Una freidora de aire

Una freidora de aire Pexels Omicrono

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Los expertos coinciden: "Un horno puede gastar hasta el triple de una freidora de aire con el mismo resultado"

Si vamos a cocinar este verano, lo recomendable es comprar una freidora de aire para sustituir a nuestro viejo horno, porque vamos a ahorrar.

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A diferencia de otros años, este verano se ha convertido en un auténtico infierno, en todos los sentidos; debido a las temperaturas más elevadas de lo habitual, muchos hogares están poniendo el aire acondicionado durante todo el día, y eso aumenta la factura de la luz.

Por eso, muchas familias están buscando métodos para ahorrar en el consumo eléctrico; y los expertos están de acuerdo en que una cosa muy fácil que podemos hacer ya es sustituir nuestro viejo horno eléctrico por una freidora de aire.

Las freidoras de aire han conquistado los hogares españoles muy rápidamente, pero aún hay mucha gente que no está convencida; un estudio de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) pretende acabar con estas dudas.

Según los datos obtenidos por la OCU, un horno tradicional puede gastar hasta el triple de una freidora de aire con el mismo resultado; aunque el ahorro dependerá en buena medida del plato cocinado y de otros factores como el programa usado o el tiempo, en todos los casos se aprecia una diferencia notable.

Por ejemplo, en las pruebas de la OCU, cocinar un pollo entero en un horno eléctrico consumió 1,157 kWh, mientras que una freidora de aire apenas consumió 0,54 kWh. Para unas patatas fritas, la diferencia es incluso más notable, con el horno consumiendo 0,863 kWh frente a los 0,287 kWh de la freidora de aire.

De media, la freidora de aire consumió menos de la mitad de energía que el horno en las pruebas, y aunque esto es subjetivo, el estudio afirma que los resultados son igual de sabrosos.

La freidora de aire Cosori Iconic Single.

La freidora de aire Cosori Iconic Single. Nacho Castañón Omicrono

La clave de este ahorro se encuentra en las dos variables que determinan la factura eléctrica: el tiempo de funcionamiento y la potencia usada. Si reducimos ambos, la lógica nos dice que vamos a consumir menos electricidad.

Los hornos tradicionales se basan en un diseño con una gran cavidad que requiere un periodo de precalentamiento que puede ser bastante largo; eso es tiempo que el horno está consumiendo electricidad sólo para calentar el interior, que hay que sumar al tiempo para cocinar la comida.

En cambio, las freidoras de aire son más pequeñas; incluso los modelos de mayor capacidad son de apenas 6 litros. Esta es una desventaja si vamos a cocinar platos grandes o una gran cantidad de comida al mismo tiempo, pero a menos que vayamos a montar un festín, es suficiente para cocinar para una familia.

Esto significa que, en muchos casos, no tenemos que precalentar la freidora de aire; de hecho, aunque muchas tienen un programa de precalentamiento, en realidad no hace falta usarlo la mayoría de las veces.

A eso hay que sumar la potencia usada. La potencia de un horno convencional suele oscilar entre los 2.000 W y los 3.500 W, dependiendo del modelo, y sólo las freidoras de aire más grandes, de doble cesta, se acercan a esa potencia en las temperaturas más elevadas.

El motivo por el que las freidoras de aire no necesitan tanta potencia es por el reducido espacio que tienen que calentar. De esta manera, el aire caliente circula por toda la comida más veces, y el tiempo de cocción se reduce.

Sin embargo, en la OCU advierten que el ahorro dependerá en buena medida de varios factores. Por ejemplo, podemos encontrar fácilmente freidoras de aire por 50 euros que no tienen muchas funciones y son pequeñas, pero a cambio se amortizan rápidamente; pero si optamos por un modelo caro, de más de 300 euros, tardaremos más en amortizar la inversión inicial pero nos puede merecer la pena por la calidad del producto, el tamaño de la cesta, y sus funciones adicionales.

Y no es que tengamos que comprar una freidora de aire sí o sí; todo depende de la cantidad que tengamos que cocinar. En la OCU advierten que poner varias veces la freidora de aire reduce notablemente el ahorro si podemos hacerlo todo de una tanda en el horno; si vamos a cocinar mucho, el horno puede seguir siendo la opción más económica.