Un taxi Tesla en Valencia.

Un taxi Tesla en Valencia. MotorEco Omicrono

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Aurélien de Meaux: "Un taxista pasa de gastar 700 euros al mes en gasolina a 300 euros en electricidad si cambia de coche"

Con el gasóleo a 1,82 €/l en agosto de 2026, un taxista que hace 50.000 km al año ahorraría entre 2.000 y 3.100 € pasándose al coche eléctrico.

Más información: José Antonio, el taxista que ahorrará 35.000 euros en diez años con su coche eléctrico

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En España en 2026 el número de coches eléctricos vendidos está aumentando más rápido que en otros años. Gran parte de este aumento es de empresas, pero no son pocos los particulares y autónomos que dan el salto.

Especial mención hay que hacer a los taxistas, que suelen ser los profesionales que más ahorro le sacan a este tipo de vehículos.

Un taxista que hace 50.000 kilómetros al año convierte el combustible en una de sus mayores partidas de gasto. Con los precios de agosto de 2026, que además parece que seguirán al alza, esa factura pesa cada vez más sobre el bolsillo del profesional.

En agosto de 2026, el precio medio de la gasolina 95 en España es de 1,704 euros por litro y el del diésel 1,818 euros, según los datos oficiales del Ministerio.

La subida no es pequeña si se mira con perspectiva. El diésel ha pasado de 1,45 euros por litro al inicio de la primavera a los 1,826 euros actuales, un 26% más en 5 meses, coincidiendo con la operación salida del verano.

Para calcular el gasto anual de un taxi diésel conviene partir de un consumo medio realista. Un sedán habitual en las flotas de taxi consume alrededor de 6 litros cada 100 kilómetros en un uso combinado de ciudad y carretera.

Con 50.000 kilómetros al año, ese taxista quema unos 3.000 litros de gasóleo. Al precio medio de agosto, eso supone una factura de combustible cercana a los 5.460 euros anuales.

La otra parte de la ecuación es el precio de la electricidad en la calle. Cargar un coche eléctrico en un punto público en España se mueve en una horquilla amplia, que va desde los cargadores más lentos hasta los más potentes de autopista.

El precio de recargar un coche eléctrico en España en la calle va desde 0,25 euros por kWh en cargadores semirrápidos hasta más de 0,79 euros por kWh en los ultrarrápidos. Esa diferencia depende sobre todo de la potencia del punto elegido.

Jose Antonio Bravo lleva con un taxi eléctrico más de un año y ha recorrido más de 136.000 kilómetros.

Jose Antonio Bravo lleva con un taxi eléctrico más de un año y ha recorrido más de 136.000 kilómetros. José Luis Cano MotorEco

En los puntos de carga semirrápidos el precio medio ronda los 0,30 euros por kWh, mientras que en los cargadores rápidos de más de 50 kW puede subir hasta los 0,45 euros por kWh. Tomando estas referencias, un precio medio ponderado en la red pública española se sitúa hoy alrededor de los 0,40 euros por kWh.

Un vehículo eléctrico de tamaño medio, como los que suelen usarse en flotas de taxi, consume en torno a 17 kWh cada 100 kilómetros en condiciones reales de uso. Con 50.000 kilómetros al año, ese consumo se traduce en 8.500 kWh.

Cargando siempre en la red pública a 0,40 euros por kWh, el gasto energético anual rondaría los 3.400 euros. Frente a los 5.460 euros del gasóleo, el ahorro se acerca a los 2.060 euros al año, más de un 37%.

El precio final, sin embargo, no depende solo de si se carga en la calle o en casa. El propio lugar de recarga es la variable que más mueve la aguja del recibo.

Cargar en casa con un cargador doméstico cuesta entre 0,05 y 0,15 euros por kWh, mientras que la carga pública puede superar los 0,79 euros por kWh en las estaciones ultrarrápidas. Por eso un taxista con wallbox en su garaje reduce drásticamente su gasto frente a otro que solo carga en la calle.

La hora del día también influye de forma notable en la factura. En horas valle, de 12 de la noche a 8 de la mañana, el precio en casa ronda los 0,15 euros por kWh, mientras que en horario punta puede alcanzar los 0,27 euros, así que planificar la carga nocturna marca la diferencia.

Si se contrata una tarifa concreta para cargar el coche eléctrico, y no de las más bajas, a unos 10 céntimos el kWh, el coste anual de recarga sería de unos 850 euros. Esto supondría un ahorro de más de 4.500 euros con respecto a cargar fuera de casa al año, unos 375 euros al mes de ahorro. Estas cifras pueden variar mucho, según precios de cada gasolinera, y de cada cargador, pero siempre van en la misma línea, incluso en otros países.

El estilo de conducción es otro factor que cambia el resultado final. Un taxista con aceleraciones bruscas, velocidad alta constante o uso intensivo del climatizador consume más kWh cada 100 kilómetros que otro con una conducción suave y previsora, igual que ocurre con el gasóleo.

La potencia del cargador y el estado de la batería completan el cuadro. Los cargadores ultrarrápidos son más caros por kWh que los semirrápidos, y una batería que ya ha perdido capacidad necesita cargarse con más frecuencia, lo que también encarece el uso diario del vehículo.

El kilometraje anual es, además, la clave que más amplifica el ahorro. Cuanto mayor es el recorrido, mayor es la diferencia acumulada entre gasóleo y electricidad, algo especialmente relevante para un colectivo como el del taxi que multiplica los kilómetros de un conductor particular.

Si el taxista combina la carga doméstica nocturna con algo de carga pública para reponer durante turnos largos, el ahorro anual puede superar con holgura los 2.060 euros calculados solo con red pública. Un reparto habitual, con una parte importante de la carga en casa y el resto repartido entre puntos públicos y alguna carga rápida en carretera, puede acercar la factura eléctrica a los 2.300 o 2.500 euros anuales.

En ese escenario mixto, el ahorro frente al gasóleo se movería entre los 2.900 y los 3.100 euros al año. La cifra confirma que, para quien hace 50.000 kilómetros anuales, la diferencia entre repostar y recargar ya no es un matiz, sino una parte central de la cuenta de explotación.

Hemos hablado con algunos taxistas, que nos han confirmado que el ahorro es real y que, aunque depende del modelo, tipo de servicio o coste del coche, siempre compensa, en más o menos años, y por eso cada vez más compañeros dan el salto al vehículo eléctrico.

Queda fuera de este cálculo el ahorro adicional en mantenimiento, que suele ser menor en un eléctrico al no tener cambios de aceite ni piezas de motor de combustión. Tampoco se ha incluido el coste de compra del vehículo, que sigue siendo mayor en un eléctrico, aunque las ayudas públicas y el propio ahorro en combustible ayudan a amortizarlo con los años.

La foto final, con los precios de agosto de 2026, deja un mensaje claro para el sector. Cuantos más kilómetros hace un conductor profesional, más rentable resulta cambiar el gasóleo por la recarga, siempre que se elija bien dónde y cuándo enchufar el coche.