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El dolor emocional tras una ruptura activa las mismas regiones cerebrales que el dolor físico

2 septiembre, 2013 20:00

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¿Quién no ha sentido alguna vez la sensación de no ser correspondido por el otro? ¿Quién no ha tenido alguna vez el corazón partío? La temida frase de no es por ti…soy yo o el prefiero que seamos amigos…” genera un dolor emocional fácilmente identificable en nuestros gestos y estado de ánimo pero cuya región cerebral responsable de este dolor, se desconocía.

Recientemente, el equipo de Tor Wager de la Universidad Ann Arbor de Michigan (EEUU) han llevado a cabo un estudio que muestra que el rechazo social activa las mismas zonas cerebrales que el dolor físico. Para ello, seleccionaron a un grupo de voluntarios cuya característica en común fue haber sufrido en los últimos seis meses una ruptura amorosa traumática.

El experimento consistió en que los participantes veían fotos de su ex pareja mientras recordaban alguna experiencia del pasado con el ser amado. Simultáneamente, los investigadores observaban su cerebro mediante imágenes de resonancia magnética. Estas imágenes, se compararon con las correspondientes a una experiencia de dolor físico producido por una pequeña quemadura en el brazo, similar a “como si se derramase una taza de café caliente, doloroso pero tolerable”.

En ambos casos, su cerebro activó la misma región, como si el dolor emocional y el físico fuesen capaces de despertar la misma área cerebral. Concretamente se trataba del córtex secundario somatosensorial y así como la ínsula dorsal posterior, que reaccionaron activándose por igual en ambas situaciones.

Los autores concluyen que este hallazgo podría ser el comienzo para entender cómo en algunas personas, las experiencias de dolor emocionalmente intensas, desencadenan auténticos síntomas físicos, como dolores de cabeza, de estómago o dolores musculares.

El amor duele, y parece que para nuestro cerebro al menos tanto, como si nos quemáramos o nos dieran un fuerte pisotón.

Fuentes: Proceedings of the NationalAcademy of Sciences; Psiquiatria.com