sinestesia (2)

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Tecnología

Sinestesia, cuando los colores se oyen

Os hablamos de la sinestesia, una condición neuronal que lleva a quiénes la tienen a confundir sentidos;por lo que, por ejemplo, pueden ver la música.

11 julio, 2016 20:32

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La sinestesia es uno de esos “fallos” del cerebro que en vez de conducir a problemas graves regalan a quiénes los portan un grandísimo don que los convierte en personas muy especiales.

Y es que, además de ser una figura literaria que hace referencia al intercambio de cualidades correspondientes a distintos sentidos, también es una condición cerebral por la cuál los sinestésicos hacen precisamente eso: ver la música, oír los colores o incluso oler en diferentes tonalidades.

Esto es una gran ventaja, ya que además de ser algo muy bonito, también facilita ciertos procesos cognitivos como la memoria o el aprendizaje de idiomas, e incluso puede ayudar a aquellas personas que nacieron privadas de un sentido a compensarlo con otro.

¿Qué es la sinestesia y a qué se debe?

sinapsis-neurona

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Grandes poetas de todas las épocas, como Luis Cernuda, Rubén Darío, Francisco Quevedo o Juan Ramón Jiménez hicieron uso de esta figura retórica, por la que afirmaban escuchar con los ojos a los muertos, ver un silencio de oro o calentarse bajo el celeste sol sonoro.

Con estos versos, que a bote pronto parecían un poco disparatados, forjaron algunos de sus poemas más bellos, demostrando que los sentidos pueden intercambiarse para dar lugar a curiosas construcciones que aportan un cariz especial a la poesía, pero también a la vida real.

Fuera de la literatura, esta condición se debe a una relación involuntaria entre estímulos y respuestas causadas por la conexión de zonas del cerebro que normalmente no se encuentran conectadas, ¿pero a qué se debe esto?

Cuando nacemos, nuestro cerebro contiene un gran número de conexiones cerebrales aleatorias que se reforzarán con el uso o se perderán en caso de no utilizarse a través de un proceso conocido como poda sináptica. Por lo tanto, los especialistas afirman que posiblemente el “fallo” de los sinestésicos tiene lugar en este punto, pues algunas de estas conexiones azarosas que normalmente se eliminan permanecen, dando lugar a asociaciones poco convencionales.

Las causas no están del todo claras; aunque, si bien es cierto que en algunos pacientes la condición aparece después de una lesión cerebral, otros muchos la tienen desde el nacimiento y, además, parecen haberla heredado de familiares, por lo que está dotada de un gran componente genético, transmitido a través del cromosoma X.

Tipos de sinestesia

escuchar-musica

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Por regla general los humanos tenemos cinco sentidos (aunque se encuentren en investigación algunos más), por lo que son muchas las combinaciones que existen entre ellos, de las cuáles de momento sólo se han documentado unas 60 diferentes.

Algunas de las más importantes son éstas:

  • Léxico-gustativa: Cuando el sinestésico saborea palabras y sonidos. “La silla está salada
  • Música-color o cromaestesia: Al escuchar música ven colores, que varían según las tonalidades musicales. “En el canon de Pachelbel predominan las tonalidades verdosas
  • Idaestesia: Se asocian sentidos e ideas, afirmando cosas como que “los sonidos graves son más simpáticos
  • Tacto-espejo: Este tipo es muy poco común y se caracteriza porque el sinestésico siente dolor al tocar a otra persona.
  • Persona-color: Cada persona se asocia a una tonalidad cromática. “Mi hermana es muy azul“.
  • Personificación de números y letras: Cuando se atribuye a los números y las letras características típidas de las personas. Por ejemplo, el o es un número triste, porque nadie lo toma en serio y la letra A es muy prepotente.

Beneficios e inconvenientes de la sinestesia para el ser humano

memoria-backup

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Además del hecho obvio de que la sinestesia es una condición de lo más chula, también aporta a quiénes la tienen un gran número de ventajas, asociadas especialmente a la memoria.

Como sabéis, una de las mejoras formas de memorizar algo es a través de reglas mnemotécnicas, que ayudan a asociar conceptos, haciendo que nuestra mente los retenga con más facilidad.

¿Imagináis entonces lo que debe ser que nuestro propio cerebro elabore la regla por sí solo? Por ejemplo, si las palabras se asocian con colores es más fácil recordar una frase concreta, memorizando la tonalidad que formaban sus componentes. Del mismo modo, también se pueden recordar libros o aprender idiomas, como nos contó el chico sinestésico al que entrevistamos hace unos meses.

Además, el hecho de hacer asociaciones poco usuales es una gran ventaja a nivel artístico, por lo que ayuda a desarrollar cualidades para la pintura, la literatura, la música o cualquier disciplina relacionada.

Sin embargo, la otra cara de la moneda reside en la carga emocional que puede resultar para el sinestésico ser consciente de que percibe la vida de un modo distinto a como lo hacen los demás.

