Un técnico revisa una caldera de gas Omicrono
Un ingeniero británico alerta: "La factura del gas va a subir, y esta es la única alternativa"
Los consumidores deben prepararse después de que la CNMC haya pedido que se revise la tarifa regulada del gas para incluir todos los gastos.
Más información: Entró en vigor: las autonomías ya multan a los propietarios que no realicen la revisión del gas con hasta 60.000 euros
Los consumidores con caldera o termo por gas pueden encontrarse pronto con una mala sorpresa, después de que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) haya puesto sobre la mesa la necesidad de revisar la tarifa regulada del gas.
La conocida como TUR (Tarifa de Último Recurso) está basada en la actualidad en un precio "artificialmente bajo", según el organismo supervisor, y no cubre los costes reales del sistema, lo que inevitablemente se va a traducir en un incremento en la factura que recibe el usuario.
El último informe de supervisión de los mercados minoristas de gas y electricidad explica que el problema se encuentra en la fórmula con la que se calcula el coste de la materia prima y asegura que "la metodología de cálculo de la TUR de gas debe ser revisada para incluir todos los costes de la actividad".
Por qué va a subir el gas
El sistema actual de cálculo de la tarifa regulada usa referencias vinculadas al petróleo Brent o al mercado británico NBP, que están desconectadas de los precios reales de los mercados mayoristas españoles.
Las cifras dadas por la consultora KPMG revelan la brutal diferencia. Durante el verano de 2026, la diferencia entre el precio del mercado ibérico, Mibgas, y el coste reconocido en la tarifa regulada llegó a alcanzar los 43 euros por megavatio hora.
Por si fuera poco, a esta diferencia hay que sumar otros costes operativos que no están cubiertos por la tarifa actual, como las aportaciones obligatorias al Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE), que han supuesto más de 42,8 millones de euros hasta marzo de 2026, que han sido asumidos por las comercializadoras de último recurso (CUR).
Todo esto impide a las comercializadoras libres la capacidad de competir en igualdad de condiciones, y ha dirigido a los consumidores en masa hacia contratos TURM; entre 2021 y 2025, la cartera de clientes se ha duplicado, y ahora todos estos hogares se pueden encontrar con una factura mucho más cara.
Qué podemos hacer
Este no es un problema único ni que afecte solo a España, sino el resultado de la situación geopolítica actual. De hecho, en Reino Unido ya llevan meses hablando de una situación muy parecida, y los consumidores españoles pueden aprender de cómo se han adaptado.
Por ejemplo, un ingeniero de la compañía especializada en calefacción Heat Geek asegura que el incremento del precio del gas respecto a la electricidad hace insostenible el modelo de calefacción tradicional.
En un vídeo publicado en YouTube, el experto adelanta que "La factura del gas va a subir y esta es la única alternativa"; se refiere a cambiar completamente de método para calentar el agua y apostar por una bomba de calor.
"Resulta cada vez más evidente: tarde o temprano, todo el mundo va a tener que pasarse a una bomba de calor", asegura. El motivo se encuentra en la mayor eficiencia que ofrecen estas instalaciones respecto a las tradicionales.
Según los datos de los análisis técnicos publicados por el sector, una bomba de calor con una eficiencia estándar del 300% ya permite ahorrar en torno a un 7% en la factura de calefacción frente a una caldera de gas de última generación.
Con un equipo de gama alta con una eficiencia del 400%, el ahorro puede escalar hasta el 30% en comparación con una caldera nueva e incluso alcanzar un ahorro del 70% si sustituye una instalación vieja de gas.