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El engaño de Tesla con su conducción autónoma: esta tecnología no es tan segura como dice Elon Musk

Un análisis revela que los datos de seguridad de Tesla están inflados y que su sistema de conducción autónoma comete errores graves.

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Cientos de trabajadores en una oficina de Utah revisan diariamente grabaciones de video capturadas por vehículos de Tesla que utilizan la función Full Self-Driving, es decir, la conducción autónoma de los coches de la empresa de Elon Musk que se está probando en España.

Estos empleados observan clips donde los coches impactan contra animales o no logran frenar antes de una colisión rutinaria.

Los etiquetadores de datos tienen la misión de entrenar el software de asistencia mediante la anotación de incidentes de conducción correctos e incorrectos. Su trabajo es fundamental para escalar los problemas a los ingenieros que intentan mejorar el rendimiento del sistema inteligente.

Elon Musk ha afirmado repetidamente que esta tecnología permitirá pronto que todos sus vehículos sean completamente autónomos. Sin embargo, testimonios de antiguos empleados indican que el sistema todavía tiene dificultades para ejecutar maniobras básicas de supervivencia.

Existen informes sobre la incapacidad del software para esquivar vehículos de emergencia o detenerse ante autobuses escolares que cargan estudiantes. A pesar de estas deficiencias, la cúpula directiva de la empresa sigue promocionando la capacidad del sistema en exhibiciones públicas.

Para estas demostraciones, como el lanzamiento del robotaxi en Austin, el personal trabajó largas jornadas mapeando rutas específicas. Este esfuerzo busca que la tecnología parezca mucho más capaz de lo que realmente es en condiciones reales y variables.

Estas medidas de salvaguardia intensivas en mano de obra contradicen las promesas de que el sistema funcionará en cualquier lugar del mundo. El enfoque oficial de la marca se basa exclusivamente en cámaras e inteligencia artificial para escalar de forma masiva.

Grabaciones del FSD de Tesla

Grabaciones del FSD de Tesla Omicrono

Los directivos citan estadísticas de seguridad que aseguran que su sistema es hasta diez veces más seguro que un conductor humano promedio. No obstante, una investigación sobre su metodología estadística sugiere que estas cifras podrían no reflejar la realidad operativa del vehículo.

Varios investigadores de seguridad vial que revisaron los datos consideran que las comparaciones realizadas por la empresa son engañosas para el público. La compañía compara choques donde se despliegan airbags con datos federales que incluyen accidentes mucho más leves y simples.

Además, se ignora la edad de los vehículos al realizar estas comparaciones globales de siniestralidad. Los coches de esta marca suelen ser mucho más nuevos y cuentan con mejores sistemas de seguridad pasiva que el promedio del parque móvil.

Un coche moderno siempre resultará más seguro que uno con doce años de antigüedad debido a las mejoras estructurales generales. Por eso, afirmar que la seguridad depende exclusivamente del software de conducción autónoma resulta una conclusión precipitada y poco científica.

Dentro de la empresa, un equipo especializado conocido internamente como el equipo de trauma se encarga de revisar los incidentes más graves. Estos empleados analizan momentos en los que el coche estuvo a punto de atropellar a peatones o niños en pasos de cebra.

Las autoridades federales mantienen abiertas varias investigaciones sobre accidentes donde el sistema no reconoció semáforos en rojo o invadió el sentido contrario. La visibilidad reducida por niebla o reflejos solares también ha provocado incidentes fatales que están bajo escrutinio legal.

En las oficinas de Utah, la moral del personal se ve afectada por la visualización constante de colisiones que involucran a perros o ciervos. Algunos etiquetadores admiten que no confiarían en el sistema para transportar a sus propios familiares debido a los fallos observados.

El despliegue de los robotaxis en ciudades como Dallas o Houston ha mostrado tiempos de espera prolongados y una disponibilidad errática. Los trayectos a menudo terminan lejos del destino final, obligando a los pasajeros a caminar largas distancias tras el descenso.

La tecnología ha demostrado ser capaz de navegar en situaciones sencillas durante periodos prolongados de tiempo. Sin embargo, la autonomía total requiere una ejecución perfecta en los escenarios más complejos, algo que todavía parece lejano según los datos internos.

El contraste entre el marketing agresivo y la realidad técnica plantea interrogantes sobre el valor real de la compañía en el mercado. Mientras tanto, los conductores deben mantener la supervisión activa en todo momento para evitar tragedias en la carretera.