Imagen de archivo del presidente de China, Xi Jinping.

Imagen de archivo del presidente de China, Xi Jinping. Mark R. Cristino EFE

Omicrono

China endurece las normas: estudia intensificar los controles de exportación de modelos y chips de IA

Pekín eleva la IA a activo nacional y ultima un escudo regulatorio para blindar sus modelos avanzados y diseños de chips frente al control de Occidente.

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En un movimiento estratégico que replica las posturas defensivas adoptadas recientemente por EEUU, China está estudiando la imposición de estrictos controles de exportación sobre sus tecnologías más avanzadas de inteligencia artificial (IA) y semiconductores.

El objetivo principal de Pekín con esta maniobra es claro: proteger su floreciente ecosistema de innovación y evitar bajo cualquier circunstancia que las potencias de Occidente puedan adquirir, replicar o controlar sus tecnologías estratégicas de vanguardia.

Según los datos adelantados por el Financial Times y respaldados por Reuters, el gobierno chino ha iniciado una serie de consultas al más alto nivel con los principales gigantes tecnológicos del país asiático.

Controles más estrictos

Esta iniciativa demuestra que Pekín ha dejado de considerar la IA como un simple y lucrativo sector comercial para elevarla, de manera definitiva, a la categoría de activo nacional fundamental.

En la actual coyuntura geopolítica, la protección de estos algoritmos es una cuestión de máxima seguridad y competitividad a largo plazo.

Para articular esta defensa, los reguladores gubernamentales, liderados por el Ministerio de Comercio de China, han mantenido reuniones confidenciales con empresas líderes en el desarrollo de IA y fabricación de microchips.

El diálogo se ha centrado en diseñar mecanismos legales que impidan que las tecnologías más punteras y las empresas emergentes chinas de mayor éxito terminen siendo absorbidas por capital occidental.

Este blindaje regulatorio pretende abarcar incluso aquellos modelos de lenguaje avanzados que todavía se encuentran en fase de desarrollo y que aún no han sido presentados al público general.

En el ámbito del software y los datos, el cerco ya ha comenzado a estrecharse de la mano de corporaciones clave como Alibaba, ByteDance y Zhipu.

Estas compañías ya están limitando drásticamente la transferencia hacia el extranjero de los enormes volúmenes de datos necesarios para entrenar a sus inteligencias artificiales.

De manera simultánea, se están implementando restricciones rigurosas para prohibir que usuarios o entidades extranjeras puedan descargar los pesos y la arquitectura interna de sus modelos, un paso vital para evitar la ingeniería inversa y el robo de propiedad intelectual.

Inteligencia Artificial.

Inteligencia Artificial. EFE

El impacto de esta profunda reestructuración no se limita en absoluto al terreno del software, sino que el hardware sufrirá consecuencias directas y de gran calado.

El gobierno chino está valorando seriamente introducir normativas restrictivas que afectarían de lleno a las operaciones de fabricantes de chips extranjeros de primer nivel, tales como Qualcomm y TSMC.

La intención es impedir que estas gigantescas fundiciones internacionales produzcan semiconductores de última generación basándose en diseños patentados por firmas chinas como Huawei, Alibaba o la propia ByteDance, aislando así su talento del control exterior.

Actualmente, todas estas políticas proteccionistas se encuentran en una delicada fase de evaluación. Los reguladores están sopesando minuciosamente las opiniones de la industria tecnológica nacional antes de tomar una decisión definitiva.

De ser aprobadas, todas estas medidas se integrarían en la próxima y esperada revisión del catálogo chino de tecnologías prohibidas o restringidas a la exportación.

Además, se espera que el documento final incluya vetos muy específicos frente a la adquisición extranjera de tecnología estratégica, prestando especial atención a innovaciones disruptivas como la Inteligencia Artificial basada en agentes.

Hasta el momento, ni el Ministerio de Comercio ni las grandes empresas implicadas han emitido comentarios oficiales al respecto para confirmar o desmentir los informes.