La investigadora Marcileia Zanatta de l’Institut de Materials Avançats Omicrono
España da una lección al mundo: crea un nuevo método para capturar contaminación del aire y aprovecharla
Un equipo de investigadores de Castelló ha desarrollado un nuevo sistema que captura dióxido de carbono de la atmósfera para reutilizarlo.
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La adopción de energías renovables y de tecnologías como motores eléctricos para coches y camiones no está alcanzando el ritmo necesario para compensar por la gran cantidad de emisiones anuales de la industria.
Ahora, la lucha contra el cambio climático acaba de encontrar un aliado inesperado en los laboratorios españoles, concretamente en la Universitat Jaume I de Castelló (UJI).
Un equipo de investigadores del Institut de Materials Avançats (INAM) y del Departamento de Química Física ha patentado un sistema revolucionario capaz de atrapar el dióxido de carbono directamente del aire para luego liberarlo de forma controlada y así poder guardarlo o transformarlo en productos útiles.
El gran mérito de este avance radica en que supera los problemas que tenían los métodos utilizados hasta ahora. Tradicionalmente, la industria emplea unos compuestos químicos llamados aminas para capturar los gases contaminantes, pero estos materiales se degradan con facilidad, se evaporan y su rendimiento es reducido en condiciones ambientales normales.
La nueva tecnología desarrollada en Castelló recurre a una clase completamente nueva de absorbentes basados en sales que evitan estos inconvenientes, ya que son estables, selectivos y reutilizables.
Capturar dióxido de carbono de la atmósfera es un reto colosal, porque este gas se encuentra muy disperso en el aire. Aunque se hable constantemente de la acumulación de gases de efecto invernadero, la realidad es que el aire atmosférico contiene solamente un 0,04 por ciento de dióxido de carbono.
Diseñar un material que ignore el restante 99,96 por ciento de gases y atrape únicamente las moléculas contaminantes requiere de una precisión química que este equipo ha logrado alcanzar.
La líder del proyecto e investigadora Ramón y Cajal, Marcileia Zanatta, explica que la nueva propuesta destaca precisamente por su enorme eficiencia en bajas concentraciones. En sus propias palabras, "además de por su elevada capacidad de captura, el sistema es selectivo para el CO2, versátil y adaptable, lo que lo hace adecuado para su integración en plantas de captura de carbono ya existentes".
Tubo de escape de un coche-soltando la contaminación.
Este último punto es importante, ya que, al poder integrarse directamente en las infraestructuras que ya están construidas, el coste de implantación de esta tecnología se reduce de manera notable, lo que facilita su adopción por parte de las empresas.
Las aplicaciones de estas nuevas sales van mucho más allá de la simple limpieza del aire para mitigar el calentamiento global. En el sector de la energía, este método se puede usar para purificar corrientes de gas y limpiar las emisiones de las chimeneas en todo tipo de plantas industriales.
También resulta de gran utilidad en el sector del biogás, ayudando a eliminar las impurezas de los combustibles gaseosos para elevar su calidad energética y transformarlos en alternativas viables a los combustibles fósiles tradicionales.
Los investigadores ya han validado el invento con éxito dentro del laboratorio mediante pruebas comparativas utilizando aire de la calle y mezclas de gases que imitan a los de la industria.
Los resultados demuestran que las sales desarrolladas superan con creces el rendimiento de los absorbentes comerciales que se venden actualmente en el mercado. Tras estos buenos resultados en entornos controlados, la universidad ya ha solicitado la patente española para proteger el descubrimiento y ha iniciado la búsqueda de socios comerciales.