implante cerebral para ela

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Tecnología

Una mujer paralizada ya puede comunicarse gracias a un implante cerebral

Hablamos de un implante cerebral para ELA que ha permitido a una mujer paralizada comunicarse y realizar tareas cotidianas leyendo su mente.

15 noviembre, 2016 09:35

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Hace unos meses os contábamos cómo el reto del cubo de agua fría consiguió que se invirtiera más dinero en la investigación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

Quizás gracias a estos esfuerzos económicos en algún momento se consiga encontrar una solución definitiva para tan terrible enfermedad; pero, hasta entonces, el trabajo de los científicos también se centra en encontrar formas de hacer más fácil la vida de los pacientes que ya la tienen.

Un gran ejemplo de esto es el caso de Hanneke de Brujine, una mujer de 58 años que, a pesar de tener su mente totalmente intacta, hace tiempo perdió todo tipo de movimiento, pudiendo en un principio solo comunicarse con movimientos de los ojos. Esto le permitía “hablar”, pero la obligaba a quedar “encerrada en su propio cuerpo” sin poder realizar ningún tipo de tarea cotidiana en su casa. Por eso, ella misma ha decidido presentarse voluntaria a un revolucionario estudio  de la empresa estadounidense Medtronic en el que se ha convertido en la primera persona a la que se le ha realizado un interfaz cerebro-computadora capaz de leer sus intenciones.

El implante cerebral para ELA que facilitaría la vida de estos pacientes

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Según los resultados del estudio, publicados en New England Journal of Medicine, el implante consiste en la instalación, justo debajo del cráneo de la paciente, de un dispositivo asociado a una serie de electrodos que captan los impulsos que en condiciones normales irían dirigidos al movimiento de su mano derecha.

De ese modo, aunque Henneke no pudiera mover la mano, sí que podía pensar en que lo hacía, llegando a hacer un clic mental en una computadora externa con la que puede realizar tareas cotidianas, como cambiar de cadena en el televisor o regular el termostato.

Todo el proceso requirió también de un periodo de siete meses de entrenamiento a través del que la mujer, con ayuda de un juego de ordenador, aprendió a cliquear con su mente.

Ahora que tampoco puede mover los ojos, este procedimiento también le permite comunicarse y, aunque lo hace muy lentamente (unas dos palabras por minuto) ha facilitado mucho su vida en el último año, alentándola al deseo de nuevos retos, como mover su propia silla de ruedas.

Sea como sea, el de esta mujer es sólo un caso y sería necesario estudiar el dispositivo en más pacientes para asegurar una eficacia que, según estos investigadores, podría también ser de utilidad para ayudar a pacientes paralizados por otras patologías, como el derrame cerebral.