Este jueves 28 de enero se celebra el Día de la privacidad de los datos, que busca concienciar en España y el resto de Europa, EEUU, Canadá e India sobre la importancia que tienen éstos y la importancia de protegerlos para proteger la privacidad del usuario. 

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Si hay una compañía tecnológica que en los últimos tiempos ha hecho de la privacidad su bandera y la enarbola para que el usuario pueda elegir qué información cede a las empresas es Apple. La próxima gran novedad 

En 2010 en una conferencia de All Things Digital el propio Steve Jobs, cofundador de Apple, ya argumentaba que el poder de decisión tenía que estar en mano del usuario. "Creo que las personas son inteligentes y algunas quieren compartir más datos que otras. Pregúntenles. Pregúntenles cada vez. Háganle decirles que dejes de preguntarles si se cansan de que les preguntes. Háganle saber con precisión qué vas a hacer con sus datos". Y es justo eso lo que Apple está haciendo con su nueva estrategia de aplicaciones y privacidad: dejar que el usuario decida. 

La próxima gran novedad que va a llegar en la siguiente beta de iOS, y en primavera para todos, es App Tracking. Una funcionalidad que comenzará a obligar a los desarrolladores a pedir permiso expreso a los usuarios para rastrearles. Un cambio de paradigma en la actual relación en el cómo los desarrolladores diseñan sus aplicaciones.

Medidas recientes tomadas

El mes pasado Apple tomó la determinación de que todas las aplicaciones de sus dispositivos móviles debían mostrar qué datos recogen del usuario, como si fuese la información nutricional de un producto. Algo que ha levantado las críticas de Facebook y que ha hecho que Google cambie su política de rastreo en iPhone a falta de que actualice todas sus aplicaciones.

Esta información de privacidad es sólo el primer paso. Pronto, en una próxima actualización de iOS, iPadOS y tvOS llegará App Tracking. Esta funcionalidad hará necesario que el usuario del visto bueno -con un mensaje que aparecerá en pantalla- para que una aplicación o web pueda rastrear sus datos.

App Tracking dejará al usuario la capacidad de elegir aún más qué datos quiere facilitar con las empresas. Tecnológicas que, principalmente, hacen de ellos un modelo de negocio que ronda los 227.000 millones de dólares anuales, por lo que Apple quiere hacer a los usuarios más partícipes del proceso.

Aceptar, o no, esa condición no será un acuerdo vitalicio y el usuario podrá cambiar de opinión en el momento que desee. Para hacerlo bastará con ir a Configuración y ver a qué aplicaciones han dado permiso y realizar las modificaciones que estimen oportunas. 

Lo cierto es que estas nuevas opciones no son nuevas en la ambición de la compañía por dar más peso al usuario en las decisiones sobre qué sucede con sus datos. En 2005 su navegador Safari ya bloqueaba las cookies de forma predeterminada, en iOS 11 comenzó a limitar el seguimiento o en 2019 lanzó Sign in with Apple (Continúa con Apple), que permite registrarse en servicios sin necesidad de dar un correo electrónico con terceros.

Qué información se recopila

App Tracking pone el foco en la capacidad de seguimiento de las diferentes aplicaciones. Los rastreadores están integrados en las aplicaciones que se usan a diario, y cada app tiene unos 6 de promedio. El problema no está tanto en los rastreadores que usan las apps para funcionar, sino que muchos desarrolladores también permiten a terceros que recopilen datos y enlaces creando un perfil digital del usuario sin que éste lo sepa ya que no se tiene una relación directa con esas empresas.

De este modo, el fabricante del iPhone argumenta que el problema no es la recogida de datos, ya que para el buen servicio de muchas aplicaciones es esencial, sino cómo la industria se ha convertido en algo cada vez más grande y opaca al mismo tiempo.



Con la idea de poner hacer consciente al usuario qué información se recopila de él en un día, Apple ha querido hacer un ejercicio didáctico sobre toda la información que diferentes empresas tecnológicas son capaces de recoger de un usuario (John) durante un amigable paseo por el parque con su hija (Emma).



John planea un paseo por el parque con su hija de 7 años. Antes de ir, busca desde su ordenador qué día va a hacer, lee las noticias del día, consulta el tiempo así como el tráfico desde su teléfono móvil. En este tiempo, un promedio de 4 aplicaciones han estado haciendo un seguimiento de su ubicación en segundo plano para saber dónde está John. Éstos datos pueden venderse a terceros, que, aunque llegan sin saber quién es este padre, con mayor información cruzada de otras apps sabrán ponerle rostro digital y crear un perfil de él y saber por dónde se mueve.

Sara Kurfeß en Unsplash Omicrono

De camino al parque, mientras va en el coche, Emma juega con la tablet del padre. En ella aparecen una serie de anuncios porque las apps conocen, no sólo los gustos del padre gracias a la información de la navegación, sino también llegan a estimar el nivel de ingresos debido a la ubicación en la que viven, la ciudad, el tener un niño pequeño e incluso el tipo de dispositivo desde el que se conecta.

En el parque, padre e hija se hacen una foto con un filtro divertido que le pone unas orejas de conejo a ambos. Esta app tiene la capacidad de acceder a todo su catálogo de fotos, y a lo que es más importante: los metadatos. Éstos sirven para determinar desde el grupo demográfico a los hábitos de compra. Algo que puede cruzarse después con otras aplicaciones, incluyendo bancarias, que determinan en qué comercios se han pasado más tiempo y detallar así en qué gasta el dinero John.

Al final del día, el usuario ha compartido -sin saberlo- una gran cantidad de información con aplicaciones y empresas con las que en realidad no ha interactuado directamente. O al menos no es consciente de haberlo hecho. Un cóctel de datos personales que han sido facilitados de forma sencilla a empresas sin ser consciente y que después se revela en publicidad personalizada.

Los cuatro principios de Apple

Apple cree que la privacidad es un derecho humano fundamental, es por ello por lo que sus productos y servicios son diseñados en base a cuatro principios clave de privacidad. La idea de la empresa es que sean los usuarios los que compartan sus datos como deseen, de forma segura, comprendiendo qué supone y controlándolos.

  • Minimización de datos: recoge la mínima cantidad de datos necesarios para

    poder realizar el trabajo que se necesita en un servicio.
  • Transparencia y control del usuario: se asegura de que los usuarios sepan qué datos se comparten y cómo se comparten. Se busca que sean ellos los que pueden ejercitar control sobre ellos.
  • Procesamiento en el dispositivo: siempre que sea posible, los procesos se realizan en el propio dispositivo en lugar de enviarlos a los servidores de Apple. Esto ayuda a proteger la privacidad del usuario y minimizar la recopilación de datos.
  • Seguridad: Han desarrollado una serie de hardware y software adicional para mantener los datos seguros y evitar fugas de información de los usuarios.