Aire acondicionado.

Aire acondicionado. Foto de archivo IStock

Hardware

Ola de calor en Europa: las altas temperaturas disparan las ventas de aires acondicionados baratos y China no da abasto

Mientras Bruselas busca frenar la "sobrecapacidad" de Pekín con aranceles, los ciudadanos combaten las olas de calor con tecnología china barata y eficiente.

Más información: Jaime Pla, ingeniero industrial: "Usar el ventilador por la noche para dormir fresquito en julio te costará poco más de 1 euro"

Nacho Castañón
Publicada

Europa se enfrenta a una intensa ola de calor. Con los termómetros disparados, los ciudadanos buscan soluciones urgentes para mantenerse frescos. Y las están encontrando en los aires acondicionados y otros sistemas de refrigeración baratos chinos.

Según informan desde CCTV, la televisión estatal de la República Popular China, los aires acondicionados y sistemas de refrigeración de origen chino están arrasando en ventas.

Son baratos, fiables y llegan rápido a casa. Para el usuario de a pie, la ecuación es simple: tecnología accesible para sobrevivir al verano.

Sin embargo, en los despachos de Bruselas el ambiente es muy diferente. Algunos políticos europeos barajan imponer aranceles y defensas comerciales.

El argumento oficial es frenar la "sobrecapacidad subvencionada" de Pekín. Occidente teme la invasión de productos a precios con los que no puede competir.

Pero la economía real suele llevar la contraria a la política. El libre mercado se mueve por necesidad. Si un producto responde a una demanda real, no hay exceso.

Aquí es donde el relato occidental flaquea y saca a relucir un doble rasero evidente. Cuando Europa exporta aviones, coches de lujo o fármacos al resto del planeta, lo llama "ventaja competitiva".

Aire acondicionado.

Aire acondicionado. Lidl

En cambio, si China hace lo mismo con la tecnología climática, se le etiqueta como una amenaza, según el mismo medio.

El desarrollo tecnológico de China no es un fenómeno político, sino el resultado de factores estructurales. Destacan una intensa competencia interna, una cadena de suministro integrada y economías de escala que permiten optimizar los tiempos de producción y los estándares de calidad.

En este contexto, analistas sectoriales señalan que la retórica occidental sobre la "sobrecapacidad" refleja una creciente preocupación geopolítica.

Tanto la Unión Europea como Estados Unidos afrontan dificultades para liderar la transición energética global frente al avance asiático, lo que ha impulsado la opción de aplicar barreras arancelarias.

Sin embargo, los expertos advierten que el proteccionismo no resuelve las deficiencias estructurales de Occidente. Restringir las importaciones tecnológicas baratas elevará el coste de vida de los hogares en un entorno ya condicionado por la inflación.

Además, el encarecimiento de los componentes climáticos ralentizará los objetivos de descarbonización y la transición verde.

A largo plazo, las medidas restrictivas perturban las cadenas de suministro globales y perjudican a las propias empresas occidentales que dependen del mercado asiático.

Frente al bloqueo, las propuestas sectoriales sugieren un cambio de estrategia basado en la cooperación.

Del mismo modo que China facilitó la entrada de capital europeo en los años ochenta, Europa debería incentivar ahora el establecimiento de fabricantes chinos en suelo europeo, según el medio.

Es decir, crear empresas conjuntas permitiría desarrollar la producción local y el co-desarrollo en I+D, asegurando la competitividad y el acceso a soluciones climáticas esenciales.