Las altas temperaturas en España suponen un peligro para las carreteras

Las altas temperaturas en España suponen un peligro para las carreteras iStock

Omicrono

El innovador asfalto resistente a las grietas y basado en plástico: la nueva solución para paliar los socavones en las carreteras

Los asfaltos están hechos de plástico y neumáticos reciclados y su objetivo es aguantar las altas temperaturas en España

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La llegada de septiembre ha arrastrado consigo las altas temperaturas del verano. Los meteorólogos avisan de que pueden subir hasta los 43 ºC en España, favoreciendo incluso la formación de tormentas.

La irregularidad meteorológica y la falta de inversión han provocado el agrietamiento de las carreteras en el país, llevando a innumerables desajustes en su estado y seguridad.

En este contexto, el avance de la tecnología ha permitido paliar este problema. En primer lugar, con asfaltos más duraderos y fuertes hechos con algas verdes, con bolsas reutilizables o con paja de trigo —en este último caso, con sello español—.

Y ahora, innovando con plástico reciclado, más resistente y capaz de soportar tanto el tráfico intenso como los cambios de clima.

Este proyecto nació en 2019 y ha sido desarrollado por un grupo de investigadores liderado por Sahadat Hossain, director del Instituto de Residuos Sólidos para la Sostenibilidad y profesor de ingeniería civil en la Universidad de Texas en Arlington (EEUU),

Con una producción global que supera los 400 millones de toneladas anuales de plástico y tasas de reciclaje que históricamente no alcanzan el 10%, el proyecto busca canalizar estos desechos hacia la obra civil.

La tecnología desarrollada sustituye entre un 8% y un 10% del betún tradicional —aglomerante derivado del petróleo— por plástico reciclado procedente de envases domésticos y bolsas de un solo uso.

El proceso es el siguiente: primero se limpia el material y posteriormente se tritura en copos de pequeño tamaño, que se incorporan a la mezcla asfáltica a altas temperaturas. Este procedimiento asegura la fusión completa del polímero con el ligante bituminoso, evitando la presencia de partículas sueltas.

Las vías construidas con esta mezcla resisten mejor las distintas variaciones de temperatura, por lo que reducen considerablemente la aparición de grietas y baches en los asfaltos.

Al ser más flexibles y añadir mayor tenacidad en su conjunto, son mucho más resistentes que el betún convencional.

Este descubrimiento ha permitido evaluar a ciudades donde las temperaturas son muy altas en verano, como es el caso de Texas. Numerosas pruebas revelan que el pavimento se ha mantenido en excelentes condiciones incluso cuando el termómetro ha superado los 38 °C.

En evolución constante

A pesar de significar un gran descubrimiento para evitar daños en los asfaltos y reducir los costes de mantenimiento y reparación para las administraciones públicas, a largo plazo todavía supone un reto. La cadena de suministro requiere un flujo constante de residuo plástico clasificado y descontaminado.

El equipo investigador mantiene en observación la caracterización de emisiones durante el proceso de calentamiento para descartar la liberación de gases nocivos según el tipo de polímero empleado, así como la monitorización a largo plazo sobre la potencial generación de microplásticos por abrasión del tráfico.