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La psicología de las disculpas: ¡Perfecciónalas!

1 diciembre, 2014 20:16

Creo que ninguno será un extraño a la sensación de haber metido la pata, haberse equivocado o haber hecho daño a alguien. La respuesta más obvia para enmendarlo es disculparnos, pero a veces no es fácil saber cómo, a veces la otra persona no se toma bien la disculpa o a veces la disculpa no es lo suficientemente buena. Hoy vamos a dar unos consejos para evitar estos problemas y para que cada uno pueda dar la mejor disculpa posible, maximizando la probabilidad de enmendar el problema y recuperar el punto previo de la relación con la otra persona.

El primer error

El primer error viene del impulso que nos lleva a disculparnos, muchas veces si preguntamos por qué alguien se disculpa nos contestarán con “Porque he hecho algo malo”, “porque me he equivocado”, “porqué es lo más maduro”, “porqué la situación lo requiere”… son buenos motivos pero no están en consonancia con lo que la disculpa pretende conseguir.

Antes de disculparnos debemos saber que si la otra persona se ha ofendido/enfadado/herido/frustrado, etc… Nuestro propósito debe ser eliminar esos sentimientos de la persona, devolverle su equilibrio emocional y conseguir su perdón. Y como no, aunque debamos contemplarlo como secundario, todo ello nos ayudará a nosotros a sentirnos mejor y tener menos culpa.

Las disculpas realizadas por convención social, y no sinceras y empáticas no suelen ser tan exitosas como las que de verdad miran por la otra persona. Si la disculpa falla es porque probablemente lo hacías por ti y no por la otra persona, y eso el otro lo acaba notando. Así que el primer paso sería ponernos en el lugar del otro, identificar cómo se siente y querer reparar eso, hacerla sentir mejor.

Componentes básicos de una disculpa:

Una disculpa es una forma de reparar un daño en una relación social, de asumir la responsabilidad, de manejar los sentimientos de culpa, etc… En cualquier caso, una disculpa siempre debe incluir los siguientes componentes:

  1. Incluir claramente una frase de “lo siento”.
  2. Debemos expresar explícitamente el arrepentimiento por lo sucedido.
  3. Un reconocimiento de que se violó una norma social o una expectativa.
  4. Una declaración de empatía en la que se cita el impacto de nuestras acciones (responsabilidad) en las emociones de la otra persona. Este es el punto más importante, si la otra persona no se siente comprendida difícilmente nos perdonará.
  5. Una petición de perdón.

Enumera todos los agravios que le hayas podido ocasionar, las emociones negativas que le has causado y las consecuencias, discúlpate por cada una de ellas. Aunque te parezca exagerado, la otra persona ha sentido todo eso y le ayudará saber que tú te has planteado todos los problemas que le has causado, asumes tu parte de culpa y además reconoces y entiendes sus emociones.

Existe otro componente adicional que puede aumentar la probabilidad de éxito de la disculpa: Ofrecer una compensación, un remedio o un reparo. Compensar a la otra persona por el daño, si hemos roto algún objeto, reponerlo, si hemos faltado a una cita comprometernos a cambio a dejar de lado algún compromiso para compensar ese tiempo, si hemos ofendido a alguien tener un gesto amable y cercano (por ejemplo flores), etc… Esta técnica solo funciona si la disculpa es sincera y sigue los pasos anteriores, sino te arriesgas a que la otra persona se ofenda pensando que intentas comprar su perdón o que en realidad no entiendes el problema y solo reparas lo visible sin tener en cuenta las emociones. Adicionalmente si el daño es muy grave no caigas en el error de arreglarlo de forma banal, por ejemplo si le has sido infiel a tu pareja o si has destrozado el trabajo de semanas de un amigo no intentes compensarlo con unas flores porque aparte de verlo como un insulto, seguramente acaben volando sobre tu cabeza.

Qué sirva más para una persona u otra dependerá también del tipo de relación que tengas con ella y de lo que la otra persona valore, si valora más la empatía, la compensación u otros factores. A pesar de que se recomienda utilizar todos los factores una guía útil es pensar que para disculparnos con la pareja, el componente más efectivo será la empatía, con un compañero de trabajo, la compensación y con un amigo la violación de la norma social.

Tipos de disculpas

Adewale divide los tipos de disculpas en 5 grupos, su teoría se basa en la disculpa dentro del matrimonio pero es bastante generalizable. Las que debemos evitar son todas menos la 5, fíjate bien, seguro que reconoces alguna situación en la que hayas tenido una disculpa errónea:

  1. Disculpa cero: Una de las partes se niega a admitir su culpa, errores o responsabilidad en el problema, se impide la reconciliación.
  2. Disculpa plástica: Oralmente nos estamos disculpando pero nuestro lenguaje corporal no, no podemos ocultar que en realidad no nos sentimos culpables y que nos disculpamos sin sentirlo, solo por convención. Obviamente la otra persona lo percibe.
  3. Disculpa circular (de rotonda): Esto se refiere a las situaciones en las que una persona se disculpa pero luego vuelve a cometer el mismo error, una y otra vez, formándose un circulo de disculpa-error-disculpa-error…
  4. Disculpa negra: Esta es la disculpa en la que a pesar de disculparnos insistimos en que no es nuestra culpa, es decir le quitamos la razón a la otra persona. Suele involucrar una acusación hacia la otra parte, por ejemplo: “Sí, te he gritado pero porque tu me has dicho X…” o “siento que te lo tomes así” y similares… Como veis es una disculpa trampa. Aquí estamos a la defensiva y en realidad avivamos la discusión de manera bastante pasivo-agresiva.
  5. Disculpa sincera: Es la buena y la que buscamos, debe ser breve, sincera, sin estar a la defensiva. Debemos ser cercanos al darla, modulando el tono de voz y el lenguaje corporal.

Fuente: Psychology Today, Psychology Today, Psychology of Apology.

Imagen: Flickr, Devianart.