latido-corazon

latido-corazon

Tecnología

¿Por qué no oímos los latidos de nuestro corazón?

¿Escucháis el sonido de los latidos del corazón? Seguramente no lo hagáis y la causa por la que os ocurre la acaban de descubrir unos científicos suizos.

9 mayo, 2016 17:02

Noticias relacionadas

A medida que bombea la sangre a través de los vasos sanguíneos, nuestro corazón produce un sonido rítmico más o menos rápido que, aun pudiendo ser escuchado perfectamente, nunca oímos.

Estaréis de acuerdo conmigo en que, salvo en casos concretos, puede que en algún momento dado notéis las palpitaciones cardíacas, pero rara vez lo oiréis. ¿A qué se debe?

Si prestásemos atención a todos los ruidos que hay a nuestro alrededor nos volveríamos completamente locos, algo así como Superman cuando aún no podía controlar su súper oído. Y precisamente del mismo modo que él consiguió filtrar sólo las llamadas de peligro, nuestro cerebro ha desarrollado un método para centrarse en los sonidos realmente importantes, dejando a un lado los rutinarios, como el latido del corazón. La forma en que lo hace no se conocía exactamente hasta ahora, cuando un grupo de investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) han obtenido la respuesta con la realización de un interesante estudio, que ha sido publicado en The Journal of Neuroscience.

¿Qué parte de nuestro cerebro amortigua el sonido de los latidos del corazón?

cerebro_bialfabetizacion

cerebro_bialfabetizacion

Antes de buscar cómo se amortigua el sonido, el primer paso era comprobar si realmente la sospecha de que nuestro cerebro lo evita era cierta.

Para ello, llevaron a cabo un experimento en el que un grupo de voluntarios tenía que mirar una figura en forma de octógono que parpadeaba en una pantalla.

Curiosamente, cuando el parpadeo se producía con una frecuencia similar a la de los latidos cardíacos, a los participantes les costaba mucho más esfuerzo detectarlos , por lo que parecía claro que  el cerebro trataba de evadir ese ritmo concreto. Una vez concluido esto, repitieron el experimento a la vez que se realizaba una resonancia magnética del cerebro de los voluntarios, comprobando así que en el momento del parpadeo sincronizado con el corazón caía repentinamente la actividad de una región denominada corteza insular.

Por lo tanto, parecía que era precisamente éste el motivo por el que a los participantes les costaba trabajo concentrarse en la imagen justo en ese momento.

¿En qué momentos sí que podemos escuchar los latidos de nuestro corazón?

ansiedad

ansiedad

Aunque normalmente nuestro cerebro trate de evitarlos, existen algunos casos en que el sonido escapa a sus filtros y los oímos, pudiendo llevarnos un buen susto.

Esto puede deberse a dos causas. Por un lado, si se produce una arritmia la frecuencia de los latidos no será la normal, por lo que no será amortiguada, primero porque no se corresponderá con el ritmo que normalmente se filtra y segundo porque, al tratarse de una situación anormal, es conveniente que sí la percibamos.

Por otro lado, puede ser simplemente que sintamos ansiedad y nos centremos en escucharlos. Aunque lo hagamos inconscientemente, en ese caso podremos saltarnos las barreras impuestas por la corteza insular y terminaremos detectándolos.

Además, también es más fácil que se de este caso en personas delgadas, ya que la grasa corporal también favorece que el sonido se amortigüe.

Sea como sea, no debemos confundir todo esto con la sensación que a veces sentimos en las extremidades, que puede deberse al aumento de flujo sanguíneo tras la realización de algún esfuerzo o a espasmos musculares, pero en ningún caso se corresponde con los latidos del corazón.

Por lo tanto, según este estudio nosotros también somos un poquito súper héroes. ¿Quién nos lo iba a decir?