Estación Espacial Internacional (ISS).

Estación Espacial Internacional (ISS).

Aviación y Espacio

La NASA estudia ahora 'aparcar' la ISS en un "puerto orbital": la alternativa para no destruirla todavía contra la atmósfera

La NASA trabaja en el plan para destruir la ISS contra la atmósfera de la Tierra y el océano, pero una segunda opción ha vuelto a plantearse.

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Cuando toca hacer cambio de armario de una estación a otra siempre surge el debate interno entre tirar ropa o conservarla; "quizás más adelante le dé uso". La NASA se encuentra ante la misma disyuntiva a solo cuatro años de la fecha marcada para destruir o no la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés).

Tras 25 años siendo un símbolo de la colaboración internacional en el espacio, todas las agencias espaciales finalizarán sus operaciones en la ISS en 2030. A partir de entonces, la NASA encargó a SpaceX la construcción de una nave con la que controlar la caída y destrucción de la ISS contra la atmósfera de la Tierra. Los restos caerán en el Océano Pacífico lejos de población.

Antes de elegir este final, se barajaron otros escenarios y una de las alternativas vuelve a estar sobre la mesa. "Trasladar la ISS a un puerto orbital seguro", guardarla en esa posición de la órbita hasta que se pueda reutilizar. Sin embargo, esta opción plantea algunas complicaciones y riesgos.

Adiós a la ISS

Los miembros del Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes votaron esta semana aprobaron un proyecto de ley de autorización de la NASA, según informa ArsTechnica. Esta legislación pretende dar voz a los legisladores en la dirección estratégica de la agencia espacial. Entre los detalles añadidos al proyecto de ley se exige a la NASA reevaluar el final de la ISS.

La ley de autorización no cambia el cronograma de la NASA que fija el 2030 como año en el que finalizarán las operaciones de la agencia espacial estadounidense, pero implica que se realice un análisis que determine la viabilidad técnica, operativa y logística de transferir la ISS a un puerto orbital seguro. Una vez allí se "almacena" hasta una posible reutilización.

“En un momento en que pensamos seriamente en la sostenibilidad del espacio, esta enmienda protege las inversiones de los contribuyentes y garantiza que comprendamos plenamente nuestras opciones antes de que un activo irreemplazable se retire definitivamente”, afirmó el representante demócrata por California, George Whitesides, al presentar la enmienda junto al representante republicano de Alaska, Nick Begich.

Estación Espacial Internacional

Estación Espacial Internacional NASA Omicrono

El plan implica aumentar la órbita de la estación espacial a una altitud de entre 640 y 680 kilómetros, pero esto requeriría un poco más del doble de propelente necesario en las maniobras de desorbitación, según anteriores análisis de la NASA. A esa altitud, sin propulsores adicionales, la NASA afirma que la ISS probablemente permanecería en órbita durante 100 años antes de sucumbir a la resistencia atmosférica y quemarse.

Incluso podría elevarse mucho más alto, la estación podría situarse en una órbita de 2.000 kilómetros de altura, donde permanecería estable durante más de 10.000 años y se necesitarían unas 146 toneladas de propelente.

No se trata de guardarla en un cajón, enviar la ISS a mayores altitudes presenta dos problemas. El primero es la necesidad de desarrollar nuevos vehículos propulsores y cisternas que, según la NASA, no existen actualmente.

El inmenso cohete de SpaceX, Starship, se está desarrollando para poder transportar cantidades significativas de carga a tal altura. “Sin embargo, existen desafíos de ingeniería prohibitivos para acoplar un vehículo tan grande a la estación espacial y poder usar sus propulsores sin salirse de los límites estructurales de la estación. Otros vehículos requerirían nuevas certificaciones para volar a mayor altitud y múltiples vuelos para transportar el propulsor”, indican en anteriores análisis los funcionarios de la NASA.

Estación Espacial Internacional

Estación Espacial Internacional NASA

El segundo problema es el riesgo de colisión con basura espacial, que aumenta en altitudes superiores a 800 kilómetros, según han explicado los especialistas. La imponente estación ya se encuentra con frecuencia con estos escombros y se ve obligada a realizar alguna maniobra para esquivarlos y evitar daños.

Posibles finales o segundas vidas

La altitud actual de la ISS es aproximadamente de 420 kilómetros sobre la Tierra. Si no se utilizan vehículos que la impulsen, la propia fuerza de la gravedad por ella sola tardaría entre uno y dos años en atraer este gigante espacial hasta la atmósfera.

Esto supondría una reentrada descontrolada, lo que implica un alto peligro de impacto con alguna población, que fue una de las opciones estudiadas en un análisis publicado por la NASA en 2024.

Vehículo para desorbitar la ISS

Vehículo para desorbitar la ISS SpaceX Omicrono

La primera era la reentrada, antes mencionada y que se descartó por superar el límite de riesgo público de 1 entre 10.000 exigido por el gobierno de Estados Unidos. Las segundas y terceras opciones plantean desmontar la estación y reutilizar las piezas o traerlas de vuelta a la Tierra. Sin embargo, este tipo de operaciones implica el uso de un número enorme de paseos espaciales con vehículos tipo transbordador, la complejidad de la logística sería enorme.

Hay que recordar que los módulos están envejecidos y fueron diseñados con un sistema que no coincide con las estructuras modernas. Por este motivo, reutilizarla sería complicado, así como encontrar operadores comerciales que quieran adquirirla para sus propias actividades espaciales, otra de las opciones planteadas.

La destrucción completa y controlada de la estación contra la Tierra elimina la necesidad de usar un vehículo desorbitado propio para cada sección, pues deben engancharse, además de ahorros en costes al ser una única operación.

Esta fue la elección más viable y por la que la NASA ya ha adjudicado contratos a compañías como SpaceX. La estación se mueve a 7,7 kilómetros por segundo para mantenerse en órbita con una masa de aproximadamente 450 toneladas. El vehículo de desorbitación debe empujar la ISS en dirección contraria para reducir la velocidad de esta en solo 57 metros por segundo.

La experiencia acumulada por SpaceX en estos años le ha servido para recibir el encargo de desarrollar y construir el "Vehículo de Desorbitación Estadounidense" como se ha denominado. El contrato tiene un valor de 843 millones de dólares. Este coste no incluye el lanzamiento, sino su desarrollo. La agencia solicitó en 2023 un presupuesto de casi mil millones de dólares para esta misión.

La nueva nave encargada de desorbitar la ISS se basa en el diseño de la Crew Dragon, pero contará con 30 propulsores Draco adicionales, junto con motores, aviónica, generación de energía y otros elementos personalizados para la compleja misión, dijo Sarah Walker, directora de gestión de misiones Dragon en SpaceX, en 2024.