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Los ladrones compulsivos, ¿Qué se esconde detrás de un cleptómano?

28 septiembre, 2013 19:30

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La cleptomanía a diferencia de lo que mucha gente pueda pensar es un trastorno que no tiene nada que ver con los ladrones típicos. Los ladrones compulsivos en realidad sufren un trastorno del control de los impulsos, no roban porque quieren o por necesidad sino porque sienten un impulso irrefrenable que les empuja a ello. Así pues no tienen porque robar cosas útiles o que necesiten.

Un cleptómano no roba por necesidad ni por diversión ni es su forma de vida. Mientras que un ladrón habitual suele planear los robos, el cleptómano actúa por impulso dependiendo de donde y cuando se encuentre (lo hace de manera espontánea), puede pues que ciertas situaciones provoquen el impulso. La mayoría de cleptómanos roban en lugares públicos (supermercados o tiendas) pero también pueden hacerlo en fiestas, en casas de amigos, etc… El objeto suele ser escondido en lugar de utilizado tras el robo, se los pueden dar a amigos o incluso intentar devolverlos.

Este trastorno implica un deterioro personal, social y laboral por lo disruptiva que es la conducta y los conflictos que crea con las personas que le rodean. Se considera hay una adicción psicológica a la conducta de robar. Así pues la conducta se sucede de esta manera: Antes de robar la persona siente una ansiedad elevada, un impulso similar al que siente un adicto antes de consumir una droga, siente la necesidad de hacerlo para disminuir esa ansiedad anticipatoria, esa misma ansiedad disminuye inmediatamente tras realizar el robo, entonces y desde el punto de vista conductual la acción se mantiene por reforzamiento negativo (robar elimina un estímulo aversivo: elimina la ansiedad). Sienten una liberación de presión tras el acto de robar.

Además generalmente suelen sentir estrés, ansiedad, culpa y remordimientos asociados a su comportamiento. Ellos son conscientes de que lo que hacen está mal.

Resumiendo hemos descrito cuatro síntomas presentes en la cleptomanía:

  • Potente impulso a robar objetos que no necesitan.
  • Sensación de tensión creciente que precede al robo.
  • Siente placer o gratificación durante el robo. (disminución de la ansiedad justo después).
  • Siente culpa o vergüenza después del robo.

Este trastorno es más frecuente en mujeres que en hombres y suele iniciarse (como la mayoría de los trastornos mentales) en la adolescencia. Además este trastorno presenta comorbilidad con otros trastornos como la depresión, los trastornos obsesivo-compulsivos y los trastornos de la conducta alimentaria.

¿Cómo se hace uno cleptómano?

No se conoce la causa pero se barajan niveles bajos del neurotransmisor serotonina, que está muy asociado a las conductas impulsivas en general.

Otras teorías sugieren que los neurotransmisores asociados con la sensación de placer y que intervienen en otras conductas del tipo adictivo pueden estar influyendo en este trastorno, nos referimos a la dopamina.

Por último se han dado casos de cleptómanos inducidos por lesiones cerebrales.

Si consideramos los trastornos del control de los impulsos en general (no solo este) se considera que hay cierto factor hereditario en las conductas impulsivas.

Cómo toda conducta impulsiva o adictiva la conducta de robar queda reforzada por la práctica, los circuitos cerebrales que regulan esta conducta fortalecen sus conexiones con cada repetición y hacen más probable que esta aparezca en la situación en la que la llevamos a cabo (se condiciona a estímulos externos).

¿Cómo se puede ayudar a un cleptómano?

La cleptomanía es un trastorno grave que requiere atención psicológica.

El tratamiento se compondrá básicamente de cuatro componentes:

  • Técnicas de relajación y respiración para controlar los sentimientos de ansiedad anticipatoria.
  • Técnicas cognitivas que ayuden a controlar los pensamientos recurrentes asociados a la conducta de robar. Se utilizaran estrategias como la de la detención del pensamiento.
  • Técnicas conductuales. Aprender a estar en lugares que incitan a la acción sin llevarla a cabo, se utilizará por ejemplo la desensibilización sistemática, exposición con prevención de respuesta, etc…
  • Técnicas de comunicación para que el sujeto aprenda a expresar de forma positiva y constructiva la tensión interna. Mejorando las habilidades sociales si es necesario y la cantidad de apoyo externo que recibe.
  • Fármacos: por ejemplo antidepresivos (controlan los niveles de serotonina que regulan la conducta impulsiva), estabilizadores del estado de ánimo (si las fluctuaciones anímicas influyen en los episodios de robo), anticonvulsivos, naltrexona (bloquea la parte encargada de hacernos sentir placer con conductas adictivas).

La TERAPIA más efectiva utilizada en este trastorno es la terapia cognitivo-conductual que debe incluir: sensibilización encubierta (la persona se imagina la situación del robo y los sentimientos de culpa posteriores), terapia de aversión (como por ejemplo contener la respiración hasta sentirse incómoda cuando aparece el impulso de robar), desensibilización sistemática (se entrena en el control de la situación aplicando técnicas de relajación, primero en imaginación, luego en situaciones reales).

Fuente: Cleptomanía.org, webconsultas.

Imagen: Flickr.