las cadenas de suministro, y eso es impresionante. Ahí es donde creo que Europa puede ganar. Tenemos que subir nuestro nivel en este aspecto, porque ahí hay una enorme palanca de crecimiento que todavía no hemos activado de verdad.
Existe una creciente necesidad de soberanía tecnológica europea. ¿Qué supone eso en el contexto de la IA?
Hay dos niveles en esta tecnología. El primero es que la IA va a anticiparse, a automatizar nuestras tareas cognitivas. Por eso, tener acceso a esa capacidad y seguir controlando el acceso es un imperativo estratégico para Europa.
El segundo ángulo está más relacionado con la macroeconomía y con el aumento del PIB. Lo que no puede suceder es que acabes en un escenario en el que, esencialmente, erosiones tu economía porque el valor se fugue a otros mercados. La cuestión es cómo aseguramos de que no se produce esa erosión, hay que mantener la economía en un punto estable en el que la sociedad se sienta cómoda.
¿Qué papel debe jugar la inversión gubernamental en la construcción de esta soberanía europea?
Creo que nuestra iniciativa ya está demostrando que el apoyo y la atención que dedican los gobiernos a este ecosistema es muy bien recibido por las empresas. Se están implicando y entienden que es un asunto prioritario en la agenda pública y eso siempre actúa como estímulo: cuando hay un marco estratégico, las compañías suelen empezar a actuar.
Pero se puede ir más allá. Se pueden crear, por ejemplo, ventajas e incentivos fiscales cuando las empresas compran tecnología europea frente a tecnología estadounidense. Hay todo tipo de palancas con las que los gobiernos podría intensificar su actuación.
Pero el punto de partida que estamos mostrando aquí, impulsar esta colaboración reforzada con el apoyo real de líderes de mercado en cada geografía, crea una red y una señal paneuropeas que me parecen muy estimulantes.
¿Cada país en Europa necesita tener su propio gran modelo de lenguaje?
No, no es necesario. Podemos lograr competir si lo hacemos con plataformas paneuropeas, esa es la única manera de ganar. Si todo el mundo empieza a construir lo suyo por separado, nunca se alcanzará la escala necesaria y todo quedará por debajo de su potencial.
Hablando de regulación, ¿cree que el AI Act europeo logra el equilibrio adecuado entre innovación y seguridad, o nos está dejando atrás frente a otras potencias?
Está demasiado volcado hacia el lado de la seguridad y, desde ese punto de vista, corre el riesgo de ralentizarnos. En muchos casos, esta regulación es un verdadero freno. Por eso, desde General Catalyst hemos abogado por actuar con urgencia: firmamos una carta abierta al Parlamento europeo y seguimos defendiendo ese mensaje, porque es muy importante.
¿Estamos sobreestimando lo que la IA puede hacer a día de hoy o subestimando la velocidad con la que puede transformar las industrias tradicionales y la economía en su conjunto?
Creo que ambas cosas a la vez. La gente suele sobreestimar el corto plazo y subestimar el largo plazo. Siempre hay muchas expectativas y se piensa que la difusión debería ir incluso más rápido de lo que va.
También somos inversores en Anthropic y, viendo el crecimiento impresionante de su negocio, es realmente alucinante. Estamos viendo tasas de activación y de crecimiento que nunca habíamos visto en una empresa tecnológica. Han llegado a facturar 5.000 millones en solo un mes, es un crecimiento inaudito.
La regulación de IA europea está demasiado volcada hacia el lado de la seguridad y, desde ese punto de vista, corre el riesgo de ralentizarnos.
¿Esto afecta a todo el mundo a la misma velocidad? No. Hay compañías, como Meta, que ya funcionan de forma muy 'agéntica', y otras que van mucho más rezagadas.
Eso es precisamente lo que intentamos resolver con el trabajo de UE AI Champions. Queremos dar a las empresas la oportunidad de aprender y apoyarse en la tecnología, también trabajándola junto a pares que están en un punto similar. Necesitamos esa comunidad de aprendizaje y adopción.
Hablando de Anthropic, está inmersa en un duro enfrentamiento con el Pentágono sobre el uso de la IA en entornos militares. ¿Qué postura debería adoptar Europa en este aspecto?
En este tipo de discusiones, creo que lo mejor que podemos hacer ahora es aferrarnos a los fundadores con valores sólidos. Si pienso en Arthur Mensch (CEO de Mistral), por ejemplo, es alguien muy guiado por ese tipo de valores. En esa misma dirección, la forma en que actuó Dario (Amodei, CEO de Anthropic) ha sido muy clara: se ha mantenido firme y ha dicho “esto es lo que considero seguro y esto es lo que no considero seguro”.
La tecnología se mueve tan rápido que los reguladores siempre irán por detrás, siempre. Incluso para mí, que trabajo en este campo, me parece abrumador ver los avances día a día. Por eso, necesitas crear un marco de innovación que actúe de forma responsable dentro de esas compañías. Por suerte, la mayoría de los laboratorios de frontera están haciendo precisamente eso.
¿Qué industrias considera más estratégicas para posicionar a Europa como líder global en IA aplicada?
En el ámbito industrial, por ejemplo, ya tenemos resultados de un proyecto piloto. Creo que esta nueva orquestación energética y las tecnologías de energía que conectan la inferencia de la IA con los proveedores es un campo hacia el que podemos inclinarnos.
Si miras el conjunto, tenemos ya una huella muy grande en sectores diversificados, como la logística y otras áreas que son muy complejas. Es justo ahí donde la IA aplicada puede marcar una enorme diferencia.