Un lavavajillas

Un lavavajillas Unsplash Omicrono

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Los expertos coinciden: "Si los platos salen mojados del lavavajillas, no suele ser una avería sino error del usuario"

Si el lavavajillas no está secando nuestros platos y cubiertos, hay ciertas cosas que debemos comprobar antes de llamar al servicio técnico.

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A todo el mundo que tiene un lavavajillas le ha pasado en alguna ocasión. El ciclo termina y cuando sacan la vajilla, los platos, vasos y los utensilios de cocina siguen mojados, con gotas de agua como si el programa de secado no se hubiera iniciado.

Lo primero que podemos pensar es que el lavavajillas se ha roto, y que nos vamos a enfrentar a una posible factura bastante alta del servicio técnico; sin embargo, el problema puede ser mucho más simple de solucionar.

Los propios fabricantes advierten que, en la inmensa mayoría de las ocasiones, no existe ninguna avería mecánica ni fallo en los componentes, sino que este problema es el resultado de una serie de descuidos o errores del propio usuario.

Y es que el proceso de secado en los lavavajillas depende de mucho más que el calor generado por el aparato; los diferentes materiales, la química de los detergentes y la correcta circulación del aire también influyen.

Pero sobre todo, uno de los errores más comunes relacionados con este problema es la ausencia o la mala dosificación del abrillantador, especialmente si no lo echamos aparte y confiamos únicamente en las pastillas de detergente.

Aunque las pastillas todo en uno prometen tener abrillantador, la cantidad que liberan suele ser a todas luces insuficiente, especialmente si la carga es grande o si vivimos en una zona de agua dura.

El motivo por el que no tener suficiente abrillantador hace que el plato se quede mojado es que este compuesto químico reduce la tensión superficial del agua, y por lo tanto, facilita que el agua resbale en vez de juntarse en gotas.

Cuando el lavavajillas inicia el ciclo de secado, le será más fácil eliminar una fina capa de agua y más difícil quitar las grandes gotas y acumulaciones de agua.

Un lavavajillas Samsung

Un lavavajillas Samsung Unsplash Omicrono

Por lo tanto, lo recomendable si sufrimos este problema es usar abrillantador por separado, incluso si la marca de la pastilla afirma que ya tiene. Todos los fabricantes que ofrecen lavavajillas en España están de acuerdo en la importancia del abrillantador.

Por ejemplo, Bosch afirma que "El uso de abrillantador mejora el rendimiento de secado", y recomienda rellenar el depósito específico y ajustar el dosificador según la dureza de agua de la zona.

El tipo de programa seleccionado también puede afectar al secado. Los programas rápidos o ECO ahorran energía reduciendo la temperatura del agua y acortan o directamente eliminan la fase final de secado para consumir menos.

La solución en estos casos es usar el programa de secado extra o secado mejorado que muchos modelos ya incorporan y que elevan la temperatura del agua en el último aclarado.

Otro error que puede cometer el usuario llega a la hora de cargar el lavavajillas. Por ejemplo, si los platos o tazas están colocados completamente planos o demasiado juntos, se crean cavidades donde el agua se acumula y es difícil de secar.

Para evitarlo, debemos colocar las tazas, vasos, copas y cuencos de manera inclinada en las cestas superiores, lo que facilitará el drenaje del agua de forma natural por la propia gravedad.

La historia es diferente si lo que queremos lavar es un recipiente de plástico. A diferencia del cristal, la cerámica u otros materiales propios de la vajilla, el plástico tiene una capacidad de retención térmica muy baja.

En otras palabras, se enfría con rapidez y no se calienta lo suficiente para quitar las gotas de agua de su superficie. Por lo tanto, puede que nos convenga lavar estos utensilios de plástico a mano.

Otra recomendación de los fabricantes es evitar abrir la puerta inmediatamente después de que el lavavajillas termine; si somos de los que estamos esperando a que el aparato pite para abrir la puerta y colocar los platos, estaremos cortando una fase importante del secado.

Durante la fase final, la máquina genera un ambiente de alta temperatura donde el vapor se condensa en las paredes metálicas; si interrumpimos esto, el aire caliente se escapa al instante y la humedad se queda en la vajilla.

Por eso, en Grundig recomiendan esperar entre 20 y 30 minutos desde la finalización del programa antes de retirar la vajilla.