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¿Y si el límite de velocidad fuese de 130 km/h? El coche eléctrico puede ser la clave

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La velocidad legal de las carreteras europeas sigue bajando, pero puede que esa no sea la solución a los problemas de seguridad vial y contaminación a los que se enfrentan los páises.

Ese es el argumento de muchos conductores, que creen que bajar el límite de velocidad es incluso perjudicial; especialmente en coches modernos, que son cada vez más seguros y preparados para altas velocidades.

Ahora, han recibido un espaldarazo del secretario de transportes del Reino Unido, Grant Shapps, que ha planteado la posibilidad de subir el límite. Y la clave puede estar en la popularidad de los coches eléctricos.

El límite de velocidad no tiene porqué bajar

Hay dos motivos principales por los que el límite de velocidad es cada vez más bajo. El primero es la seguridad, o en otras palabras, "la velocidad mata". Es innegable que los accidentes más espectaculares y mortales se producen a altas velocidades. Las cifras de muertos en carretera siguen bajando, y la reducción de la velocidad tiene su papel en ello.

El otro gran motivo, que está cobrando más fuerza en los últimos años, es la contaminación. Cuanta más velocidad, más tendremos que forzar y revolucionar el motor de nuestro coche; eso se traduce en un mayor consumo y una mayor emisión de contaminantes. La reducción de velocidad puede ayudar a cumplir los objetivos medioambientales.

Sin embargo, no todo son buenas noticias al bajar la velocidad. El impacto económico es muy grande, especialmente para la industria del transporte; un informe presentado al gobierno británico llega a afirmar que aumentar la velocidad a los camiones de 40 a 50 millas por hora (64 a 80 km/h) en carreteras de un sólo carril hubiera ahorrado millones de euros a las empresas. Un impacto que también se nota en profesionales y empleados que tienen que coger el coche para llegar al trabajo.

Ahora, la expansión de los coches eléctricos puede presentar la mejor "excusa" para aumentar los límites de velocidad, principalmente porque el segundo motivo, el de la contaminación, ya no se aplicaría. Los coches eléctricos pueden ir más rápido sin emitir más contaminantes a la atmósfera.

IIHS

No solo eso, sino que estos coches suelen ser los más avanzados tecnológicamente hablando, e incluyen todo tipo de avances en seguridad. Desde asistentes a la conducción a estructuras internas que dispersan energía en caso de impacto, estos coches pueden reducir la cantidad de muertes en carretera por si solos.

Si las cifras de contaminación y accidentes mejoran, quedarían pocas razones por las que mantener el límite. En concreto, por el momento el secretario de transporte habla de subir la velocidad de autopistas de 70 a 80 millas por hora (de 112 a 128 km/h). En todo caso, también afirma que un límite de velocidad nacional es "peligroso", y aboga por que cada carretera tenga su propio límite dependiendo de las circunstancias.