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España suspende en electrodomésticos: solo el 25% tiene secadora aunque es más rentable que la lavandería

Solo el 25% de hogares españoles tiene secadora y es que el espacio en las viviendas frena su compra, mientras crecen las lavanderías.

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Solo uno de cada cuatro hogares españoles cuenta con secadora. La cifra choca con países del entorno europeo, donde este electrodoméstico lleva décadas instalado como algo tan cotidiano como la lavadora.

El dato resulta llamativo porque, a medio plazo, tener secadora propia suele salir más barato que recurrir de forma habitual a una lavandería. El problema no es tanto económico como estructural, y tiene mucho que ver con el tamaño de las viviendas españolas.

Una secadora ocupa, de media, el mismo hueco que una lavadora. En un piso de 70 metros cuadrados, encontrar ese segundo hueco no siempre es sencillo.

Muchas cocinas españolas se diseñaron pensando en un único electrodoméstico de lavado. Añadir una segunda máquina implica apilarla, buscar un armario libre o directamente renunciar a ella.

El mercado ya ha detectado esta limitación y ha empezado a reaccionar. Fabricantes como Meliconi apuntan a soluciones verticales, columnas que permiten apilar lavadora y secadora de forma segura para aprovechar mejor la superficie disponible.

Pese a esas soluciones, el crecimiento del mercado de secadoras en España ha sido notable en los últimos dos años, superando ya las 250.000 unidades vendidas. La reducción del tamaño medio de las viviendas y el aumento de los pisos urbanos sin espacios exteriores están detrás de ese impulso, aunque todavía queda mucho recorrido hasta alcanzar la penetración de mercados como Alemania, Francia o Reino Unido.

En Andalucía y buena parte del sur peninsular, el argumento cambia de raíz. La radiación solar es tan alta durante la mayor parte del año que tender la ropa al sol sigue siendo, en muchos casos, la opción más rápida y barata.

Esta ventaja climática ha frenado históricamente la compra de secadoras en estas regiones. Por qué gastar electricidad en secar ropa si el sol lo hace gratis en apenas unas horas.

El problema es que esa lógica depende de un factor que cada vez escasea más en las ciudades del sur, el espacio exterior. Terrazas, patios y balcones amplios, tan habituales en la vivienda tradicional andaluza, van desapareciendo en la nueva construcción urbana.

Una vivienda con lavadora y secadora

Una vivienda con lavadora y secadora Point3D Omicrono

Los pisos actuales, más pequeños y compactos, rara vez incluyen tendedero exterior. Sin ese espacio, tender la ropa dentro de casa se convierte en un problema de humedad, olores y tiempo de secado mucho más largo.

Mientras la secadora avanza despacio en los hogares, las lavanderías de autoservicio han vivido un despegue muy claro en España. El sector ha crecido más de un 60% en los últimos 5 años, hasta rozar los 2.000 locales activos en todo el país.

El fenómeno no se limita a las grandes ciudades. La expansión llega ya a localidades medianas que hace pocos años ni se planteaban este modelo de negocio.

Los motivos detrás de este crecimiento son variados. Pisos cada vez más pequeños sin hueco para lavadora ni secadora, generaciones jóvenes que priorizan su tiempo frente a la posesión de electrodomésticos y una mayor sensibilidad hacia el consumo eficiente de agua y energía explican buena parte del fenómeno.

El perfil de usuario también ayuda a entenderlo. Hogares de 1 o 2 personas, estudiantes universitarios, inmigrantes recién llegados y trabajadores con horarios intensos forman el grueso de la clientela habitual.

La rapidez es otro argumento de peso. Muchos locales permiten lavar y secar en menos de una hora, con horarios extendidos que en algunos casos llegan a las veinticuatro horas del día.

Para valorar si compensa comprar una secadora conviene hacer números con datos actuales. El precio medio de la electricidad en la tarifa regulada PVPC ronda en 2026 los 0,15 euros por kWh una vez incluidos impuestos, aunque varía bastante según el mes y la franja horaria.

El consumo también depende mucho del tipo de máquina. Una secadora con bomba de calor, la tecnología más eficiente del mercado, gasta de media entre 1,5 y 2,2 kWh por ciclo, mientras que un modelo de condensación convencional puede llegar a los 4,2 kWh hora por uso.

Lavandería

Lavandería Oli Woodman Omicrono

Con esos datos, un ciclo en una secadora eficiente cuesta en torno a 0,30 euros. Un hogar que la use 3 veces por semana, unas 13 veces al mes, gastaría alrededor de 4 euros mensuales, algo más de 45 euros al año en electricidad.

La cuenta cambia bastante con un modelo antiguo de condensación o evacuación. Ese mismo uso semanal puede disparar el gasto anual hasta los 90 euros o más, lo que explica por qué los expertos insisten tanto en elegir siempre bomba de calor a la hora de comprar.

Comparado con el coste habitual de secar en una lavandería de autoservicio, varios euros por cada visita, la secadora propia sigue amortizándose en poco tiempo para quien la usa con cierta frecuencia. El problema, de nuevo, no es el bolsillo sino encontrarle un hueco en casa.

España vive así una paradoja interesante en torno a la ropa mojada. Por un lado crecen las lavanderías automáticas, pensadas para quien no tiene espacio ni tiempo.

Por otro, las viviendas se encogen y hacen cada vez más difícil instalar una segunda máquina en casa. El resultado es un país dividido entre quienes tienden al sol en el sur, quienes cargan la bolsa de la colada hasta la lavandería de la esquina y una minoría, todavía el 25%, que ha resuelto el problema con una secadora propia.