Tecnología

Tipos de consumidores de alcohol, ¿Cuál eres tú?

18 agosto, 2014 20:27

Noticias relacionadas

En el tema del alcohol, los límites son poco claros… ¿Cuándo se esta bebiendo demasiado?, ¿Quién lo determina? Lo cierto es que la respuesta es poco clara y depende de muchos aspectos. Frecuentemente uno no se da cuenta de que bebe demasiado hasta que ha perdido el control, esa pista es la que inicia las sospechas, pero llegan tarde. Normalmente el consumo ya era inadecuado con anterioridad pero se camuflaba de alguna manera. El problema es ese, el alcohólico suele negar su problema, al menos hasta que se da de bruces con él. Hoy vamos a enumerar los diferentes tipos de bebedores según algunos autores y así podréis ver en vuestro caso, qué es lo que os impulsa a beber, luego se puede analizar la tendencia de evolución de ese tipo de bebedor y saber que riesgos corre cada uno. Por definición el alcohólico tiene abuso, dependencia, síndrome de abstinencia y es diagnosticable, pero ello no quiere decir que otros tipos de consumos de alcohol no sean patológicos o perjudiciales.

Autores y clasificación de bebedores

JELLINEK en 1952 identificó el alcoholismo como una enfermedad que evolucionaba en fases progresivas fácilmente identificables. Sus resultados emergieron tras el estudio de 2000 casos clínicos de alcohólicos (aunque cabe mencionar que todos eran varones y asistían a reuniones de alcohólicos anónimos). Él distinguió 4 fases en la evolución del trastorno, donde también incluyó  5 tipos de bebedores.

Los TIPOS DE BEBEDORES que enumera dentro del abuso de alcohol son:

  1. Bebedor Alfa: Bebe para mitigar una enfermedad física o psicológica. Es un bebedor capaz de mantener abstinencia durante un tiempo. Es decir, su dependencia es más bien psicológica y no fisiológica.
  2. Bebedor Beta: Bebedor excesivo social. Bebedor ocasional que puede mantener abstinencia temporalmente, tampoco hay dependencia. Puede haber malos hábitos que produzcan complicaciones somáticas. En ocasiones sociales bebe excesivamente pero puede mantener el control.
  3. Bebedor Gamma: Aquí encontramos a los alcohólicos clásicos. Hay adicción con problemas físicos y sociales. Es un adicto con pérdida de control. Cuando consumen pierden el control de la cantidad. Suele presentar un inicio precoz con problemas psicológicos subyacentes. La progresión suele ser rápida.
  4. Bebedor Delta: Conocido también como bebedor social excesivo regular. Es dependiente del alcohol y no puede mantener abstinencia.  Progresión lenta de la enfermedad. Necesita consumir una cantidad de alcohol, bebe por costumbre pero rara vez pierde el control sobre la cantidad (no se emborrachan). Los bebedores Gamma y Delta son los más comunes.
  5. Bebedor Épsilon (Dipsomanía): Es el alcoholismo o bebedor periódico, consumo compulsivo, puede haber trastornos de la conducta. Bebe alcohol en exceso escalonadamente durante días o semanas y luego intercala episodios de abstinencia. No hay dependencia.

El bebedor Gamma y el Delta son patrones de alcoholismo mientras que los otros tres podrían clasificarse como consumos de riesgo.

FASES DE ENFERMEDAD:

  1. Fase pre-alcohólica: Se utiliza el alcohol para aliviar los estados emocionales displacenteros. La cantidad que se consume va aumentando ligeramente. El organismo se acostumbra y se desarrolla tolerancia. No hay problemas de funcionamiento, de momento.
  2. Fase prodrómica: Aparece de forma progresiva y lenta. Aumenta la necesidad de consumo y se altera la conducta de consumo: Mayor graduación, pensar en beber, beber de un trago o más rápido, beber a escondidas, etc…
  3. Fase crítica: Incapaz de interrumpir el consumo una vez iniciado, pérdida de control, cambios de humor. El funcionamiento psicológico, familiar, laboral se ve afectado. Aparece el autoengaño. La persona centra su vida en el alcohol desatendiendo otras áreas. Aparecen los primeros síntomas físicos del consumo.
  4. Fase crónica: Aparece el síndrome de abstinencia que le hace permanecer ebrio casi ininterrumpidamente. Deterioro severo de la vida de la persona, decadencia social. Presenta síntomas orgánicos. Pueden llegar a consumir sustitutos baratos del alcohol. En esta fase puede haber (paradójicamente) una disminución de la tolerancia al alcohol.

Jellinek incluye varias características que caracterizan cada fase y permiten utilizarlas como si fueran una escala, según los síntomas que presente el sujeto se puede evaluar en qué lugar de la escala de evolución se encuentra. De hecho a partir de su clasificación se han creado escalas para el alcoholismo. Aquí tenéis una imagen resumen de su teoría con las características de cada fase.

nvgs2

nvgs2

La imagen esta obtenida de esta página y ahí la podéis ampliar para leer la letra pequeña.

ALFONSO FERNÁNDEZ: Su clasificación es similar a la de Jellinek:

  1. Bebedor excesivo regular: Bebe mucho pero sin llegar a emborracharse. Carácter extrovertido pero con control de la conducta. Se emborracha por factores sociales (presión o condicionamiento). Y este tipo, sorprendentemente, lo mencionan como característico ¡De la cultura mediterránea!
  2. Bebedor alcoholómano (bebedor excesivo irregular): Consumo intermitente con amplia pérdida de control cuando lo hace. Es el bebedor con factores psicológicos de malestar asociados, bebe para mitigar su malestar. Puede intercalar amplios periodos de abstinencia. ¡Este se asocia más con culturas anglosajonas!
  3. Bebedor enfermo psicológico: Bebe para contrarrestar sus problemas mentales.
  4. Bebedor alcoholizado: Alcohólico de libro. Siempre ebrio. Alteración total de la persona.

