El Concorde es el avión más icónico de todos los tiempos. Aquello de romper la barrera del sonido con un centenar de pasajeros a bordo era toda una demostración del avance tecnológico del siglo XX. Las varias visitas a España, entre las que se incluyen a aeropuertos como el de Badajoz o Valladolid, lo convirtieron prácticamente en un mito que solía cubrir trayectos transatlánticos en un momento en el que la aviación comenzaba a ser más asequible para el bolsillo medio.

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Ese espíritu que prentendía catapultar la carne humana más allá de la velocidad del sonido -previo pago- se fue desvaneciendo con los años. El estratosférico consumo de combustible, el fatal accidente del 2.000 y la complejidad para mantener las aeronaves llegaron y, en un abrir y cerrar de ojos, el Concorde pasó a mejor vida. Tras algunos proyectos para resucitarlo, parece que el avión de la 'concordia' entre Reino Unido y Francia no volverá a volar. Pero la espina supersónica se ha mantenido intacta.

Prueba de ello son los diversos desarrollos que han ido apareciendo en los últimos años. Con la mejora tecnológica conseguida por la industria aeronáutica, ahora parece que los vuelos comerciales supersónicos han dejado de ser mala idea y las puertas se han vuelto a abrir.

La propia FAA (Federal Aviation Administration), la máxima autoridad aeronáutica de Estados Unidos, acaba de publicar una nota que es toda una declaración de intenciones: Norma final para la reintroducción del vuelo civil supersónico. El primer paso para que los fabricantes puedan comenzar las pruebas de campo.

Más allá del sonido

Reducir los tiempos de viaje es el sueño de cualquier ejecutivo. Las horas dentro de un avión normalmente no son tan productivas como en tierra firme. Aunque tener WiFi a 11.000 metros ayuda, este tipo de viajero de negocios no se conforma con la velocidad de los aviones actuales.

Avión supersónico de Virgin Virgin Galactic Omicrono

Por ello, y a diferencia del Concorde, la mayoría de nuevos proyectos supersónicos tan solo acogerán a unos pocos y exclusivos usuarios en cada aeronave. Algo que concuerda con los cada vez menos necesarios aviones cuatrimotores, que marcaron una época de la aviación.

Es el caso de Virgin Galactic. La compañía creada por el magnate Richard Branson, dueño también de la aerolínea y el sello discográfico Virgin, enseñó hace unos meses su propuesta de avión supersónico que acomodará entre 9 y 19 pasajeros.

Los afortunados viajarán a Mach 3 (tres veces la velocidad del sonido) a una altitud por encima de los 60.000 pies (unos 18.000 metros). Según la propia Virgin, el avión tendrá tan solo dos clases: business y primera. Olvidándose de la turista, cuyo usuario medio probablemente no podría pagar el boleto.

Avión supersónico de Virgin Virgin Galactic Omicrono

Si finalmente el proyecto de Virgin sale bien, su aeronave podrá conectar las ciudades de Londres y Nueva York en algo menos de 3 horas. Menos de la mitad de lo que se tarda hoy en día y el equivalente a un vuelo entre Bilbao y Tenerife.

En el otro lado de la misma moneda se encuentra el proyecto llevado a cabo por Boom Supersonic. El avión supersónico de esta compañía, del que ya tienen un prototipo funcional, pretende ofrecer 44 asientos en un primer momento.

Los 21 metros de aeronave supersónica 'tan solo' permite viajar a Mach 1.3 (1,3 veces la velocidad del sonido). Menos de la mitad que la propuesta de Virgin, aunque más allá de la barrera y algo menos del doble de la velocidad de crucero de los aviones comerciales actuales.

Boom Overture, futuro avión supersónico Boom Supersonic Omicrono

Aunque la verdadera apuesta de Boom Supersonic es el Overture. Con esta referencia musical, la compañía con sede central en Colorado (Estados Unidos) quiere inaugurar la prometida nueva era supersónica.

Se trata de una aeronave de 60 metros de longitud con capacidad para acarrear entre 65 y 88 pasajeros al doble de velocidad que un avión de pasajeros actual. Una aeronave comercial actual se mueve en torno a Mach 0.82, así que es de esperar que el Overture alcance Mach 1.5.

¿El precio? Según la misma Boom Supersonic, viajar en las primeras expediciones tendrá un coste de 5.000 dólares por billete. Una estrategia que va en busca de esos viajeros de negocios (o directamente millonarios) que requieren de tiempos de vuelo lo más cortos posible. Y se lo pueden permitir.

Aerion AS2 Aerion Omicrono

Uno de los proyectos de avión supersónico más sonados durante el 2020 ha venido de la mano de Aerion. Esta compañía estadounidense, en la que invirtió Boeing en 2019, se postula como uno de los candidatos supersónicos en los próximos años.

Los ingenieros ya están trabajando en la aeronave AS2 que tiene previsto volar en 2023. La velocidad de crucero se queda en Mach 1.4 con una capacidad de entre 8 y 10 asientos.

¿Hipersónicos?

Aunque, de momento, la FAA tan solo recoge una reapertura de los vuelos supersónicos, lo cierto es que también existen algunos que quieren ir más allá. Es el caso de Elon Musk y su servicio de transporte de personas y mercancías que pretende unir dos puntos de la Tierra en muy poco tiempo.

Foto de la Starship en su puesto de lanzamiento. SpaceX Omicrono

Un vuelo hipersónico, por definición, es el que se realiza más allá de Mach 5. Es decir, más de 5 veces la velocidad del sonido. Palabras mayores en las que ya está trabajando SpaceX.

De salir adelante, este medio de transporte podrá unir ciudades tan distantes como Londres y Hong Kong en solo 34 minutos o Los Ángeles y Nueva York en 25. Para ello emplearán naves Starship, la misma con la que SpaceX quiere llegar a la Luna y a Marte.

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