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Flores australianas se adaptan a la visión de las aves cambiando su color

8 marzo, 2013 09:06

Un nuevo estudio publicado en la revista New phytologist ha demostrado que algunas de las plantas nativas de Australia han desplazado a los insectos como sus polinizadores para que sean las aves. ¿Cómo lo han hecho? Han ido evolucionando para que el color de las flores pase a tonos rojos. La razón es porque para las aves el espectro del color rojo es que el más las atrae. El ave obtiene su premio de la flor y la planta se asegura de que su polen va a ser dispersado. Una solución evolutiva perfecta.

Adaptación del color de la flor a la visión de las aves

El estudio ha sido realizado por biólogos de la Universidad de Monash y de la Universidad RMIT (Australia), demostrando que ciertas plantas australianas han ido evolucionando hasta dar con el color que más atrae a las aves, el color rojo. El rojo para las aves significa un claro “ven”, el ave consigue su recompensa y la flor consigue que su polen se disperse.

El trabajo se basó en el análisis de 200 plantas diferentes y de sus polinizadores, diferenciando si se trataba de aves o de insectos. Posteriormente, estos resultados se compararon con estudios filogenéticos de cada una de las plantas analizadas.

Los resultados muestran que las plantas que eran polinizadas exclusivamente por aves evolucionaron inicialmente para adaptarse a la visión del insecto, pero se ha podido demostrar que la evolución más reciente responde a un desplazamiento en el color hacia la visión de las aves, hacia colores de una longitud de onda más larga.

Los investigadores apuntan a que el trabajo tiene un amplio significado para la comprensión de por qué los colores de las flores van evolucionando. Con este estudio se demuestra que una de las razones es para adaptarse a la visión de sus polinizadores. Añaden que los colores pueden seguir evolucionando en ambientes particulares, dependiendo de la disponibilidad de sus polinizadores.

A veces la naturaleza es absolutamente increíble y este caso es buen ejemplo de ello.

 

Fuente: ScienceDaily