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Nadando con realidad aumentada, probamos las gafas de natación traídas del futuro

Os contamos cómo ha sido nuestra experiencia con las FORM Swim Goggles, unas gafas de natación inteligentes que emplean la realidad aumentada en beneficio de los nadadores.

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Actualmente existe una gran variedad de dispositivos tecnológicos para monitorear nuestro rendimiento mientras hacemos deporte. Los más famosos son los smartwatch o las pulseras inteligentes, aunque no son ideales para cualquier deporte.

En el caso de la natación, por norma general la medición de los largos suele dejar mucho que desear. Y no solo tienen esa desventaja, también hay que tener en cuenta que nadar con un reloj apretándote la muñeca no es lo más natural del mundo.

Y ahí es donde entra el dispositivo del que vamos a hablar tras haberlo probado unas semanas, unas gafas inteligentes con realidad aumentada con las que soñaría cualquier nadador. ¡Os contamos todo sobre las Form Swim Goggles!

El diseño por antonomasia

Por mucha tecnología que lleven encima, las Form Swim Goggles son, a fin de cuentas, unas gafas de natación. Y su diseño es el típico que estamos acostumbrados a ver en las aguas de cualquier piscina.

Éstas solo están disponibles en color negro y solo cuentan con un detalle que las diferencia del resto de gafas de natación. Hablamos de una pequeña estructura situada en su lateral derecho, donde se ubica la zona de carga y los dos botones para controlar distintos aspectos de las gafas.

Comodidad absoluta

Como es obvio, de nada serviría desprenderse de un reloj si las gafas resultan igual de incómodas, pero tranquilos, no es el caso. Para empezar, el dispositivo incluye 5 tamaños de puente nasal, para que cada uno use el que se ajuste más a su tipo de nariz. Después solo tendremos que ajustarnos la goma con mayor o menor presión, según el gusto de cada uno.

A mí me han parecido muy cómodas, al menos todo lo cómodas que pueden ser unas gafas de natación. Tengo que recalcar que una de las cosas que más odio mientras nado es tener que quitarme las gafas y volver a ponérmelas, ya sea por haberse colado agua o por empañarse, ¡ninguna de las dos cosas ocurre con estas gafas!

Las Goggles cuentan con un revestimiento antivaho que funciona a la perfección. De todas las veces que las he utilizado, ni una vez se me han empañado ni me ha entrado agua en ellas. Desde la compañía afirman que su antivaho es el mismo que el utilizado en las máscaras de buceo y me lo creo absolutamente.

Cómo funcionan

Por muy raro que pueda sonar, tendremos que vincular las gafas con nuestro teléfono móvil utilizando la app de FORM, desde donde podremos personalizar lo que veremos con ellas puestas. También podremos hacerlo de modo manual desde la interfaz de las gafas, aunque se ofrece un menor nivel de personalización que desde la aplicación.

Una vez las tengamos puestas, para encenderlas tendremos que mantener pulsado el botón delantero situado en la estructura del lado derecho hasta que veamos el logo de la marca justo enfrente, indicándonos así que se han encendido correctamente.

Y aquí es donde empieza lo interesante, señoras y señores, porque las gafas emplean la realidad aumentada para mostrarnos textos o cifras en la pantalla que integran sus lentes. Al principio es una sensación extraña y futurista. Como es un poco complicado explicarlo sucumbiremos al refrán de "más vale una imagen que mil palabras". Esto sería lo que verías si llevases puestas las gafas mientras nadas:

Las Form Swim Goggles nos permitirán, básicamente, monitorizar nuestro nado. En este sentido, podremos ver los datos en directo mientras hacemos ejercicio o a posteriori de una manera más detallada a través de la app.

Medición del nado sobresaliente

Desde la aplicación de FORM podremos elegir qué datos ver y cómo verlos. Según lo que más os convenza podréis ver los datos en el lado derecho, en el lado izquierdo o en el centro, como en la imagen que tenéis más arriba.

Respecto a la información que veremos, creo que la que viene por defecto es la mejor opción. Veríamos arriba el tiempo que llevamos nadando, mientras que debajo tendríamos la distancia recorrida en metros.

He de decir que este sistema resulta increíblemente cómodo, sobre todo teniendo en cuenta que hasta ahora tenía que girar la cabeza y la muñeca para ver los datos en mi smartwatch. Con estas gafas no importa dónde miremos, tendremos siempre los datos enfrente.

También me ha sorprendido la medición tan precisa que logran, otro aspecto en el que suelen fallar bastante los relojes inteligentes. Las Goggles detectan a la perfección el momento en el que nos ponemos en marcha, los descansos que hacemos y la finalización de cada largo.

Precisamente, cuando terminamos un largo nos aparecerá el tiempo que hemos hecho justo donde antes estaban los metros recorridos. Además, el dispositivo sabe cuándo nos paramos, momento en el que nos señaliza el tiempo que llevamos descansando y las calorías que hemos gastado hasta el momento. Me parece muy ingenioso mostrar esa información en esos instantes, porque a veces miraba las calorías y pensaba "vale, hay que darle más caña a esto", tras lo que volvía a nadar.

Altamente personalizables

Como decía, los datos de los que hemos hablado son los que vienen por defecto, pero cada nadador podrá elegir los que desee según sus necesidades. Los usuarios también podrán optar por visualizar las brazadas por minuto, las brazadas totales y la distancia por brazada, además de las variables que ya os hemos comentado.

Cabe recordar que todos estos datos los veremos en tiempo real, pero si queremos revisarlos más tarde con calma no habrá problema alguno. Bastará con sincronizar las gafas a nuestro teléfono cuando lleguemos a casa y podremos ver todo con detalle en la aplicación de FORM.

Obviamente, las capacidades de monitorización de las gafas tienen una autonomía limitada. En nuestro caso nos han durado una media de 15 horas, lo que garantiza no tener que cargar las gafas cada dos por tres, aunque dependerá de las horas que nademos. De todos modos, si se acaba la batería podremos seguir utilizándolas, solo que serían unas gafas normales y corrientes, sin nada de mediciones. 

El sueño de cualquier nadador

Mi experiencia con las Goggles ha sido muy positiva, aunque he de admitir que antes de tenerlas en mis manos era un poco escéptico, ya que parece el típico dispositivo futurista que luego nunca llega a convertirse en realidad. Pero me equivocaba. Las Goggles son unas gafas de natación inteligentes completamente reales y que, además, funcionan a la perfección.

Eso sí, no creo que sean las ideales para cualquier tipo de nadador. Hay que tener en cuenta que cuestan 199 dólares, 179 € si hacemos la conversión a euros, una inversión que quizás no le compense a todos. 

@gentritbsylejmani en Unsplash

Es cierto que las gafas son infinitamente más cómodas que usar un reloj inteligente, no obstante, solo podremos utilizarlas para nadar, mientras que un smartwatch nos servirá para muchos más deportes y para nuestro día a día. 

Pese a ello, no cabe duda de que si eres un nadador profesional adorarás las Goggles. Yo hasta ahora utilizaba un smarwatch y no estaba contento del todo, puesto que las métricas son menos precisas y llevarlo en la muñeca era algo incómodo a fin de cuentas.

Problemas que se acaban con estas gafas inteligentes y que nos permitirán ser más productivos evitando pérdidas de tiempo mirando el reloj. Al fin un wearable (exceptuando los relojes inteligentes, claro está) al que le veo un uso real y que podrían aprovechar muchos.

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