Trump y Xi Jinping en Pekín.

Trump y Xi Jinping en Pekín. Reuters Reuters

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EEUU acusa a China de copiar su IA: señala a las empresas del país asiático por utilizar su tecnología "maliciosamente"

La inteligencia estadounidense advierte que el expolio sistemático de IA no solo recorta costes, sino que impulsa las capacidades militares de Pekín.

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Estados Unidos ha acusado formalmente a las principales empresas chinas de inteligencia artificial (IA) de copiar "maliciosamente" la tecnología de firmas norteamericanas.

Este choque frontal abre un nuevo frente en la guerra tecnológica y amenaza con tensar las relaciones diplomáticas a escasas semanas de la esperada cumbre entre los líderes de ambas potencias.

Según informan desde Reuters, este movimiento no solo agita el mercado tecnológico, sino que amenaza con complicar las delicadas relaciones diplomáticas a escasas semanas de una cumbre clave entre los líderes de las dos mayores potencias económicas mundiales, prevista para finales de este mes de septiembre.

El núcleo de esta disputa técnica reside en un proceso de aprendizaje automático conocido como destilación, un método que permite reducir drásticamente los millonarios costes de investigación y desarrollo.

Las autoridades estadounidenses aseguran que las compañías asiáticas están ejecutando actividades de destilación agresivas, maliciosas y dirigidas a escala industrial.

En la práctica, esto significa que las tecnológicas chinas están utilizando los resultados y datos generados por modelos de inteligencia artificial muy grandes y costosos, de fabricación estadounidense, para entrenar de forma rápida y económica sus propias herramientas.

De este modo, logran saltarse los pasos más complejos de la creación de un modelo fundacional desde cero.

Una inteligencia artificial.

Una inteligencia artificial. iStock Omicrono

Las víctimas de esta supuesta apropiación de propiedad intelectual son los líderes indiscutibles del sector estadounidense, englobando a gigantes como OpenAI, la matriz de Google, Anthropic e incluso SpaceX.

En la otra cara de la moneda, los funcionarios norteamericanos han señalado directamente a seis corporaciones asiáticas que habrían operado con el probable conocimiento de su gobierno.

Entre las acusadas de aprovechar el esfuerzo de la competencia destacan enormes conglomerados como Alibaba, junto a firmas emergentes que están ganando gran tracción internacional en el mercado de la inteligencia artificial, como DeepSeek y Moonshot AI.

Más allá del evidente impacto comercial, la inteligencia estadounidense advierte de un grave riesgo para la seguridad nacional global.

El documento gubernamental alega que el proceso de destilación no se limita al ámbito civil, sino que mejora directamente las capacidades militares y de ciberataque de China.

Esto concuerda con recientes informes sobre el uso de modelos estadounidenses por parte de investigadores militares chinos para fortalecer su defensa nacional.

La respuesta desde Pekín ha sido inmediata y tajante. Mao Ning, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, ha rechazado las afirmaciones de Washington defendiendo que los éxitos del país en inteligencia artificial son el fruto exclusivo de haber alcanzado un alto nivel de autosuficiencia científica y tecnológica.

Tras instar a Estados Unidos a detener esta campaña de difamación y abogar por la cooperación, el tablero queda dispuesto para un inminente diálogo bilateral sobre seguridad que precederá a la esperada visita del presidente chino, Xi Jinping, a la administración de Donald Trump.