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Carmenes: El instrumento que podría encontrar un nuevo planeta en el que vivir

1 febrero, 2016 17:18

¿Qué opináis de la presencia de vida en otros planetas? Ojo, que cuando hablamos de vida no nos referimos a pequeños hombrecillos verdes con dedos gordotes; que casualmente hablan una versión lentita de  nuestro idioma, seamos de dónde seamos.

Con vida me refiero a organismos vivos; aunque sean microscópicos, que los pequeñitos también tienen derecho a vivir. Es bastante egoísta pensar que estemos solos en el Universo y, por eso, son muchos los científicos que se dedican a buscar planetas en los que la vida podría ser posible.  Esto sería muy interesante, no sólo por estudiar esas formas de vida, sino porque podrían significar nuevas zonas habitables para los humanos el día que nos terminemos de cargar la Tierra.

Estos proyectos tan sofisticados parecen dignos de la NASA, pero algunos de ellos están mucho más cerca de lo que nos pensamos. Éste es el caso de Carmenes.

¿Qué son los exoplanetas?

Antes de saber cómo se busca algo interesa saber qué es lo que buscamos. En pasados artículos de MedCiencia ya os hablamos de los exoplanetas, que no son más que planetas que se encuentran fuera del Sistema Solar y, por lo tanto, girando en torno a una estrella que no es el Sol.

El primero fue descubierto en 1955 y, desde entonces, se han descubierto más de quinientos. La mayoría de ellos, sin embargo, son planetas gaseosos, con temperaturas muy altas, por lo que la vida en ellos sería impracticable. Lo interesante sería encontrar  lo que se conoce como “exotierras”; es decir, planetas de masa y características similares a las de la Tierra.

¿Qué es Carmenes?

No olvidemos que los planetas no tienen luz propia, por lo que su observación directa es imposible, de modo que se debe recurrir a otras técnicas. Sabemos que, aunque son ellos los que giran alrededor de las estrellas, éstas también se mueven mínimamente, debido a la fuerza atractiva que se produce entre los dos cuerpos. Por eso, se usan técnicas basadas en la espectroscopía para detectar pequeñas variaciones en la velocidad radial de las estrellas y, por lo tanto, la presencia de planetas causantes de la perturbación. Sin embargo, aunque esas técnicas cada vez son más eficientes, no son capaces de llegar a detectar planetas de un tamaño similar al de la Tierra.

Como solución, se han empezado a utilizar espectrógrafos basados en infrarrojos, que pueden detectar cambios en la velocidad con una precisión de 1m/s y, por lo tanto, serían idóneos para encontrar planetas más pequeños. Uno de los instrumentos basados en este mecanismo es Carmenes, ubicado en el Observatorio de Calar Alto, de Almería, y financiado por la Max-Planck-Gesellschaft alemana y el CSIC. Aunque se podría comparar con otros instrumentos similares, presenta una serie de ventajas que le hacen único. Por un lado, puede observar a la vez en el infrarrojo cercano y en el espectro visible, por lo que puede discernir entre exoplanetas y actividad estelar.

Además, se dedica exclusivamente a la búsqueda de exoplanetas al rededor de estrellas enanas M, propiciando la localización de planetas similares a la Tierra. Por último, elude problemas típicos de otros espectrógrafos y posee una alta resolución y una ancha cobertura espectral. Todo esto, unido a un tiempo garantizado suficientemente extenso para la terminación del proyecto le hace único en comparación con aparatos similares.

¡Y está en España!

Es curioso, sobre todo si tenemos en cuenta que el observatorio de Calar Alto estuvo a punto de cerrarse por falta de financiación. Por suerte esto finalmente no ocurrió y hoy los científicos pueden buscar en él el planeta al que nuestros descendientes podrán ir a vivir cuando personas como las que no saben priorizar los objetivos de sus inversiones, acaben con el que tenemos.

Fuente: Centro astronómico hispano alemán

Imágenes: El séptimo cielo Instituto de astrofísica de Andalucía