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Sergio Llorente, electricista: “hay que desenchufar el cargador del móvil si no se usa por seguridad, no por consumo”

Un electricista demuestra que el cargador apenas consume al desenchufar el móvil, pero sigue caliente y recomienda quitarlo por seguridad.

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El eterno debate sobre si conviene o no desenchufar el cargador del móvil cuando no está en uso ha vuelto a ponerse sobre la mesa. Esta vez ha sido un electricista, Sergio Llorente, quien ha querido aclarar con datos reales lo que ocurre dentro de estos pequeños aparatos que casi todos dejamos permanentemente conectados a la pared.

Llorente, que se ha hecho popular en redes sociales por sus explicaciones didácticas sobre electricidad doméstica, ha realizado un experimento casero para zanjar la cuestión. Para ello ha recurrido a herramientas de medición propias de un profesional, como una pinza amperimétrica y un separador de líneas, con las que ha podido comprobar de forma precisa qué sucede con la corriente y con la temperatura del cargador en distintos momentos.

El electricista dividió su prueba en tres fases claramente diferenciadas. Primero midió el cargador en reposo, es decir, enchufado a la pared pero sin ningún teléfono conectado a él.

Después analizó lo que ocurre durante el proceso de carga, cuando el móvil está enchufado y absorbiendo energía de forma activa. Por último, comprobó qué pasa una vez que el teléfono se desconecta pero el cargador permanece enchufado a la corriente.

Los resultados fueron reveladores. En la fase de reposo inicial, antes de conectar el teléfono, el cargador se encontraba a una temperatura ambiente de 25ºC, sin apenas consumo eléctrico detectable.

Durante la carga, lógicamente, el consumo se disparaba mientras el aparato transfería energía al teléfono. Sin embargo, el dato más interesante llegó en la tercera fase, cuando el móvil ya se había retirado del cargador.

Ahí es donde Llorente pudo demostrar el llamado mito del consumo fantasma. En cuanto se desconecta el teléfono, el cargador deja prácticamente de consumir electricidad de forma inmediata.

Es decir, la creencia extendida de que un cargador enchufado sin uso sigue tirando de la red eléctrica de forma significativa no se sostiene con los datos que él mismo registró. El gasto energético real es tan mínimo que apenas tiene reflejo en la factura de la luz.

Pero el experimento no terminó ahí, porque Llorente quiso comprobar también qué ocurría con la temperatura del aparato tras la desconexión del móvil. Y aquí encontró el verdadero motivo por el que sí recomienda quitar el cargador de la pared cuando no se está usando.

Aunque el consumo eléctrico cae casi a cero, la temperatura del cargador no baja de inmediato. El aparato conserva cierto calor residual, lo que mantiene sus componentes internos bajo una tensión térmica constante mientras sigue enchufado.

Ese calor retenido, explica el electricista, aunque no resulte llamativo a simple vista, es el verdadero factor de riesgo a largo plazo. No se trata de dinero ni de kilovatios, sino de seguridad en el hogar.

Por eso, la conclusión final de Sergio Llorente es clara y rompe con la idea que muchos tenían asumida. Según explicó, en cuanto se retira el teléfono el cargador deja de consumir, pero la temperatura se mantiene, así que lo recomendable es quitarlo de la corriente cuando no se utiliza para que baje esa temperatura por motivos de seguridad.

Este matiz es importante porque cambia el enfoque habitual del debate. Durante años se ha hablado de desenchufar los cargadores para ahorrar en la factura eléctrica, pero el propio experimento demuestra que ese ahorro es prácticamente insignificante.

El verdadero argumento, según este profesional, tiene que ver con la vida útil del dispositivo y con la prevención de accidentes domésticos. Un cargador que permanece caliente durante horas, día tras día, sufre un desgaste progresivo en sus componentes internos.

Ese desgaste puede derivar, con el tiempo, en fallos de aislamiento o en un mal funcionamiento del sistema de protección del aparato. Y es precisamente ahí donde pueden originarse los incidentes más graves, como sobrecalentamientos o incluso pequeños incendios.

El riesgo aumenta especialmente cuando se trata de cargadores de baja calidad o no certificados. Los modelos originales o autorizados incorporan sistemas de protección frente al sobrecalentamiento, la sobrecorriente y las fluctuaciones de voltaje que reducen notablemente estos peligros.

Por el contrario, los cargadores genéricos o de dudosa procedencia no siempre cuentan con esas medidas de seguridad. Esto los convierte en un elemento más vulnerable si se mantienen conectados de forma permanente a la red eléctrica.

Llorente también señala algunas señales de alarma a las que conviene prestar atención en el día a día. Si un cargador se calienta estando enchufado sin ningún dispositivo conectado, puede tratarse de un síntoma de defecto interno que aconseja su sustitución inmediata.

Lo mismo ocurre si únicamente el cable o el conector se calientan de forma anómala durante la carga del teléfono. En esos casos, lo más prudente es cambiar el cargador por uno de mayor calidad antes de que el problema vaya a más.