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Software

Google ha saboteado a Firefox durante años, según un ex-directivo de Mozilla

Google sabotea a Firefox, según el que fuera vicepresidente del navegador de Mozilla. Una serie de pequeños "errores" que hicieron mucho daño.

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El lanzamiento de Google Chrome supuso un antes y un después en la Web. Google demostró que era posible crear un navegador diferente, rápido y en el que el protagonismo estuviese en las páginas web y no en el programa. Fue un cambio que pilló desprevenidos a muchos, como a Microsoft y a Mozilla, que hasta entonces estaban peleándose por el trono con Internet Explorer y Firefox respectivamente.

Para Mozilla, era algo extraño, porque por aquel entonces Google era responsable del 90% de sus ingresos; gracias a un acuerdo para hacer de Google el buscador por defecto. De golpe, se había convertido en su competidor directo. Sin embargo, ambas organizaciones apartaron esta rivalidad con el objetivo de hacer la Web más abierta y libre frente a Internet Explorer.

Google sabotea a Firefox, según su antiguo vicepresidente

Pero esa no es toda la historia. El comportamiento de Google no siempre fue amistoso, y ha sido acusada en muchas ocasiones de perjudicar a la competencia para favorecer su propio producto. Ahora Johnathan Nightingale, que fuera vicepresidente de la división de Firefox en Mozilla, ha publicado serias acusaciones en su cuenta de Twitter, en las que detalla cómo Google habría saboteado a Firefox de manera secreta.

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Nightingale destaca que la actitud de Google y la de sus empleados era diferente. Muchos de los desarrolladores de Chrome eran grandes admiradores de Firefox, y el motivo por el que empezaron a trabajar en el desarrollo de navegadores. Pero la directiva sí que veía a Firefox como un competidor peligroso en sus ambiciones.

Los “pequeños errores” que perjudicaron la experiencia con Firefox

Fruto de esto, Google empezó a cometer “errores” entre comillas. Pequeños cambios, que por si solos no son gran cosa, pero que han mantenido ocupados al equipo de Firefox durante años. Entre los ejemplos que ha puesto están:

  • Publicidad de Google Chrome empezó a aparecer al lado de los resultados de búsqueda de Firefox.
  • Gmail y Google Docs empezaron a sufrir problemas de rendimiento y bugs sólo con Firefox.
  • Webs en las que se demuestran nuevas funcionalidades (probablemente se refiere a Chrome Experiments) dicen que Firefox es incompatible aunque es falso.

Cada vez que en Mozilla se daban cuenta de estos errores (probablemente después de las quejas de los usuarios), contactaban con Google; la respuesta que recibían era algo parecido a “ups, ha sido un accidente, lo arreglamos en la siguiente actualización en dos semanas”.

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Que ocurra un bug es comprensible. Pero que una y otra vez apareciesen problemas similares desquició a Nightingale, que afirma que esto ocurrió docenas de veces, o incluso cientos. No cree que Google sea tan incompetente como para cometer tantos errores, y que precisamente todos afecten a Firefox.

Firefox perdía usuarios con cada pequeño fallo como este. Usuarios frustrados que de repente veían que sus servicios más usados iban mal, o que no podían hacer lo mismo que antes; así que probaban Chrome donde, por supuesto, todo iba bien. Mientras tanto, en Mozilla se quebraban la cabeza intentando comprender porqué las cosas dejaban de funcionar de repente.

Google ha conseguido lo que quería, pero ¿ha sido ético?

Pese a todo, Nightingale no quiere echar culpas a Google por el estado de Firefox. Afirma que sólo comparte esta historia para advertir a los que compiten contra Google; y para resaltar las diferencias entre una empresa y sus empleados.

Chrome se ha convertido en el rey de los navegadores, hasta el punto de que cada vez hay más navegadores basados en su código; hasta Microsoft ha dado el salto con el nuevo Edge basado en Chromium. Una Microsoft que también habría sufrido un tratamiento similar con su navegador Edge.

La realidad es que Google ha conseguido lo que quería. Si lo ha conseguido de manera ética o no, es un debate que probablemente dará mucho que hablar en los próximos años.