Tecnología

La impaciencia puede provocarte un ataque al corazón

30 noviembre, 2012 17:29

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Seguro que much@s conocéis la típica frase de “La paciencia es la madre de la Ciencia”. Y, viendo cada uno de los experimentos, ensayos o estudios de los que acostumbramos a hablar en MedCiencia, puede que ya le veáis más sentido, pues cada uno de ello cuesta años en cumplirse en su totalidad. Eso sí, el caso contrario, el de los impacientes, puede acarrear unas consecuencias bastante desagradables, incluso para nuestro corazón

Como dice Daniel Baugher, decano de los programas de postgrado de la Universidad Pace de Nueva York, la impaciencia causa ansiedad y hostilidad, unas reacciones fisiológicas que pueden dañar nuestra salud. Eso sí, el problema viene cuando estas respuestas se vuelven constantes: si estamos permanentemente ansiosos, en tensión, también se acaban afectando otros aspectos de nuestra vida, como nuestro sueño y descanso.

Además, en pleno siglo XXI, donde domina la inmediatez y las nuevas tecnologías, la impaciencia es cada vez más patente entre la población. Cada vez nos gusta menos eso de tener que esperar. Pero una cosa son costumbres y comodidades por el avance de la tecnología y la inmediatez, y otra es la predisposición. Si, como lo leéis, existen individuos previamente predispuestos para ser impacientes, con un umbral de tolerancia menor que los demás. Este tipo de personalidad impaciente se denomina Personalidad de tipo A.

Las personalidades de tipo A, de alto riesgo:

Este tipo de personas suelen ser muy nerviosas y competitivas, suspendidas en un constante estado de urgencia, incapaces de hacer frente a la situación cuando las cosas no salen como se esperan (días de tráfico elevado, colas interminables en el supermercado… en definitiva, tensión).

Según el Dr. Redford Williams, internista del Centro Médico de la Universidad Duke de Carolina del Norte, este tipo de personas son más propensas a experimentar ira con la impaciencia, y estima que el 25% de los habitantes de EE.UU. tienen una personalidad tipo A, lo que aumenta su riesgo para padecer problemas de salud como hipertensión arterial o enfermedades cardiovasculares.

Impaciencia más hostilidad, igual a estrés:

Con esta impaciencia constante, y su consecuente ira y tensión, llega lo peor, el estrés. Nuestro organismo reacciona a ello liberando diferentes hormonas, como la adrenalina o el cortisol, para poder adaptarse a la situación. Según el Dr. Williams:

“Cuando uno está a punto de ser atacado por un tigre dientes de sable, esta respuesta puede ayudar a sobrevivir, pero no cuando está sentado en medio del tráfico o esperando algo”

Por tanto, los elevados niveles de estas hormonas, en ultima instancia, podrían dar lugar a un aumento de peso, del azúcar en sangre, o de nuestra presión arterial, como demostró un estudio del año 2000 publicado en el Journal of the American Medical Association.

En dicho estudio, los jóvenes que tenían altos niveles de hostilidad tenían predisposición a la acumulación de placas de colesterol en sus arterias coronarias (las que nutren al corazón).

“Las hormonas del estrés estimulan las plaquetas, haciéndonos más propensos a coágulos en las arterias estrechadas ya por una enfermedad cardíaca, un proceso que puede desembocar en un ataque al corazón. Estas hormonas también hacen que las células de grasa del cuerpo liberen dicha grasa en la sangre”

Y esta grasa acaba depositándose en forma de placas en nuestras arterias, aumentando poco a poco el riesgo de coágulos, que taponarán las arterias y darán lugar al temido infarto de corazón.

Creo que sabiendo esto es suficiente para intentar ser un poco más pacientes en nuestro día a día, para evitar así males mayores, ¿no creéis?

Vía: LiveScience.