El influencer Khaby Lame en un montaje.

El influencer Khaby Lame en un montaje. TikTok / C.F. / Gemini Omicrono

Tecnología

Khaby Lame, el 'tiktoker' más seguido del mundo, será un clon hecho con IA: vende su imperio digital por 821 millones

El influencer que ha hecho una fortuna con sus vídeos virales ha llegado a un acuerdo para la creación de un avatar digital con IA.

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Unos ojos muy expresivos, un simple gesto con las manos y una mezcla de naturalidad, sentido común y humor blanco han resultado ser una fórmula infalible en la era de los vídeos cortos y el scroll infinito.

Solo así se explica el fulgurante éxito global de Khaby Lame, el usuario con más seguidores en TikTok, que acumula más de 160 millones (360 millones si sumamos todos sus perfiles en redes) gracias a sus reacciones virales a otros vídeos, life hacks en los que enseña a pelar un plátano, clavar un clavo o usar un embudo.

Su último logro es tan insólito como su popularidad universal: el influencer italo-senegalés ha cerrado un acuerdo por 975 millones de dólares (unos 821 millones de euros) por los derechos comerciales exclusivos sobre su marca global durante un periodo inicial de 36 meses.

En ese contrato con Rich Sparkle Holdings, firma con sede en Hong Kong especializada en expandir marcas personales mediante la tecnología, una cláusula ha llamado especialmente la atención. Lame ha autorizado la creación de una versión hiperrealista de sí mismo generada con IA, un 'gemelo digital' al que prestará su rostro y sus característicos gestos para producir vídeos sin que sea necesaria su presencia.

Es el proyecto más ambicioso a nivel mundial para crear un avatar digital basado en una persona real, algo que desde industrias como Hollywood miran como una amenaza pero también como una oportunidad, dependiendo de a quién se pregunte. De momento, Matthew McConaughey quiere poner la tirita antes de la herida: se ha registrado a sí mismo en la oficina de patentes y marcas de EEUU para evitar que creen deepfakes suyos con IA sin su consentimiento.

Quién es Khaby Lame

De las polvorientas calles de Dakar hasta codearse con Cristiano Ronaldo y Messi, ser la imagen de Hugo Boss o firmar el contrato de los 975 millones de dólares, el vertiginoso ascenso hacia la fama (y la riqueza) de Khaby Lame, nacido en la capital de Senegal en el año 2.000, es digno de estudio.

Solo un año después su familia, de religión musulmana, se mudó a Italia para intentar prosperar en Europa. El pequeño Khaby se crió junto a sus tres hermanos en un complejo de viviendas públicas de Chivasso, en el norte de Italia, a 70 km de Turín.

Allí residió hasta que sus padres lo enviaron de vuelta a su país natal para que estudiara en una madrasa. A su regreso a Italia con 18 años, el joven Lame trabajó de camarero y como operario de máquinas de control numérico computerizado (CNC) en una fábrica turinesa.

Pero en 2020 llegó la pandemia, y con ella los despidos masivos. De un día para otro, Lame se vio metido en casa sin "nada más que hacer" que grabar vídeos para entretenerse. Lo ha confesado en más de una entrevista: sus inicios como influencer están ligados al más profundo aburrimiento.

Su motivación inicial era solo divertirse y “dar alegría” a la gente en un momento difícil. Y eso se materializó en unos primeros vídeos en TikTok en los que hablaba en italiano, hacía sketches en su habitación, bailes y trends típicos de la red social, ganando unos pocos miles de seguidores en cuestión de meses.

Fue a finales de 2020 cuando dio con la imbatible fórmula del éxito. Los life hacks, trucos y productos supuestamente ingeniosos para simplificar tareas cotidianas, eran una de las tendencias más populares del momento, y Lame empezó a grabar vídeos reaccionando a estos consejos.

Primero mostraba 'life hacks' ridículamente complicados, y luego se grababa resolviendo la misma situación de la forma más simple y directa posible. La gracia, como en los tiempos de Buster Keaton, está en su cara, con los ojos muy abiertos, y en sus gestos manuales.

Así llegó el primer vídeo viral, el del retrovisor del coche, que superó las 300 millones de reproducciones. Desde ese momento, cada uno de los clips que subía casi a diario sumaba decenas de millones de views de forma tan sorprendente como regular.

