Un microondas Omicrono
Un ingeniero avisa: "La rejilla del microondas es esencial para nuestra seguridad, protege nuestros órganos internos"
Un elemento que parece que lo único que hace es molestar en realidad es vital para el funcionamiento seguro del microondas.
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El microondas está presente en todos los hogares españoles, pero muy poca gente sabe cómo funciona o peor aún, los posibles riesgos que conlleva usarlo, especialmente si hacemos modificaciones que no son aprobadas por el fabricante.
Por ejemplo, uno de los elementos más molestos del microondas es la rejilla oscura que cubre la ventana de cristal por la que observamos el estado de los alimentos mientras se calientan.
Lejos de ser un simple adorno, este componente cumple una función de protección crítica, como han explicado en Ingenieros España a través de un par de vídeos publicados en sus cuentas de redes sociales.
Para entender la importancia de esta malla, es necesario conocer primero cómo funciona un microondas. En el interior del aparato hay un componente denominado magnetrón, que es el que se encarga de transformar la energía eléctrica en microondas.
Lo que llamamos "microondas" es en realidad un tipo de radiación electromagnética que golpea las moléculas de agua, así como las grasas e hidratos de carbono presentes en la comida.
Estas moléculas tienen en común que son dipolos eléctricos, es decir, tienen un extremo con carga positiva y otro con carga negativa; el campo eléctrico alterno producido por el magnetrón provoca que las moléculas cambien de orientación constantemente, y esa fricción es lo que genera calor.
Ese es el motivo por el que un microondas puede calentar la comida sin un elemento que se caliente, como ocurre en un horno, y también el motivo por el que funciona mejor con unos alimentos que con otros.
La rejilla del panel de cristal no es un elemento estético, sino una malla metálica que actúa como una barrera que retiene esa energía electromagnética en el compartimento interior.
La clave está en los orificios de la rejilla, que son más pequeños que la longitud de onda de las microondas emitidas por el magnetrón; en otras palabras, son bloqueadas por la rejilla porque no 'caben' por los agujeros, y simplemente rebotan hacia el interior.
Si de alguna manera quitamos la rejilla (como cambiando la puerta por un cristal convencional) o si sufre daños, las microondas pueden escapar al exterior, provocando serios daños a personas cercanas.
Recordemos que el cuerpo humano está compuesto principalmente por agua, así que el efecto sería similar al de la comida que ponemos en el interior; no sería precisamente bonito, especialmente para los ojos.
Ahora bien, es importante no confundir este peligro, que es muy real si usamos un microondas roto o en mal estado, con otros como la posibilidad de sufrir cáncer u otras enfermedades.
En condiciones normales y con los componentes intactos, un microondas es completamente seguro. Las autoridades científicas recuerdan constantemente que las microondas forman parte del espectro de radiaciones no ionizantes.
A diferencia de la radiación ionizante, estas no son capaces de romper los enlaces químicos de la materia ni de alterar la estructura molecular; ese es el motivo por el que la comida calentada con el microondas no tiene sustancias tóxicas ni riesgos químicos, ni vuelve "radioactivos" los platos.
Por lo tanto, es importante respetar el microondas como un aparato peligroso, pero en ningún caso debemos temer por las teorías conspiratorias que dicen que nos dará cáncer u otras enfermedades.