Mohamed VI en un acto en 2023.

Mohamed VI en un acto en 2023. GTRES GTRES

Omicrono

Marruecos da una lección a España: así logra convertir la niebla en agua potable con una tecnología revolucionaria

El país norteafricano utiliza un ingenioso sistema de mallas que 'ordeña' las nubes, abastece de agua potable al desierto y cambia la vida de sus habitantes.

Más información: El invento contra la crisis del agua: una cápsula flotante que la potabiliza en minutos sin usar baterías ni químicos

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Frente a la sequía extrema que amenaza a cada vez más territorios, la búsqueda de soluciones sostenibles se ha vuelto prioritaria. Y Marruecos, tras sustituir el aire acondicionado con arquitectura y agua inteligente, ha dado una lección a España en ese sentido.

Mientras muchos países invierten auténticas fortunas en infraestructuras complejas, el desierto marroquí demuestra que, a veces, la respuesta más eficaz está literalmente flotando en el aire.

Estas comunidades han logrado que el agua mane directamente de los grifos, atrapando la espesa niebla, un hito que contrasta drásticamente con los mastodónticos y carísimos proyectos tradicionales de desalinización.

Ordeñar' las nubes

En la imponente cordillera del Anti-Atlas, a más de 1.200 metros de altitud, el monte Boutmezguida se ha convertido en el epicentro de esta auténtica revolución hídrica.

Allí, las densas nieblas que llegan impulsadas desde el océano Atlántico chocan sin descanso contra unas enormes mallas de polímero sustentadas firmemente por postes de acero.

Este mecanismo funciona de una forma sorprendentemente sencilla y respetuosa con el entorno natural, sin necesidad de recurrir a maquinaria pesada.

El proceso de captación se basa en un principio físico básico pero tremendamente efectivo. El aire húmedo atraviesa las redes y va dejando pequeñas gotas atrapadas entre los hilos.

A medida que se acumulan, caen hacia unos depósitos ubicados en la base y, desde ahí, descienden por su propio peso a lo largo de más de diez kilómetros de tuberías.

Todo este recorrido hasta las viviendas se realiza gracias a la fuerza de la gravedad, eliminando por completo la dependencia de motores de bombeo o de excavar pozos profundos.

Aunque la idea de recolectar el rocío aparece documentada desde el siglo XVI, la ingeniería moderna ha sido clave para perfeccionar el método y volverlo masivo.

Los investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) le dieron una vuelta al diseño original, modificando el tamaño de los orificios y el tipo de hilo. Con estos precisos ajustes técnicos, consiguieron aumentar la recolección en un 500 % respecto a los modelos anteriores.

La tecnología de Marruecos para convertir la niebla en agua potable

Actualmente, con apenas 600 metros cuadrados de mallas instaladas, el sistema es capaz de atrapar unos 64 litros por metro cuadrado al día. Además de su alta eficiencia, el proyecto destaca por su accesibilidad comunitaria.

Todo el mecanismo se apoya en pequeños paneles solares para reducir el consumo energético y está construido con materiales tan simples que los propios vecinos de la región pueden reparar cualquier rotura sin tener que esperar a técnicos externos.

Detrás de este éxito de la ingeniería hay una profunda transformación social impulsada desde 2006 por la ONG Dar Si Hmad. Durante generaciones, las mujeres y niñas de la región de Aït Baâmrane tenían que caminar cuatro horas bajo el sol abrasador, cargando más de 20 kilos de peso sobre la cabeza.

Era el peaje diario que pagaban para conseguir algo de agua, una obligación que agotaba sus mañanas y alejaba irremediablemente a las más pequeñas de las aulas escolares.

La llegada del agua a los hogares generó un curioso escepticismo inicial, ya que los vecinos desconfiaban de un líquido que venía directamente del cielo y no tocaba la tierra, dudando incluso de si servía para sus rezos.

Sin embargo, todo el rechazo desapareció rápidamente. Al liberarse de la carga de los bidones, las niñas regresaron a la escuela. Para suavizar el cambio en las mujeres mayores, que sentían perder su rol principal, la ONG organizó clases de alfabetización, enseñándoles a leer los números en un teléfono móvil para poder alertar de posibles averías en las tuberías.

Este modelo sostenible, que fue galardonado por Naciones Unidas en 2016 como el arma perfecta contra el cambio climático, ha logrado garantizar a estas aldeas los 75 litros diarios por persona que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Gracias a ello, los habitantes pueden mantener no solo una vida digna, sino también abastecer a sus animales y pequeños cultivos frente al avance de la desertificación.