La pantalla de la nevera Horizon Collection de Haier.

La pantalla de la nevera Horizon Collection de Haier. Nacho Castañón Omicrono Berlín (Alemania)

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Los expertos en eficiencia energética avisan: "Introducir alimentos calientes en el frigorífico aumenta la factura"

Descubre los cinco errores cotidianos con tus electrodomésticos que disparan el consumo de luz de casa sin que te des cuenta y las claves para solucionarlos.

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Guardar las sobras directamente y en caliente en el frigorífico nada más terminar de cocinar es un hábito extremadamente común por las prisas del día a día.

Sin embargo, esta práctica aparentemente inofensiva es uno de los mayores enemigos de tu bolsillo.

Tal y como advierten en un comunicado los expertos en eficiencia energética de Haier, compañía referente en electrodomésticos, "introducir alimentos calientes en el frigorífico aumenta la factura".

Al guardar recipientes a altas temperaturas, obligamos al aparato a realizar un sobreesfuerzo drástico para recuperar su nivel de frío adecuado.

Debemos recordar que este electrodoméstico es el único del hogar que trabaja de forma ininterrumpida. Nunca se apaga por las noches ni descansa durante los fines de semana.

Por ello, cualquier pérdida repentina de temperatura le exige empezar de cero, generando picos de demanda que engordan tu recibo de la luz a final de mes de manera casi invisible.

Además de la advertencia sobre la comida humeante, desde Haier señalan que abrir la puerta repetidamente para pensar qué comer o situar la nevera directamente junto a una fuente de calor, como el horno, son errores letales para el ahorro.

La cocina del hogar conectado de Haier en IFA 2025.

La cocina del hogar conectado de Haier en IFA 2025. Nacho Castañón Omicrono Berlín (Alemania)

Pero el frigorífico no es el único culpable. Estos especialistas han identificado otras costumbres muy extendidas que sabotean nuestra economía doméstica diariamente.

Uno de los fallos más habituales en los hogares es encender la lavadora o el lavavajillas a media carga.

Iniciar estos ciclos por simple comodidad sin completar la capacidad total del tambor, o seleccionar programas intensivos por defecto cuando la suciedad real no lo requiere, supone despilfarrar una enorme cantidad de agua y electricidad de forma totalmente innecesaria.

El uso del horno convencional también esconde trampas para el consumidor. Precalentarlo excesivamente pronto y abrir la puerta de forma constante para vigilar una receta deja escapar todo el calor acumulado.

Es exactamente igual que abrir una ventana con la calefacción encendida: forzamos al equipo a trabajar el doble para recuperar los grados perdidos.

Por otro lado, gran parte de los usuarios sigue ignorando las ventajas de la conectividad inteligente. Compañías como Haier y Candy apuestan por plataformas unificadas, como la aplicación hOn, que funcionan como un auténtico centro de control del hogar.

Estas herramientas digitales permiten programar el funcionamiento de los equipos en las franjas horarias más económicas de la tarifa eléctrica. No aprovechar esta tecnología significa perder una ayuda clave para gestionar y rebajar el consumo diario.

Asimismo, los expertos destacan la importancia vital del cuidado básico y el mantenimiento. Un filtro sucio, una ventilación obstruida o una goma de sellado deteriorada provocan que las máquinas necesiten consumir mucha más energía para ofrecer el mismo rendimiento. Prestar atención a estas alertas previene esfuerzos extra.