heces en combustible

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Tecnología

Las heces son el combustible del futuro

Hoy os hablamos de una curiosa forma de transformar las heces en combustible, haciendo en muy poco tiempo lo que la naturaleza hace en millones de años.

7 noviembre, 2016 10:44

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Las heces humanas no son más que uno de los productos resultantes del buen funcionamiento del organismo.

Aún así, todos las vemos como algo escatológico, cuya sola mención en una conversación puede llegar a resultar incómoda para más de uno.

Vale, es cierto que no son precisamente agradables, debido a características como su apariencia o su olor, pero no debemos olvidar que pueden tener un gran número de aplicaciones muy beneficiosas para el ser humano, como los trasplantes, de los que ya os hablamos en otro artículo. Además, ahora un equipo de investigadores del Pacific Northwest National Laboratory (PNNL) acaba de dar con un nuevo uso que las hace aún más necesarias si cabe: su transformación en biocombustible.

Transformar heces en combustible: la nueva gran aplicación de nuestros desechos

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La cantidad de aguas residuales cargadas de heces humanas que diariamente desaparece por los desagües de hogares de todo el mundo es inmensa, mientras que las reservas de los combustibles fósiles, que tardan millones de años en producirse de forma natural, son cada vez más escasas.

Por eso, estos investigadores de la PNNL han tratado de dar con un método que pueda aprovecharse de lo primero para poner una solución a lo segundo, transformando las heces en combustible a través de un proceso conocido como licuefacción hidrotérmica.

¿En qué consiste la licuefacción hidrotérmica?

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A grandes rasgos, lo que hace la licuefacción hidrotérmica es imitar las condiciones de elevada presión y temperatura con las que la Tierra, durante millones de años, transforma desechos en productos de gran interés, como el petróleo.

lo que hace la licuefacción hidrotérmica es imitar las condiciones de elevada presión y temperatura con las que la Tierra transforma desechos en productos de gran interés

Así, para poder hacerlo, estos investigadores tuvieron que tomar muestras de heces y someterlas a temperaturas de 340ºC y presiones de 200 atmósferas, dando lugar a la síntesis de un líquido, conocido como “biocrudo”, que comparte muchas propiedades con el petróleo convencional.

Esto es una gran noticia, porque se estima que una persona, en condiciones normales, puede llegar a producir hasta once litros de biocrudo al año, una cifra que puede parecer pequeña de forma aislada, pero que se hace enorme si la multiplicamos por la población mundial.

El combustible del futuro se está yendo por el desagüe actualmente, pero quizás no falte demasiado tiempo para lo que este estudio predice se convierta en una realidad. Nosotros mismos podemos solucionar el grave problema que presenta el uso desmesurado de combustibles fósiles. Y para ello no necesitamos casi ningún esfuerzo.