Ralph Echemendia en 'La Revuelta'.

Ralph Echemendia en 'La Revuelta'. 'La Revuelta'/YouTube Omicrono

Omicrono

Ralph Echemendia, hacker: "Tu cuenta de Netflix vale de 10 a 15 dólares en el mercado negro, menos que la suscripción"

El hacker ético desvela en 'La Revuelta' precios del mercado negro, donde comercializan datos personales, perfiles sociales y pasaportes desde un dólar.

Más información: Así cuela Corea del Norte a 'hackers' en empresas de todo el mundo: espían y financian al régimen de Kim Jong Un

Publicada

Un solo dólar. Ese es el precio de derribo por el que el correo electrónico, el número de teléfono y la dirección física de cualquier ciudadano común cambian de manos en los rincones más oscuros de internet: el mercado negro o Dark Web.

Lejos de las complejas tramas del ciberespionaje corporativo, la vulnerabilidad de los usuarios de a pie tiene tarifas de saldo.

Así lo desveló Ralph Echemendia, un reconocido hacker ético, durante su reciente paso por el plató de 'La Revuelta'.

En su entrevista con David Broncano, el experto aterrizó el abstracto concepto de la privacidad digital con cifras concretas, exponiendo un modelo de negocio ilícito donde nuestra identidad cotiza como una simple mercancía lista para ser explotada al mejor postor en la red.

El dato más impactante de la noche, y el que mejor ilustra la democratización del fraude, giró en torno al secuestro del ocio.

Ante la sorpresa del presentador, Echemendia confirmó que "tu cuenta de Netflix de 10 a 15 dólares" se puede adquirir con total facilidad en el mercado negro, de manera que los atacantes "se pueden meter y utilizarla".

Se da la paradoja de que infiltrarse en un perfil ajeno ya "cuesta menos que la suscripción a Netflix".

@larevuelta_tve Así están los precios por hackear información privada en el mercado negro. Da mal rollo, ¿verdad? Así contado como el menú de un bar #LaRevuelta #DavidBroncano #hacker #ciberseguridad ♬ sonido original - La Revuelta

Esta dinámica de precios a la baja también afecta a nuestra esfera pública, ya que la apropiación indebida de "una red social tuya" se mueve en una horquilla "de 20 a 50 dólares", un acceso muy codiciado para suplantar identidades y lanzar estafas directas contra el círculo de confianza de la víctima.

Sin embargo, el catálogo clandestino abarca delitos mucho más severos y lucrativos. El hacker detalló que la suplantación total de un individuo, que incluye "tu DNI, tu pasaporte tú entero en archivo", alcanza tarifas mucho más elevadas.

Conseguir "un pasaporte que trabaja, que funciona" y que permite a los criminales suplantar a "otra persona y puedes moverte por ahí donde quieras" ronda "los 10.000 dólares".

Lo más alarmante es la agilidad de estas mafias, capaces de proveer esta documentación falsificada en apenas "una semana o menos".

Además, el experto hizo una advertencia crucial sobre un tipo de información que a menudo subestimamos: "La tarjeta puede cambiar. Puedes cambiar la cuenta social, pero la historia médica nunca cambia".

El objetivo final detrás de este colosal mercado de compraventa de datos personales no es otro que defraudar a gran escala.

Las organizaciones criminales adquieren estos paquetes, que a menudo también incluyen "la tarjeta con el código de seguridad" y "los tres números", con un propósito puramente financiero.

Según explicó Echemendia, los ciberdelincuentes utilizan toda esta infraestructura robada porque, "normalmente, de alguna forma, sacas dinero al sistema", apuntando directamente al "sistema de seguros en los Estados Unidos" o a cualquier otra institución económica vulnerable.

Para acceder a este submundo no hace falta ser un ingeniero informático, pero sí conocer perfectamente las reglas del juego.

A la pregunta de cómo se llega a ese mercado negro, el experto lanzó una clara advertencia a la audiencia: "Bueno, no recomiendo que lo hagan, porque obviamente hay que saber cómo hacerlo. Tienes que saber cómo ser anónimo de verdad para poder ir al mercado".

Curiosamente, la herramienta para adentrarse en ese abismo resulta ser sorprendentemente cotidiana en su forma. No requiere de equipos de ciencia ficción, sino que "en realidad es un buscador, igual que Google Chrome o que Safari".

Echemendia sentenció que basta con usar "un navegador de internet" configurado "solamente para entrar a estas redes, al mercado negro", revelando así la enorme fragilidad de la barrera que protege nuestra vida digital.