google glass 1

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Tecnología

¿Te acuerdas de Google Glass? ¡Ha vuelto, en forma de decepción!

La vuelta de las Google Glass en forma de Enterprise Edition ha supuesto toda una decepción; este es su verdadero final, donde morirán.

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La vuelta de las Google Glass no podría haber sido más decepcionante.

La noticia del día en el campamento Google ha sido sin duda alguna el relanzamiento de Google Glass; unas gafas inteligentes que fueron lanzadas en 2013 como el futuro de los wearables.

Era en esta época cuando la tecnología se miniaturizó lo suficiente como para llevarla encima, como un accesorio más; desde relojes inteligentes a todo tipo de complementos, cuanta más chips llevásemos encima mejor iba a ser nuestra experiencia.

Glass, un producto condenado al fracaso

En perspectiva, ahora sabemos que aquello no era más que una fiebre; y como todas las fiebres, una vez que termina te sientes tonto, sin fuerzas ni ganas de nada. Los wearables no han terminado de despegar; e incluso algunas plataformas como la de Google se han hecho un lifting en un par de ocasiones para llamar la atención.

Google Glass

Google Glass

Pero ningún fracaso fue tan sonado como el de Google Glass, tal vez porque fue el producto más futurista de Google en mucho tiempo; era un aparato que no desentonaría en una película de ciencia ficción. Parecía que nuestros sueños de juventud se habían hecho realidad.

Contaba con una cámara con la que podíamos grabar en cualquier momento, con una orden de voz o una pulsación; y hablando de eso, el touchpad integrado en la montura era un buen toque.

La pantalla transparente era la gran protagonista. Se encargaba de mostrar información, como la dirección que teníamos que seguir, notificaciones de Google+ o de nuevos correos de Gmail. Google también abrió la API para que otros desarrolladores creasen sus propias apps; el objetivo, un ecosistema propio que motivase a más gente a atreverse con las Glass.

El producto que demostró los peligros de la demanda artificial

Claro, que había un par de problemas que solucionar antes que eso. Para empezar, nadie tenía unas Glass; es difícil arrancar una plataforma sin usuarios, como pronto descubrió Google.

Todo fue gracias a la abominable idea de crear una demanda artificial lanzando el dispositivo de manera controlada; sólo a los Explorers, gente influyente en la red, se les dio la “oportunidad” de pagar 1500 dólares por disfrutar de unas Glass.

google-glass-port

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Sólo hizo falta un año para que alguien en Google se diese cuenta de que primero tenían que encontrar a alguien que quisiera usar las Glass para generar esa demanda artificial. Así se abrió un periodo de beta más abierto, pero para entonces ya todo el mundo sabía que el rey iba desnudo.

Resulta que si la ciencia ficción no se ha hecho realidad, es por una buena razón: porque sólo funciona en los mundos ficticios.

dragon ball 4

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Llevar unas gafas con un ordenador incorporado suena bien, hasta que te das cuenta de que ya tienes eso en el bolsillo; en un intento de simplificar las cosas, Google sólo consiguió complicarlas.

Glass, cuando la ciencia ficción se hace realidad

La mayoría de los usuarios tenía las mismas funcionalidades de Google Glass en su smartphone, así que no necesitaban soltar 1500 dólares por otro cacharro que hacía lo mismo, pero peor.

Tampoco ayudaron las polémicas sobre privacidad asociadas con Glass. La inclusión de una cámara permitía grabar vídeos y tomar fotos de nuestra comida; pero también espiar a extraños y grabar películas en el cine, por ejemplo.

google-glass

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La respuesta de Google, acostumbrada a lidiar con polémicas de privacidad en Internet, fue ridícula y lo sigue siendo: Glass no sirve para espiar porque cuando usamos la cámara se enciende un LED. La gran protección de Google puede vencerse con un trozo de cinta.

Así empezó el periodo de calvario para el proyecto Glass. Poco a poco, casi sin darnos cuenta, Google dejó de hablar de este producto; las noticias se espaciaban cada vez más, los plazos empezaron a ignorarse. Los rumores de nuevos dispositivos empezaron a apagarse, y Glass desapareció como si nunca hubiera existido.

Google Glass ahora es ideal para las empresas

Hasta hoy. Ahora resulta que Google Glass es ideal para el uso en empresas, y a ese sector es a quien irá dirigido a partir de ahora, con la nueva Enterprise Edition.

google glass enterprise 1

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Se que no es así, pero da la sensación de que tenían que inventarse algo porque las cajas de Glass ocupan mucho sitio en el almacén; han colocado la pegatina de “Enterprise Edition” y a correr.

A esta impresión no ayuda que Google no haya especificado las diferencias técnicas respecto a la versión normal de Glass; sólo ha hablado de las posibilidades en entornos empresariales.

google glass enterprise 4

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Y es cierto que las Glass tienen mucho potencial en líneas de producción, en centros de logística y en clínicas. Pero eso ya lo tenía antes, no es algo nuevo. Tal vez por eso, Google le ha encasquetado la tarea de vender estos dispositivos a otra gente, perdón, socios.

Trabajadores con Glass, la fantasía de Google

¿Será el sector empresarial el salvador de Glass? Tú, yo, y Google sabemos que no.

La presentación idealizada de Google pone una Glass en la cabeza de cada trabajador de una fábrica, de cada mensajero, o de cada doctor. ¿A qué coste? Entre 1500 y 2500 €, depende del socio que las venda.

Perdón, me estaba riendo. Google debe vivir en los mundos de yupi si cree que una empresa cualquiera gastará ese dinero sólo para mejorar un poco (hasta el 30% según sus propios datos) el trabajo de un empleado, no digamos ya toda la plantilla.

google glass enterprise 6

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Esas fotos promocionales de empleados de a pie trabajando con maquinaria pesada y unas Glass en la cabeza son fantasía pura y dura.

Pero Google no es así. Google es inteligente. Por eso ha dejado esto en manos de otros, y sólo pone el diseño y el hardware.

De hecho, la plataforma de Glass que tanto se promocionó en su momento está muerta y enterrada; las nuevas gafas no son compatibles con las apps ya creadas, y sólo cuentan con algunas apps preinstaladas.

Google Glass es una de las ideas más futuristas que hemos visto en la última década, y precisamente por eso estaban condenadas a fracasar. Eso no cambia con este nuevo modelo; en todo caso, se confirman los peores miedos.