El dron AXS-M1

El dron AXS-M1 Aerix Systems Omicrono

Aviación y Espacio

Francia desarrolla un dron que vuela a 200 km/h y se mueve en todas direcciones que lo hace casi imposible de interceptar

La startup francesa Aerix Systems ha desarrollado un sistema de propulsión omnidireccional que permite maniobras muy rápidas y precisas.

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Los drones han pasado en poco más de una década de ser juguetes de aficionados y maquinaria para rodajes de cine y televisión a convertirse en herramientas estratégicas de primer orden, tanto en el ámbito civil como en el militar.

Su evolución ha sido vertiginosa, pero la arquitectura básica de propulsión apenas ha cambiado desde los primeros multirrotores. Ahora, la empresa francesa Aerix Systems, fundada en 2020, cree haber encontrado el próximo salto decisivo: Aerix T6, un sistema de propulsión que permite a un dron moverse en cualquier dirección sin necesidad de inclinar su chasis.

Inspirándose en los giroscopios, los ingenieros de esta startup gala han desarrollado una tecnología con una diferencia clave con respecto a los rotores convencionales, para que cada unidad T-6 sea capaz de reorientar su dirección de empuje en tiempo real, de forma independiente y sin alterar la posición del cuerpo.

Así, drones como el AXS-µ1 ganarán en velocidad, agilidad y precisión de forma simultánea. Sus cambios de dirección son instantáneos, la estabilidad ante el viento es notablemente superior al de los drones convencionales y el control resulta más preciso en espacios reducidos.

En el ámbito civil, esto se traducirá, por ejemplo en inspecciones industriales y tareas de rescate más eficaces en entornos de difícil acceso, mejores capturas en fotografía y cartografía aérea, y mayor seguridad en aplicaciones logísticas urbanas.

En defensa, la ventaja es táctica: un dron capaz de girar 90 grados a 200 km/h sin perder velocidad es prácticamente imposible de interceptar con los sistemas antidron actuales, y su capacidad de operar en enjambre o integrarse en vehículos terrestres y navales amplía considerablemente su versatilidad en el campo de batalla.

Soberanía tecnológica europea

El contexto geopolítico, que no deja de sumar frentes abiertos y de difícil solución, ha elevado los drones a un lugar decisivo en la estrategia de los ejércitos de todo el mundo. Y quien no produce sus propios dispositivos depende de terceros. EEUU y China son los que dominan actualmente el mercado, tanto en el segmento civil con marcas como DJI, de origen chino, como en el militar, con gigantes como General Atomics o Anduril al otro lado del Atlántico.

La Unión Europea ha tomado nota y no quiere quedarse atrás. En marzo de 2026, la Comisión Europea lanzó el programa AGILE, dotado con 115 millones de euros, para financiar el desarrollo y la comercialización de drones de defensa low cost.

El objetivo es trasladar a la industria europea las lecciones aprendidas directamente del frente ucraniano, donde los ciclos de innovación cortos han demostrado ser tan importantes como la potencia de fuego.

El dron AXS-M1

En este contexto de urgencia tecnológica, empresas como Aerix Systems pueden ofrecer ventajas estratégicas a los ejércitos europeos con innovaciones tan importantes como el sistema de propulsión omnidireccional de los rotores Aerix T-6.

Más allá de los drones de ala fija, como el Predator, los modelos más extendidos en el mercado son los multirrotores, que funcionan como una especie de balanza aérea: disponen de varios rotores que siempre apuntan hacia arriba y que generan sustentación al girar.

Si se quiere avanzar, el sistema no puede simplemente empujar hacia delante, porque los rotores no apuntan en esa dirección. La única forma de desplazarse horizontalmente es desequilibrar intencionadamente el aparato: los motores de un lado entregan más potencia que los del lado opuesto, la plataforma se inclina y eso convierte parte del empuje vertical en tracción horizontal.

Cuanto mayor es la inclinación, mayor es la velocidad... pero también la inestabilidad. El dron acaba siendo, en definitiva, prisionero de su propia geometría.

Volar en todas direcciones

La gran diferencia de los T-6 de Aerix respecto a los rotores convencionales es que cada unidad puede reorientar su dirección de empuje en tiempo real, de forma independiente. No está fija de forma perpendicular a su eje de rotación, sino que puede apuntar hacia delante, hacia atrás, a los lados o en cualquier ángulo intermedio.

Mecánicamente, esto se logra mediante un sistema coordinado de elementos rotatorios inspirado en el principio del giroscopio, capaz de redirigir el flujo de aire de forma casi instantánea.

El dron AXS-μ1

Así, un dron equipado con T-6 puede permanecer perfectamente nivelado mientras acelera lateralmente, mantener su posición mientras rota sobre sí mismo, o cambiar de dirección sin la penalización que introduce el proceso de inclinar y estabilizar. De esta manera, movimientos que antes exigían una secuencia ahora ocurren simultáneamente.

El mayor exponente de esta tecnología de vuelo es el dron AXS-µ1, un aparato compacto de apenas 40 x 40 cm pensado para demostrar el rango completo de movimiento que permite el T-6.

Sus prestaciones resultan difíciles de encontrar en un dispositivo de ese tamaño: alcanza los 200 km/h en menos de tres segundos, puede frenar desde esa velocidad hasta detenerse por completo en solo 2,5 segundos y ejecuta un giro de 0 a 200 km/h en un radio de apenas un metro.

Eso no lo hace más inestable, ya que aguanta vientos de hasta 100 km/h sin perder estabilidad, y es capaz de transportar cargas de hasta 1,5 kg, con un punto óptimo de rendimiento en torno a los 750 gramos. Con esa carga, ofrece una autonomía de 15 minutos y un alcance de hasta 20 kilómetros.

Además, el AXS-µ1 puede volar en modo invertido y rotar libremente en los tres ejes de movimiento, con una precisión de 1 centímetro y un control de sub-grado, es decir, que puede ajustar su orientación con una precisión inferior a un grado. Poder controlar un dron por debajo de ese umbral implica correcciones extremadamente finas: puede girar, inclinarse o rotar en fracciones de grado, algo imperceptible a simple vista pero determinante en aplicaciones que exigen alta precisión.

Sus especificaciones indican que puede pilotarse de forma autónoma o mediante modo FPV (visión en primera persona), con asistencia semi-automatizada y un sistema de evasión de obstáculos basado en inteligencia artificial. Está diseñado para funcionar en vuelo individual, en grupo o en enjambre y puede integrarse sin adaptaciones previas en diferentes plataformas de despliegue, como vehículos terrestres, barcos o unidades móviles.

El dron, presentado en la edición 2025 del SOFINS 2025, la feria especializada en fuerzas especiales que se celebra en Gironda (Francia), parece listo para empezar a probarse en ejercicios tácticos y entornos reales, antes de comenzar su producción a escala a lo largo de 2026.

En cualquier caso, el plan de Aerix Systems pasa por comercializar tanto el dron completo como el módulo de propulsión T-6 de forma independiente, para que fabricantes de terceros puedan integrar la tecnología en sus propias plataformas con diseños personalizados.