La edad de oro de la aviación supersónica terminó con la retirada del Concorde. Uno de los aviones más icónicos de todos los tiempos que incluso cubrió alguna que otra ruta en España pero que hoy descansa en museos o aledaños de instalaciones aeroportuarias.

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Ahora, casi dos décadas después de la retirada del último vuelo del gigante supersónico, la compañía Virgin acaba de recoger el testigo de la aeronave desarrollada por Gran Bretaña y Francia en los años 60, que nació como muestra de la buena sintonía política entre ambos países. La apuesta es muy similar a la que ofrecía el Concorde: vuelos rápidos entre dos grandes ciudades para aquellas personas a las que no les importe pagar un poco más a cambio de 'perder' el menor tiempo posible en los viajes.

Richard Branson, dueño de todo el imperio Virgin, tiene sobrada experiencia en esto de los viajes en avión. Una de sus principales fuentes de ingresos es la aerolínea Virgin que opera vuelos, entre todas las subsidiarias, en varios continentes de todo el globo. También está al frente de Virgin Galactic, una de las compañías de vuelos turísticos al espacio más importantes y que hace escasos días presentó la cabina de pasajeros de su nave espacial.

Concorde de Virgin

Los aviones comerciales actuales no llegan siquiera a acariciar la velocidad del sonido. La velocidad de crucero estándar en la actualidad oscila entre Mach 0.82 (0.82 veces la velocidad del sonido) de la mayoría de las aeronaves y Mach 0.85 de algunas moles como los Boeing 747 modernos. Esto en un momento donde ya se comienza a hablar de velocidades hipersónicas -mayor que Mach 5- en misiles e incluso se plantean vuelos de pasajeros y mercancías en ese espectro de velocidad.

Avión supersónico de Virgin Virgin Galactic Omicrono

Era extraño que ningún fabricante se animara, con la tecnología actual, a tomar el relevo generacional al Concorde y diseñar un avión supersónico. Hasta que la asociación de Virgin Galactic con Rolls-Royce, el segundo como uno de los fabricantes más importantes de motores de aviación del mundo, ha presentado su nuevo proyecto a futuro.

El anuncio se ha llevado a cabo tras completar el denominado Mission Concept Review Program (MCR), un hito que debe pasar todo proyecto por el cual se establecen todas las necesidades, objetivos y requisitos para llevar a cabo del programa. Además, confirma que se trata de una propuesta realista y alcanzable dentro de la tecnología existente en la actualidad. Han esperado, según informa la compañía en la nota de prensa, a tener la autorización del Centro de Conceptos Emergentes e Innovación, enmarcado dentro de la Administración Federal de Aviación (FAA), para "trabajar con Virgin Galactic en la delineación de un marco de certificación". El primer paso para conseguir validar un nuevo tipo de aeronave.

Para tan compleja aventura se han buscado uno de los mejores fabricantes de motores de aviación. Rolls-Royce, además, fue el encargado de proveer de motores al Concorde, el primer avión supersónico comercial. También son los responsables de empujar a miles de aviones en todo el mundo con millones de horas acumuladas.

"Estamos entusiasmados de completar la Mission Concept Review y desvelar este concepto de diseño inicial de un avión de alta velocidad, que imaginamos como una combinación de viajes comerciales seguros y confiables con una experiencia inigualable para el cliente", ha declarado George Whitesides, Chief Space Officer de Virgin Galactic.

Avión supersónico de Virgin Virgin Galactic Omicrono

Pasajeros de negocios

En cuanto a especificaciones, desde Virgin Galactic esperan acomodar entre 9 y 19 pasajeros a una altitud por encima de los 60.000 pies (unos 18.000 metros), casi el doble que cualquier vuelo comercial actual. En el interior, según la compañía, se podrán acomodar diferentes esquemas de asientos incluyendo clase business y primera clase. En cuanto a la velocidad, se espera que el avión de Virgin Galactic alcance Mach 3, es decir, 3 veces la velocidad del sonido.

Una vez concluido el MCR, el equipo de diseño se centrará en la siguiente fase. Tendrán que "definir arquitecturas y configuraciones específicas del sistema y determinar qué materiales usar en la aeronave". Uno de los puntos importantes en los que tendrán que trabajar, y que trajo de cabeza a los ingenieros del Concorde, es la temperatura que alcanza la aeronave a velocidades tan altas. En el avión europeo se diseñaron estructuras capaces de dilatarse y contraerse durante muchos ciclos sin perder propiedades mecánicas. En números, la aeronave experimentaba un crecimiento de unos 30 centímetros cuando volaba a máxima velocidad, una cantidad considerable tendiendo en cuenta las dimensiones de la aeronave.

Concorde de British Airway aterrizando en 1986 Eduard Marmet

El avión supersónico de Virgin Galactic no necesitará de infraestructura especial para su operatividad aeroportuaria. Un hecho especialmente importante si consideramos que aviones como el Airbus A-380 no puede aterrizar en cualquier aeropuerto debido a sus dimensiones. Las rutas de largo radio serán donde se note más la alta velocidad de crucero de la aeronave, de este modo, podrá recorrer la ruta entre Londres y Nueva York en menos de 3 horas. Lo que toma más o menos un vuelo entre Madrid y Malta.

Vuelos hipersónicos de Musk

Y como no podía ser de otra manera, Elon Musk también tiene su particular 'aerolínea' en ciernes. En esta ocasión, el dueño de Tesla y SpaceX, busca estirar aún más la velocidad hasta alcanzar la hipersónica (mayor que Mach 5).

Es un proyecto a medio plazo que requerirá de vuelos a muchísima más altitud. Recordemos que el avión de Virgin Galactic irá a 60.000 pies, misma altitud a la que volaba el Concorde y 'solo' 10.000 pies más de lo que alcanzan algunos jets privados modernos.

Starship de SpaceX con la que Elon Musk quiere realizar vuelos hipersónicos en la Tierra

Los de Elon Musk serán vuelos tanto de pasajeros como de carga y más que aviones emplearán cohetes empujando a naves espaciales como la Starship, que será el mismo modelo con el que vaya a Marte y a la Luna. Con esto, promete conectar grandes ciudades como Londres y Hong-Kong en tan solo 34 minutos o Los Ángeles y Nueva York en 25.