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El riesgo de depresión podría transmitirse de madres a hijas

5 febrero, 2016 19:21

Los trastornos asociados a emociones, como la depresión, son un mal que cada vez padecen más personas en todo el mundo. El ambiente es decisivo a la hora de determinar las probabilidades de contraerlos, pero parece ser que la predisposición genética también es muy importante. Hasta hace un tiempo no se conocían con profundidad los mecanismos implicados en dicha herencia, pero poco a poco van saliendo a la luz nuevos datos, como que la estructura cerebral asociada a las emociones se hereda de madres a hijas y, por lo tanto, también lo harán los trastornos relacionados.

El sistema córtico-límbico, el centro emocional del cerebro

Es bien conocido que el sistema límbico es el área cerebral encargada del control de las emociones. Lo que no estaba tan claro es cómo se heredan las diferentes características asociadas a él. De estudiarlo se ha encargado en la Universidad de San Francisco la psiquiatra Fumiko Hoeft, con el objetivo de unificar dos tipos de investigaciones. Por un lado, las que afirman que la presencia de depresión en madres y sus hijas está estrechamente relacionada y, por otro, los que declaran un mayor número de casos de crías hembras con trastornos emocionales asociados al estrés materno prenatal.

Como os decía, el sistema córtico límbico, es el principal protagonista del estudio y está compuesto por la amígdala, el hipocampo, el córtex cingulado anterior y el córtex prefrontal ventromedial.  A través de resonancia magnética, los investigadores analizaron todas estas zonas en los cerebros de 35 familias sanas, en busca de patrones repetidos.  Aunque ninguno de los miembros de dichas familias padecía depresión, sí que se pudieron observar grandes similitudes entre el sistema córtico-límbico de madres e hijas, algo que no pasaba entre padres o madres con los hijos ni padres con las hijas. Así, si la madre tuviese esta región del cerebro afectada por algún trastorno asociado, serían las hijas las más propensas a heredarlo.

Fecundación in vitro para mejorar el estudio

Este estudio posee una gran limitación, pues es incapaz de discernir si la herencia entre madres e hijas se debe sólo a causas genéticas o si también están implicados los factores  prenatales y postnatales. Para poder solucionar este problema, la doctora Hoeft y su equipo pretenden repetir el experimento con familias cuyos hijos se hayan concebido mediante fecundación in vitro, pero separándolos en tres grupos:

  • Embriones obtenidos a partir de óvulos de donante: En este caso, el ADN no será el de la madre, pero el ambiente postnatal y prenatal sí que coincidirán con un caso de concepción natural.
  • Vientre subrogado con embriones obtenidos a partir de ovocitos propios de la paciente: En este caso, el ambiente prenatal no coincidirá, pero sí que lo harán la genética y el ambiente postnatal.
  • Transferencia de embriones obtenidos con ovocitos propios (FIV homóloga): En este caso, existen influencias tanto genéticas como prenatales y postnatales, de un modo similar a lo ocurrido en un embarazo “normal”.

Este experimento se traducirá en una cantidad inmensa de datos que ayudarán a conseguir resultados mucho más precisos. Además, no se centrarán sólo en el sistema córtico-límbico, sino que también prestarán atención a otros sistemas cerebrales a los que se conozca alguna relación con los trastornos emocionales.

Como veis, la reproducción asistida no sólo sirve para ayudar a ser padres a aquellas personas que no pueden conseguirlo de forma natural, sino que también puede ser una herramienta esencial en investigación. Y aún así, sigue habiendo gente a la que le parece mal.

Fuente: University of California San Francisco