Por otro lado, a veces pueden tener un “ruido de fondo” que les imposibilite la realización de tareas determinadas, aunque todo esto son males menores, incapaces de hacer sombra a las grandes ventajas que conlleva.

La sinestesia y el lenguaje de signos

lengua-de-signos

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Ante la falta de un sentido, los propios seres humanos hemos desarrollado formas alternativas de percibirlo, haciendo uso de otras maneras de sentir estímulos que no se encuentren dañadas.

El caso más común es el de la lengua de signos, que ayuda a los sordos a “escuchar” con los ojos a través de una serie de movimientos con las manos que hacen referencia a letras o palabras completas.

Pero entonces, ¿cómo perciben el lenguaje de signos los sinestésicos? Pues eso precisamente es lo que se analiza en un estudio publicado en Neurocase, que pone de manifiesto cómo estas personas identifican las palabras de la lengua de signos del mismo modo que si las leyeran.

Este descubrimiento resulta de gran interés, ya que ayuda a los investigadores a conocer a fondo las bases neurológicas de la sinestesia y, además, también arroja nuevos datos sobre este tipo de percepción y el aprendizaje de nuevos idiomas.

¿Se puede enseñar la sinestesia?

uso_colores

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Ya hemos visto que la sinestesia se debe a un error en la poda sináptica que elimina las conexiones neuronales que no se usan. ¿Pero qué pasa si nos esforzamos en usarlas para que no se eliminen?

Ése es el objetivo de muchos de los especialistas defensores del aprendizaje de la sinestesia; pues, aunque es cierto que tiene un alto componente genético, no se puede negar que también interviene mucho el ambiente, por lo que se puede intentar enseñarlo, consiguiendo con ello todos los beneficios asociados de los que hablábamos al comienzo.

Además, se ha comprobado que a menudo los niños con trastornos como el autismo o la dislexia toleran mejor sus síntomas si también poseen características sinestésicas, por lo que en ellos entrenarla podría ser una gran estrategia terapéutica.

Grandes sinestésicos de la historia

NBC's 73rd Annual Golden Globe Awards - Arrivals

NBC's "73rd Annual Golden Globe Awards" - Arrivals

Muchos famosos conocidos por todos como Lady Gaga, Marilyn Monroe, Jimi Hendrix o Stevie Wonder aseguraron tener sinestesia, demostrando el por qué de la gran fama que consiguieron alcanzar en sus especialidades.

Del mismo modo, también parecen tener esta habilidad muchos artistas menos conocidos, pero lo que resulta especialmente interesante es el caso de esos sinestésicos que gracias a ello han desarrollado una intelectualidad y una memoria prodigiosas, que no han alcanzado los temas de Lady Gaga, pero también son dignos de mucha admiración.

Daniel Tammet, el poeta de los números

tammet

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Daniel Tammet es un joven británico del que ya os hablé en la primera lista de libros de divulgación científica que todo el mundo debería leer.

Su infancia estuvo marcada por la sinestesia, el síndrome de Asperger y la epilepsia, convirtiéndole en lo que todo el mundo llamaría un “niño raro”, aunque en realidad era un prodigio, capaz de llevar a cabo hazañas tan increíbles como memorizar los 22.514 primeros dígitos del número pi, consiguiendo con ello el récord europeo.

Pero la sinestesia no sólo lo convirtió en un prodigio de la memoria y los números, sino que también lo llevó a desarrollar grandes dotes lingüísticas, hasta el punto de hablar 11 idiomas y haber inventado uno propio, al que bautizó como Mänti.

Solomon Shereshevsky, la memoria perfecta

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El caso de Solomon es un claro ejemplo de las pocas ocasiones en las que la sinestesia no resulta una bendición, o al menos no del todo. Y es que este periodista ruso, nacido en 1886, padecía un trastorno conocido como hipermnesia o, para que me entendáis, exceso de memoria.

¿Que la memoria puede sobrar? Pues sí, aunque a los que hemos tenido que pasar horas y horas estudiando para conseguir sacarnos la carrera nos pueda parecer que la memoria nunca sobra, recordar absolutamente todo es un verdadero incordio, similar al de Superman cuando aún no sabía controlar sus poderes y se volvía loco con todos los ruidos que oía.

Pero, bueno, comparación friki a un lado, para este hombre, que asociaba conceptos a través de la sinestesia,  era un problema enorme mantener una conversación, pues le costaba mucho gestionar la avalancha de información que se agolpaba continuamente en su cabeza. Por ese motivo, acabó dejando el periodismo para trabajar de taxista por las calles de Moscú. ¡Con la de historias que se escuchan en un taxi a diario! ¿Las memorizaría todas?

El potencial de la mente humana es increíble y la sinestesia es sólo un ejemplo de ello. Pero, después de saber todo esto, más de uno la querríamos para nosotros, ¿verdad?