Un electricista trabajando en un cuadro

Un electricista trabajando en un cuadro Pixabay Omicrono

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Los técnicos advierten: "Si han puesto una pegatina amarilla en tu contador, no asumas lo peor hasta que te avisen"

Aunque normalmente se piensa que eso es señal de posible fraude o de que estamos siendo investigados, en realidad es más complejo.

Más información: Está en vigor: las multas a los vecinos que manipulen el contador de la luz pueden superar los 2.000 euros

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Es posible que alguna vez nos haya pasado, que hemos pasado por el cuadro de contadores del edificio o de nuestra vivienda y que nos hayamos encontrado una pegatina amarilla en la carcasa del contador eléctrico.

Puede que se nos haya helado la sangre en ese momento, pensando que debe haber un serio problema con el contador que pueda traernos serios problemas.

Mucha gente asocia la pegatina con una notificación de fraude, una sanción económica o el aviso de un corte inminente del suministro.

Sin embargo, la realidad suele ser muy distinta, como han explicado varios técnicos y empresas especializadas. Y es que esa pegatina no está pensada para ser vista por el público general, sino que es una herramienta de uso interno.

La función principal de las pegatinas en los contadores es registrar de forma rápida que un operario los ha intervenido o revisado; no supone una multa inmediata ni un expediente por manipulación, sino un indicador de seguimiento en el historial de ese punto de suministro.

Hay una gran variedad de motivos por los que un técnico podría colocar una pegatina en un contador, y la más frecuente es la más 'aburrida': es una simple inspección periódica de rutina para verificar que la telemedida del contador digital funciona correctamente.

También se utiliza durante procesos de sustitución programada del aparato, comprobaciones de potencia, o para indicar gestiones administrativas pendientes, como altas de nuevos contratos o cambios de titularidad.

En otros casos, los sistemas detectan variaciones anómalas en el consumo, o los técnicos pueden identificar que un precinto se ha deteriorado por el paso del tiempo y la humedad, lo que requiere dejar una constancia previa a su sustitución.

El temor al fraude eléctrico surge porque las sanciones asociadas a la manipulación de contadores son muy elevadas. Si la distribuidora demuestra que existe un enganche ilegal o una alteración del equipo, la refacturación de la energía no contabilizada suele calcularse estimando seis horas de uso diario a la máxima potencia contratada durante un año entero.

Esto suele traducirse en facturas de entre 1.500 y 2.000 euros, dependiendo de los detalles de cada instalación y contrato, aunque nunca de parte de la comercializadora, sino de la distribuidora, que es la que gestiona la red y el contador.

Sin embargo, los expertos insisten en diferenciar entre una pegatina o vinilo amarillo y un precinto de seguridad, que suele ser de plástico o con un alambre con sello oficial. Romper el precinto sí constituye una falta grave, mientras que la pegatina es meramente informativa y carece de validez legal.

Ante esta situación, la recomendación de los expertos es mantener la calma. Si han puesto una pegatina amarilla en tu contador, no asumas lo peor hasta que te avisen, ya que la pegatina de por sí no significa nada para el consumidor.

Lo que sí deberíamos hacer es revisar el correo en busca de notificaciones postales de la compañía distribuidora por si hubiera algún comunicado oficial, además de revisar el SMS del teléfono registrado y la bandeja de entrada de correo electrónico.

En caso de que la pegatina lleve varios días y no se haya producido ninguna comunicación, siempre tenemos la opción de llamar a la distribuidora con nuestro código CUPS para saber si existe algún problema.