Así mismo me parece interesante hablar de otras dos clasificaciones que diferencian entre dos tipos de consumo con diferente gravedad:

CLONINGER: Define dos tipos de consumo alcohólico, el tipo 1 que es un consumo que busca el placer (o evitar el dolor), limitado por el medio, la dependencia es más bien psicológica, se asocia a personalidades pasivo-dependientes y ansiosas. Y el tipo 2 que es un consumo indiferente del entorno, más antisocial y por búsqueda de sensaciones, suele predominar más en hombres, influyen factores hereditarios y predomina la dependencia física con inicio precoz (menores de 25 años).

BABOR: También propone dos tipos de consumo: El tipo A (de inicio tardío, con menor vulnerabilidad y ausencia de problemas psicológicos asociados) y el tipo B de inicio precoz, con progresión rápida, trastornos psicológicos asociados, alta vulnerabilidad genética.

Como veis en todos se repiten factores, y da que pensar al que cumpla alguno de ellos, si bien es cierto que mucha gente pertenecerá a los grupos de consumidores sociales excesivos o puntuales, ello no quiere decir que por ello vayan a desarrollar un alcoholismo. Esto es debido a que en la evolución del trastorno influirán factores de vulnerabilidad, de personalidad, culturales, etc… Dos personas en la misma situación pueden responder de manera diferente, uno puede desarrollar el trastorno y otro no tiene porqué.

El alcoholismo según los manuales diagnósticos:

Para empezar diré que la OMS clasifica el consumo diario regular en unos 20 a 40 mg diarios en mujeres, 40 a 60 mg en hombres. La OMS considera perjudicial cualquier consumo por encima de estas cantidades, no por ello dejando de ser perjudicial en cierta medida (especialmente para ciertas condiciones de salud) el que está por debajo (el alcohol no es bueno de ninguna manera realmente). Los episodios de ingesta de más de 60 mg son considerados “binge drinking” o consumo excesivo ocasional.

La OMS prefiere descartar el uso del término alcoholismo y aboga por utilizar el de “síndrome de dependencia al alcohol” (aunque a efectos prácticos viene a ser lo mismo). El manual de referencia de la OMS (La CIE-10) define las características para diagnosticar este problema como:

  • Hay evidencias de que la persona presenta tolerancia (se requieren mayores dosis de alcohol para conseguir los mismos efectos).
  • Al reducir o eliminar el consumo aparece el síndrome de abstinencia, lo cual impulsa a la persona a consumir de nuevo.
  • La persona sigue consumiendo a pesar de que es consciente de las evidentes consecuencias perjudiciales.
  • Preocupación por el consumo del alcohol. Mucho tiempo dedicado a recuperarse de los efectos del mismo, obtener el alcohol y consumirlo, abandonando otras fuentes de placer o diversión.
  • Fracaso en controlar el consumo, que va en aumento. Ya puede ser no controlar el indicar o no la ingesta o no poder pararla y controlar la cantidad una vez iniciada.
  • Deseo intenso y compulsivo de consumir alcohol (“craving“).

Como veis no todos los tipos de consumidores anteriores se corresponden con un diagnostico de alcoholismo, sin embargo, sí cumplen con algunos de los puntos. La idea es que podamos darnos cuenta de cuando la cosa escala y necesitamos ayuda. No tiene porque una persona acabar siendo alcohólica por beber cada día, pero desde luego tiene más riesgo que la que no bebe nunca.

 Factores de vulnerabilidad al alcoholismo:

Se entiende que la vulnerabilidad es una interacción entre factores biológicos (se postula que factores hereditarios podrían explicar hasta el 49% de la vulnerabilidad) y factores ambientales (culturales, sociales, leyes vigentes, etc…). Veamos algunos de los factores de riesgo y vulnerabilidad:

  • Tener TDAH y trastornos de la conducta.
  • Un bajo rendimiento en test neuropsicológicos.
  • Rasgos de personalidad impulsivos y baja tolerancia a la frustración. Alta emocionabilidad negativa.
  • Algunos factores neuropsicológicos (por ejemplo más porcentaje de ondas beta en los EEGs en estado de reposo).
  • Exposición prenatal al alcohol.
  • Trastornos mentales en los padres y antecedentes de alcoholismo familiares.
  • Trastornos psicológicos.
  • Estrés y eventos vitales estresantes.
  • Consumo de tabaco, etc…

Conclusiones:

El alcoholismo siempre empieza como algo inocuo. Es bueno saber las fases, al menos para darnos cuenta si estamos en riesgo. Muchos consumiréis alcohol de forma esporádica y abusiva (como muchos adolescentes) o beberéis vuestras dos o tres cervezas al día y ello no quiere decir que os encaminéis a ser un alcohólico, pero debemos tener en cuenta que ese es el primer escalón de una larga y peligrosa escalera. Si viendo este artículo ves que llevas ya un par de escalones subidos debes pensar que es el momento de bajarse, porque cuanto más alto estés, más difícil te será cambiarlo.

El alcoholismo es horrible para el que lo sufre y para los que le rodean. Si dudas de tu grado de dependencia, prueba a no consumir durante un tiempo, si ello te hace sentir ansioso, solo piensas en consumir, te muestras irritable o incluso no puedes conseguirlo, probablemente esa sea la señal de que debes disminuir el ritmo o incluso dejar de consumir. Si ahora ya te cuesta, más adelante puede ser imposible.

Fuentes: Salud y conocimiento, Manual de estudios sobre el alcohol, Onmeda, Cursos educadores, Genetica del alcoholismo, Alcohol y atención primaria, Factores de vulnerabilidad,