Esa fama incipiente en TikTok pronto se convirtió en vídeos junto a futbolistas célebres y una estructura empresarial propia para explotar sus derechos, llamada Step Distinctive Limited. Las marcas, deseosas de asociar su imagen a la de influencers que triunfan en redes, empezaron a aprovechar su tirón para todo tipo de anuncios y promociones.

En 2022, Lame firmó un contrato millonario con Hugo Boss, no solo para ser su imagen, sino también para lanzar su propia línea de ropa. El aluvión publicitario posterior no ha parado desde entonces: el Mundial de Qatar de 2022, embajador global de Binance, anuncios para McDonalds y AriBnB, colaboraciones con Fortnite, cameos en el cine... Un no parar con el que cimentar su fortuna, con posts valorados en más de 750.000 dólares y unos ingresos en torno a los 20 millones de dólares anuales, según Fortune.

Khaby Lame en uno de sus vídeos virales.

Khaby Lame en uno de sus vídeos virales. Creative Commons Omicrono

Desde entonces, sus vídeos cortos en TikTok, Instagram y YouTube han seguido prácticamente inalterados, con la naturalidad y simplicidad como marcas distintivas. Nada de grandes producciones ni eventos, propios de influencers como Mr. Beast o Ibai. Lame publica casi exclusivamente su fórmula millonaria: clips de apenas 30 segundos culminados con su característica mirada a cámara, encogimiento de hombros y gesto con las manos.

Ni siquiera alguien tan famoso como Lame escapa de la polémica que envuelve a ICE, el polémico Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EEUU. Tras alargar su estancia en el país más de lo debido, el influencer fue detenido en junio de 2025 por agentes del ICE en el Aeropuerto Internacional Harry Reid de Las Vegas, por "violaciones de inmigración”. Después, fue retenido en el Centro de Detención Henderson antes de 'auto-deportarse' de forma voluntaria.

El 'gemelo digital'

Khaby agrupa sus derechos de imagen, licencias, merchandising y acuerdos comerciales en Step Distinctive Limited, que es la compañía que ha vendido a Rich Sparkle Holdings por 975 millones de dólares para su explotación durante tres años.

El creador de contenido se ha asegurado la influencia en la estrategia de la marca gracias al gran número de acciones incluidas en el contrato, que abarca desde lo obtenido en la TikTok Shop, hasta productos físicos, colaboraciones y licencias de contenido, valorados por la compañía con sede en Hong Kong en unos ingresos anuales de más de 4.000 millones de dólares.

La guinda del pastel (o el principio del fin, según es mire) es el desarrollo de un 'gemelo digital' creado con IA: un avatar que replica de forma exacta sus gestos y expresiones para producir contenido y acciones comerciales simultáneas a nivel global.

Para conseguir algo así se necesita un proceso inicial de captura de datos, con vídeos y fotos de alta calidad desde múltiples ángulos, gestos característicos y, cuando se desea voz (no en este caso), largas grabaciones de audio. En producciones de alto nivel se recurre a estudios de captura de movimiento, que registran microexpresiones y movimientos corporales para trasladarlos con realismo al mundo digital, una técnica que se lleva usando desde hace años en la industria de los videojuegos, en cine y en recreaciones de grupos como Abba para 'conciertos virtuales'.

Los miembros de ABBA enfundados en sus trajes de captura de movimientos.

Los miembros de ABBA enfundados en sus trajes de captura de movimientos. ABBA Voyage

Con ese material se construye el avatar, un modelo 3D hiperrealista de cara y cuerpo, animado por algoritmos que controlan con precisión las cejas, los ojos, la boca y las extremedidades, capaces de hacer hablar y gesticular al 'gemelo digital' a partir de una foto, un clip base o incluso texto plano.

La verdadera clave no está solo en la apariencia, sino en el cerebro de este avatar digital, que puede ser automatizado casi al completo con IA. Grandes modelos de lenguaje (LLMs) pueden escribir guiones adaptados al tono del influencer y traducir esas instrucciones en secuencias de gestos y miradas. El resultado se puede integrar en solo unos pasos en directos, anuncios segmentados y vídeos breves, con el problema del idioma y la sincronización labial resuelto en este caso por el carácter mudo de los vídeos originales.

El acuerdo de Khaby Lame es el primero de su tipo y escala, y abre la puerta a que otros influencers, actores, deportistas o artistas en general sigan el mismo camino. La era del deepfake no ha hecho más que empezar.