Líneas amarillas en una carretera con curvas
El innovador asfalto que cambiará las carreteras: está fabricado con bolsas de plástico desechables y botellas de leche
Investigadores australianos desarrollan un firme más resistente a grietas y deformaciones que reduce la contaminación por residuos.
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El reciclaje de residuos domésticos ha dado un paso decisivo hacia la transformación de las infraestructuras públicas.
Un equipo de científicos de la Universidad Edith Cowan (ECU) en Australia —con especialistas como Ali Ghodrati y Nuha Mashaan— ha desarrollado un nuevo tipo de pavimento elaborado a partir de bolsas de plástico reutilizables y botellas de leche usadas.
La mezcla resultante no solo mejora la resistencia del firme frente a deformaciones y grietas, sino que ofrece una salida masiva para evitar que estos polímeros contaminen ríos, mares y vertederos.
La clave del éxito de este desarrollo reside en la compatibilidad térmica de los materiales. El asfalto se procesa habitualmente a temperaturas de entre 140 y 180 °C, un rango en el que los termoplásticos presentes en bolsas y envases de leche se funden a la perfección.
Al derretirse en ese intervalo, el plástico se integra de manera homogénea con el betún sin exigir un consumo energético adicional ni generar subproductos nocivos, a diferencia de otros plásticos con puntos de fusión más elevados.
Esta integración aporta notables ventajas mecánicas a la carretera: incrementa el punto de reblandecimiento, mejora la resistencia a la fatiga provocada por el tráfico continuo y reduce la formación de surcos o roderas por el peso de los vehículos.
Además, al sustituir polímeros vírgenes por basura reciclada, se reduce significativamente la huella de carbono incorporada en el proceso de pavimentación, impulsando la economía circular en las obras públicas.
Dos mujeres con bolsas de plástico tras realizar unas compras, en una imagen de archivo.
Para llevar a cabo la integración del plástico, los investigadores evaluaron las distintas técnicas existentes (método seco, húmedo e híbrido), decantándose por un enfoque mixto.
Esta metodología híbrida optimiza la cohesión del material y minimiza el riesgo de que la fricción de los neumáticos termine liberando microplásticos y nanoplásticos al entorno durante la vida útil de la vía.
Pendiente de evolución
Tras los prometedores resultados obtenidos en el laboratorio y en ensayos a pequeña escala durante 2025, el proyecto afronta actualmente su fase más crucial: la evaluación de los primeros tramos de prueba instalados en carreteras reales bajo diversas condiciones climáticas y de tráfico pesado.
Si los ensayos validan su durabilidad y seguridad ambiental a largo plazo, este asfalto sostenible se perfila como una solución clave para desviar millones de toneladas de basura de los vertederos y construir la red viaria del futuro.